miércoles 1 de diciembre de 2021
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CONFLICTO ENTRE GREMIOS

Carta abierta de Ovidio Zúñiga a los delegados de la Asociación Empleados de Comercio

Carta abierta de Ovidio Zúñiga a los delegados de la Asociación Empleados de Comercio
domingo 19 de septiembre de 2021

En primer término quiero manifestarles el profundo respeto que tengo por los cuerpos de delegados integrados por trabajadores y trabajadoras de cualquier organización gremial, ya que provengo del seno de la base celular de las organizaciones sindicales.

En tal sentido, me es necesario recordar que comencé mi militancia en 1969 en la Juventud Sindical Peronista, con el objetivo excluyente de lograr el retorno del general Juan Domingo Perón a la Patria. En 1972, los compañeros y compañeras de la Hostería Huaiquil de la isla Victoria, me honraron con la designación como delegado gremial.

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En 1974 tuve la satisfacción inmensa de que en un curso sindical dictado por los doctores Ariel Asuad y Rubén Marigo, el mismo lo cerrara el recordado abogado laboralista Norberto Oscar Centeno, quien fuera impulsor de la aún hoy vigente norma 20.744 Ley de Contrato de Trabajo. Posteriormente a esos años, Centeno fue desaparecido en la denominada Noche de Las Corbatas, donde varios abogados peronistas fueron desaparecidos.

Mantuve mi cargo hasta 1976 y un mes después del Golpe de Estado del 24 de marzo, los propietarios de la hostería me informaron que se realizaría allí un importante evento que convocaría a unos 1000 comensales de la Federación Internacional de Ski. Por lo que desde el Ejército Argentino se requirió que trabajáramos sin remuneración alguna, como aporte a la realización de esta actividad.

Me negué a ello por tratarse de un gobierno que atentó contra la democracia y la tarde anterior al evento, traje a los 45 trabajadores y trabajadoras de la hostería Huaiquil en lo que fue probablemente el primer paro que se le realizaba al gobierno militar y con las implicancias que esto tenía.

El comandante del Ejército en Neuquén pidió mi indagatoria, cuando ya por ese entonces, estaba desaparecido el compañero Iván Molina, secretario gremial de nuestro sindicato y se encontraba encarcelado nuestro asesor laboral, el dr. Ariel Asuad.

A raíz de esta situación, tuve que ausentarme un tiempo de Bariloche con mi familia y mis siete hijos, tiempo en el que pasé situaciones muy complicadas, en el plano laboral y personal, realizando changas cuando se podía, para sostener la economía familiar. 

Pude regresar al trabajo en julio de 1979, cuando el compañero Juan Carlos Cornelio me integró al plantel de trabajadores del hotel Llao Llao, como mozo. Y tiempo después, conseguí ingresar en una de las más prestigiosas confiterías de la época: “Hola Nicolás”. 

A fines de ese año, el titular de dicho establecimiento, Héctor Martignoni, solicitó que me quedara algunas horas más para atender a “una visita muy especial”: se trataba del presidente defacto Jorge Rafael Videla, por lo que me negué a hacerlo, argumentando que de ninguna manera atendería a quien personalmente consideraba un asesino.

En 1980, retomé la militancia junto a unos 20 compañeros, para recuperar nuestro gremio, la UTHGRA Bariloche, acompañando a José Luis Barrionuevo a nivel nacional y logrando su normalización en 1985, fecha en que los compañeros me dieron la oportunidad de elegirme secretario general de la organización.

Estas razones que expongo, es porque quiero manifestar de donde provengo como dirigente sindical y como me he comportado en la vida gremial. 

Por esas razones, es que me permití llegar al lugar del reclamo que ustedes levaban adelante, porque mi único objetivo era dialogar con el titular de la AEC, ya que es el dirigente quien siempre tiene que estar a la cabeza de los trabajadores, porque esa es la concepción política que yo tengo. Además, cuando la movilización sale a la calle, no se sabe cómo termina y siempre puede complicarse. En esos casos, es el dirigente quien debe estar respondiendo y tomando decisiones. Es el dirigente quien tiene que saber diferenciar contra quien se hace el reclamo. 

