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Se llama Soledad Gonzalo Cogno, se acaba de recibir de Doctora en Física en el Instituto Balseiro y en pocos días viajará a Noruega para empezar a trabajar en el laboratorio de dos Premios Nobel en Medicina.
Una egresada del Balseiro trabajará con dos Premios Nobel
14/03/2017
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Una egresada del Balseiro trabajará con dos Premios Nobel

Se llama Soledad Gonzalo Cogno, se acaba de recibir de Doctora en Física en el Instituto Balseiro y en pocos días viajará a Noruega para empezar a trabajar en el laboratorio de dos Premios Nobel en Medicina. En esta nota, cuenta detalles sobre su trabajo de investigación en las neurociencias, su paso por el Balseiro y su futuro en el Instituto Kavli.

La sonrisa de la joven física evidencia felicidad: a principios de abril comenzará a trabajar en el Instituto Kavli de Trondheim, en Noruega, en el laboratorio de Edvard y May-Britt Moser. Ella se llama Soledad Gonzalo Cogno, y sus directores de posdoctorado son dos neurocientíficos que ganaron el Premio Nobel en Fisiología o Medicina junto con John O`Keefe en 2014 por el hallazgo de neuronas involucradas en el “GPS interno” del cerebro (ver recuadro "Premio Nobel...").

La joven investigadora, que acaba de defender su tesis de Doctorado en el Instituto Balseiro, cuenta que en agosto de 2016 asistió a una escuela de verano en el Instituto Kavli. “Como parte de mi visita, Edvard y May-Britt me invitaron a dar una charla sobre el trabajo que hice durante la última etapa de mi doctorado. Luego de la presentación hubo un intercambio de ideas muy estimulante y a continuación, en una conversación privada, los Moser me propusieron que considerase su laboratorio para mi postdoctorado”, rememora Gonzalo Cogno.

La física, que es oriunda de la ciudad de Buenos Aires, ingresó en 2007 en la carrera de Licenciatura en Física del Instituto Balseiro, que es una institución de educación pública y gratuita dependiente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). En el Balseiro también se dictan carreras de ingeniería y el campus está integrado al Centro Atómico Bariloche. Para ingresar a este instituto es requisito realizar materias de los primeros dos años en otra universidad. En su caso, ella cursó esos primeros años en la carrera de física de la Universidad de Buenos Aires.

En el Instituto Balseiro, donde todos los estudiantes de grado y de maestrías reciben becas de estudio completas de la CNEA para dedicarse de forma exclusiva al estudio, también se recibió de Magíster en Ciencias Físicas. Y luego realizó una estadía en Alemania. En 2012, regresó al Balseiro para iniciar su Doctorado en Física, que acaba de concluir, en el Grupo de Física Estadística e Interdisciplinaria bajo la dirección de Inés Samengo.

Cuenta la joven investigadora que su interés por la física nació en la escuela secundaria. “Recuerdo que en mi casa había libros de física básica que eran de mi papá, y que por curiosidad empecé a mirar. Ese interés, acompañado del gusto que tenía por la matemática, hizo que terminara estudiando física”, cuenta nostálgica. Afirma que la primera vez que fantaseó con ingresar al Instituto Balseiro también fue durante la secundaria, pero que decidió rendir el examen de ingreso el verano anterior al examen. “Fue una idea que maduré durante bastante tiempo, y una decisión que sin dudas cambió mi vida”, dice de forma contundente.

El doctorado en neurociencias

“Mi tesis estuvo enfocada en el estudio del código neuronal, es decir, en el estudio de cómo los estímulos se traducen en los impulsos eléctricos con los que se comunican las neuronas”, cuenta Soledad Gonzalo Cogno. Y detalla que abordó la neurociencia desde un punto de vista computacional y que en la segunda mitad de su doctorado agregó el análisis de datos experimentales. “Estos datos los midió Emilio Kropff, que es investigador del Instituto Leloir y colaborador nuestro, en el laboratorio de los Moser hace unos años, y luego de su retorno a Argentina empezamos una colaboración que terminó teniendo un gran impacto en mi carrera profesional”, agrega. Una curiosidad es que su colega Emilio Kropff es barilochense e hijo de dos físicos que son egresados del y han sido investigadores en el Centro Atómico Bariloche: María Teresa Causa y Fernando Kropff.

Ante la consulta de cuáles fueron los principales resultados de su tesis de doctorado, que defendió el pasado 16 de febrero en el Salón de Actos del Instituto Balseiro, Gonzalo Cogno explica que los mismos están asociados al estudio de dos áreas del cerebro: el hipocampo y la corteza entorrinal. Estas regiones juegan un rol muy importante en la formación de memorias y en la navegación espacial. “Estudié cómo transmiten información las neuronas de esas regiones y cómo las señales eléctricas de las mismas están vinculadas con los procesos de orientación en el espacio”, describe.

Con respecto a su formación en el Instituto Balseiro, cuenta que vivió una gran experiencia como estudiante. “Luego de recibirme tuve una especie de enamoramiento con el estudio del cerebro. Me voy del Balseiro agradecida por la formación que recibí y por la gente que conocí, entre la que se encuentra mi marido”. Y agrega: “Estoy contenta por los años vividos y lista para enfrentar lo que sigue”.

El futuro en Noruega

El día que le ofrecieron el puesto, en agosto de 2016 mientras estaba en Noruega, Soledad Gonzalo Cogno llegó al hotel y llamó a su marido, Iván Davidovich, un joven físico también egresado del Balseiro y que trabaja en el campo de la física de partículas. Inmediatamente después contactó a su directora de tesis de Doctorado Inés Samengo, del grupo de Física Estadística del Centro Atómico Bariloche.

“¡No aguantaba un segundo más sin contarles la noticia! Una semana más tarde, como parte del proceso de selección, tuve una conversación con un psicólogo y con May-Britt. Fue una charla amena pero yo estaba muy nerviosa”, cuenta. Y agrega que al concluir la charla, le contaron que había obtenido el puesto. “En ese momento no podía más de la alegría, me sentía muy feliz y con ganas de compartir la noticia con mi familia y con la gente con la que trabajo. May-Britt me abrazó y me felicitó.”

¿Qué expectativas tiene de los próximos cuatro años que vivirá en Noruega junto con su marido?

“En este momento lo que más deseo es aprender mucho, y hacer ciencia de gran nivel en un laboratorio fascinante. También espero que ese proceso esté acompañado de mucho disfrute, y de conocer gente y lugares nuevos. Creo que me esperan buenos años, de mucho trabajo pero también de mucha alegría”. Por último, destaca que está convencida de que “con determinación y esfuerzo uno puede lograr lo que se proponga. Mi caso es un ejemplo de eso, pero también fue un ingrediente fundamental la invaluable ayuda que recibí de Inés Samengo y Emilio Kropff”.

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