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EL CINE SEGÚN SÁNCHEZ

División Palermo: una serie para maratonear y debatir sobre los límites del humor

División Palermo: una serie para maratonear y debatir sobre los límites del humor
sábado 18 de marzo de 2023

Una de las más vistas en Netflix durante las últimas semanas, una producción hecha para la plataforma internacional, con un gran presupuesto pero también con una buena idea, un guión pensado y unas actuaciones que logran entretener y empatizar. Un combo ideal para una serie exitosa. 

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“División Palermo” es una serie de pocos capítulos cortos escrita, dirigida y protagonizada por Santiago Korovsky que trata sobre una guardia urbana de la Ciudad de Buenos Aires que busca la inclusión de las diversidades (desde diferentes discapacidades, condiciones, orígenes y géneros), con el ánimo de mejorar la imagen de la seguridad de la ciudad. 

Los elementos están dados para que la serie camine en la fina línea entre el humor y el insulto pero, gracias a un guión pensado y realizado con la participación de protagonistas que son parte de esa diversidad real, logra salir airoso y divertir, permitiéndonos cambiar la culpa “progre” por una buena carcajada. 

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El formato es de comedia más cercano a la sitcom norteamericana pero que, al agregar características de la parodia, ayudan a verla con un aspecto más innovador y no tan repetido. Si bien hay ciertas semejanzas o referencias a “Locademia de Policía / Police Academy” o Brooklyn 99”, la serie de Korovsky tiene suficiente originalidad como para sentirla cercana a nuestra realidad, reconociendo estereotipos de las instituciones públicas, así como de reacciones y actitudes propias. 

Hay quienes dicen que algo nos hace reír si nos interpela o si, de alguna manera, nos hace sentir que hay una suerte de venganza del oprimido. En “División Palermo” hay villanos y anti-héroes de gran diversidad que también tienen matices.

El acierto en este guión es que no hay una inclusión de las diversidades a modo de fachada o para lavar las culpas de un producto hegemónico, sino que cada uno de los personajes tiene su propia profundidad y ciertas capas a develar. Jonhy (Hernán Cuevas), el personaje de talla baja tiene emociones contradictorias, Sofía (Pilar Gamboa) está en silla de ruedas pero tiene actitudes de desprecio y destrato hacia otros, se enoja y no permite que la vean de una manera condescendiente.

A diferencia de la charla TED (creada para esta ficción por María Lucrecia Gómez Boschetti), los personajes no son “seres de luz” infantilizados y asexuados. Sofìa, desea, se enoja cuando no hay rampas adecuadas en los edificios y no le faltan puteadas para repartir a todo el mundo. Los/as policías interpretados por Martín Garabal y Charo López, parecen villanos/as pero también tienen sus grises, dejando el lugar de verdaderos villanos a quienes ocupan los lugares de poder. Todo esto mostrado con un muy buen nivel de humor con gags que funcionan dentro del formato. 

La plataforma ya anunció una segunda temporada que, quizás, no sea necesaria. Por lo pronto, es una de esas series cortas para maratonear y disfrutar en un fin de semana.

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