Yo no fui a defender a ningún empresario, como manifestaran en su nota. Fui a decirle a Walter Cortés - creyendo que estaba ahí -, que esa, es una rotisería que se mantiene con mucho esfuerzo familiar y de tan solo dos trabajadores. Considero que lo hecho por vuestro gremio, es demasiado exagerado y aparatoso, para un reclamo que no justifico. Porque en definitiva, se buscaba dos adherentes, que significa recaudación para su sindicato.

En este sentido, veo necesario exponer, que hace bastante tiempo atrás, algunos compañeros delegados del gremio gastronómico junto a un secretario, me sugirieron conformar la organización de una mutual similar a la de Comercio. Y les di mi parecer. Respondí que se puede constituir una mutual, pero que el aporte debe ser voluntario y no obligatorio. Consideré y considero, que nunca iba ni voy a movilizar al cuerpo de delegados al frente de un establecimiento, para exigir la contribución obligatoria para recursos económicos del sindicato, por más importantes que sean los beneficios que a futuro se puedan brindar. 

Si bien el objetivo puede ser muy loable, porque los logros están a la vista como ustedes mencionan, siempre consideré que ese mecanismo recaudatorio para el gremio es extorsivo y lo sigo sosteniendo. Para mí nunca el fin va a justificar los medios.

Por otra parte, con referencia a vuestra manifestación sobre una clínica fundida, quiero manifestarles que eso no es cierto, yo no fundí ninguna clínica. Los recursos económicos que vinieron de parte del APE para superar el endeudamiento económico que tenía el policlínico Arbos, nos encontró a mí como presidente de la institución, a Walter Cortés como vicepresidente y a Víctor Carcar como tesorero. 

Hasta donde mi conocimiento llega, los fondos fueron insuficientes pero DESCONOZCO si algo más ocurrió con ese movimiento económico. Les comunico a ustedes, que quien administró los fondos de esa convocatoria de acreedores fue el dr. Gonzalo Madrazo, íntimo amigo de Cortés y quien fuera asesor legal de la institución que a ustedes los cobija. 

Entonces, les reitero: si algo sucedió en lo económico que yo desconozco y desconocí en aquellos días, les sugiero que si tienen alguna duda al respecto, sería bueno que se lo consultaran vuestro secretario general. 

Asimismo, han ustedes cuestionado los servicios de nuestra obra social. Al respecto, quiero comentarles que – como sabrán - nuestra actividad ha sido la que más ha sufrido las consecuencias de la pandemia. En ese marco, en el mes de julio de 2020, el prestador de todos los servicios médicos asistenciales de nuestro Centro Médico, manifestó que con la casi nula recaudación producto de la parálisis de la actividad, no podía continuar acompañándonos. 

Así las cosas, a las movilizaciones y reclamos que públicamente fueron conocidos para que el Estado Nacional acompañe a las y los trabajadores temporarios, se nos agregó este tremendo problema: el prestador abandonó el Centro Médico Gastronómico Bariloche y nos quedamos sin lugar para internaciones. Allí nos abocamos desde nuestras limitaciones técnicas, a conseguir los prestadores médicos que tuvieran la voluntad de atender a nuestros afiliados en nuestros consultorios, pero sin poder internar en las clínicas privadas de Bariloche. Podemos asegurar que fue una tarea muy complicada.

¿Cómo estamos hoy? Hemos conformado todas las prestaciones básicas en nuestro Centro Médico y hemos fortalecido la atención primaria. Las internaciones y guardias se atienden en el Sanatorio San Carlos y para las situaciones altamente complejas, también tenemos un acuerdo con Intecnus. Y desde ya, quien quiera quedarse con la Salud Pública, tiene toda la potestad de hacerlo.

Ustedes también se manifestaron respecto a la venta de una propiedad en la calle 20 de febrero. Allí – les comento - surgió una situación muy particular, ya que quien fuera interventor de nuestra seccional por los años 2001 -2002, armó un proyecto para construir nuestra sede sindical en el centro comercial y turístico de la ciudad, y encomendó a la conducción nacional a comprar ese terreno. 

Cuando me informé de esto, inicié una acción de inmediato ante nuestro secretario general nacional, José Luis Barrionuevo, a quien invité a Bariloche y le demostramos que ese era un emplazamiento para dirigentes empresariales, pero no para lo que necesita la familia gastronómica. 

Así es como se modificó el lugar del emplazamiento, eligiendo otro mejor junto a nuestra sede histórica, terrenos que hasta 1981 habían sido de nuestro gremio, que luego fueran arrebatados por el Proceso Militar y que recuperamos en 1987.

Así es como tenemos la estructura actual, donde funciona nuestro Centro Médico con 24 consultorios externos, al nivel de cualquier sanatorio privado de Bariloche y además, la estructura gremial de tres niveles, que cobija hoy todas nuestras necesidades y requerimientos. Incluso, una moderna escuela de capacitación.

A quien se le vendió después el terreno es una anécdota, lo adquirió la Asociación de Hoteles, pero podría haber sido cualquier otro el interesado. Lo importante es por qué cambiamos la decisión de un interventor que vino desde Buenos Aires: para seguir estando cerca de la gente en la sede actual, que es de suma utilidad en el presente para toda la familia gastronómica.

Por otro lado, respecto al plan de viviendas que ustedes mencionan, es importante destacar que yo participé activamente, del plan que está ubicado en la zona cercana al hipódromo de Bariloche, con 100 casas para familias gastronómicas: el reconocido barrio Dos de Agosto, con su nombre en referencia al día del trabajador hotelero gastronómico. 

Sobre el otro plan, me voy a reservar comentarios porque los que hice, al compañero al cual se lo manifesté oportunamente, lamentablemente ha fallecido y no es justo tomar opiniones sobre alguien que no puede emitir consideraciones.

Por otra parte, a raíz de expresiones vertidas por Walter Cortés respecto a la última elección de nuestro gremio, me es necesario aclarar algunas consideraciones, referidas al tiempo en el cual convivimos en la Cárcel Federal de Esquel.

En aquel momento, año 2017, Walter Cortés me ofreció acompañamiento gremial y  económico y lo rechacé rotundamente, porque eso significaría una intromisión de una organización sindical en la vida interna de otro gremio. Y pese a la desventaja en la que me encontraba, sostenía y sostengo, que es un tema que debe resolverse en un acto democrático, donde sean las y los trabajadores hoteleros y gastronómicos, quienes decidan qué conducción es la más adecuada para la defensa de sus derechos.

Respecto a expresiones de Cortés en cuanto a la conducción de nuestro secretario general José Luis Barrionuevo, es importante que sepan ustedes que tanto el propio Cortés como Omar Goye, Víctor Carcar y yo, le debemos la libertad y la posibilidad de poder hacer política y gremialismo a los asesores jurídicos de la UTHGRA, que el mismísimo Barrionuevo puso a disposición para su intervención ante el Tribunal de Casación y ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que posteriormente determinó nuestra libertad.

Finalmente, quiero pedir mis excusas a ustedes, por mi intempestiva interrupción (junto a nuestro secretario general Nelson Rasini), en la protesta que estaban llevando a cabo en una rotisería de nuestra ciudad. Y esperando haber sido claro en cada uno de los conceptos abordados, quiero decirles que me he permitido hacer la introducción primaria, porque si bien ustedes como los compañeros de mi gremio, me otorgan la categoría de dirigente, siempre me voy a considerar un delegado de base, hasta cuando Dios lo disponga.

Les mando un fuerte abrazo peronista.
Ovidio Octavio Zúñiga

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