Especialistas alertan que la Patagonia debe cambiar la forma de convivir con el fuego

Un simposio realizado en Bariloche reunió a referentes de organismos públicos, brigadistas, investigadores y especialistas internacionales. El eje fue avanzar hacia un manejo integrado del fuego, con más prevención, planificación territorial y participación comunitaria.
viernes 15 de mayo de 2026

Los incendios forestales en la Patagonia dejaron de ser episodios aislados para convertirse en una amenaza creciente para las comunidades, los ecosistemas y las áreas protegidas. En un escenario marcado por el cambio climático, la expansión de la interfase urbano-forestal y las transformaciones del territorio, distintos especialistas coincidieron en Bariloche en la necesidad de cambiar la manera en que la región se prepara y responde frente al fuego.

El planteo fue uno de los ejes del Simposio de Manejo Integrado del Fuego en la Patagonia Argentina, realizado del 12 al 14 de mayo en Bariloche y organizado por The Nature Conservancy (TNC) Argentina. El encuentro reunió a 65 especialistas, representantes de organismos públicos, brigadistas y actores del territorio, con el objetivo de compartir experiencias, elaborar diagnósticos y pensar estrategias de trabajo para la región andino patagónica.

Gran parte de la preocupación se concentra en la Reserva de la Biosfera Andino Norpatagónica, reconocida por la UNESCO, que abarca 2,3 millones de hectáreas, desde el lago Aluminé hasta Esquel. Se trata de una zona de enorme valor ambiental y turístico, pero también cada vez más expuesta a incendios de mayor intensidad e impacto.

Durante las tres jornadas, el simposio incluyó instancias de análisis sobre la ecología del fuego, espacios de trabajo colaborativo y el intercambio de experiencias locales e internacionales. Desde TNC se remarcó que los incendios forestales ya no pueden abordarse únicamente como emergencias que comienzan y terminan con el combate de las llamas, sino que requieren anticipación, planificación y un cambio cultural en la relación de las comunidades con el bosque.

Uno de los conceptos centrales fue el manejo integrado del fuego, una mirada que propone actuar antes, durante y después de los incendios, combinando prevención, preparación, respuesta y restauración. El objetivo es reducir riesgos y fortalecer la resiliencia de las comunidades y los ecosistemas.

“El objetivo de fondo es un cambio de paradigma: pasar de un enfoque de supresión a uno de preparación y manejo durante todo el año. Es mucho más costo-efectivo —ocho a uno— invertir en prevención que en supresión”, señaló Lucila Lantschner, especialista en Hidrología de TNC Argentina.

En esa misma línea, advirtió que proteger los bosques implica tomar decisiones de manejo incluso en sectores sensibles. “Cambiar la relación con el bosque lleva una década, pero si queremos conservar y proteger las áreas protegidas y los ecosistemas, no alcanza con combatir incendios: tenemos que empezar a manejar, a intervenir incluso en zonas muy sensibles, como los parques nacionales. Si no, posiblemente vamos a perder muchos ecosistemas”, sostuvo.

El debate también puso sobre la mesa cómo se distribuyen hoy los recursos destinados a los incendios forestales. Javier Grosfeld, técnico del CONICET, planteó que la mayor parte del presupuesto se concentra en la respuesta y no en la prevención. Según explicó, “hoy, más del 95% de los presupuestos para incendios forestales se destinan al combate y muy poco a la prevención”, pese a que los organismos internacionales recomiendan desde hace décadas invertir antes de que ocurran los incendios.

Grosfeld también cuestionó la dependencia de los medios aéreos durante los grandes eventos. Indicó que, en incendios de gran magnitud, buena parte de los recursos se destina a aviones y helicópteros, que son útiles para el ataque temprano o para defender objetivos específicos, pero tienen menor efectividad cuando el fuego ya tomó grandes dimensiones.

El simposio permitió además conocer experiencias de otros países de América Latina. Vinícius Gaburro De Zorzi, especialista en Manejo del Fuego de TNC Brasil, compartió el trabajo desarrollado en la Mata Atlántica, donde se avanzó en políticas públicas de manejo integrado, monitoreo de bajo costo y formación de brigadas comunitarias en articulación con gobiernos locales.

Según explicó, el cambio principal fue pasar de una lógica centrada únicamente en la “gestión de incendios” a una verdadera “gestión del fuego” durante todo el año. En algunos territorios, aseguró, ya lograron reducir entre un 50% y un 60% las áreas afectadas por incendios.

Especies invasoras y mayor riesgo

Otro de los puntos abordados fue el vínculo entre el fuego y las especies exóticas invasoras, especialmente algunas variedades de pinos implantadas décadas atrás en la Patagonia. En determinados sectores, estas especies modificaron la dinámica natural del bosque y, luego de los incendios, pueden expandirse con mayor facilidad, desplazando a la vegetación nativa.

La investigadora adjunta del CONICET, Melisa Blackhall, especializada en ecología del fuego y especies invasoras, explicó que en zonas como Puerto Patriada y Epuyén existe una fuerte demanda de vecinos para avanzar en la extracción de pinos, especialmente después de haber vivido incendios de cerca.

“Especialmente con el pino radiata, que se expande rápidamente. Después de los incendios aparecen nuevas plántulas porque sus piñas resisten el fuego y sueltan semillas que germinan mejor en suelo quemado, desplazando a especies nativas”, explicó Blackhall.

La investigadora señaló que parte del material extraído puede utilizarse como leña o chipeo, de manera que el control de la invasión también genere un aprovechamiento útil para sostener las intervenciones en el tiempo. “La idea es generar un círculo virtuoso”, resumió.

Como continuidad del trabajo desarrollado en Bariloche, TNC Argentina busca avanzar en la identificación de medidas concretas para la Reserva de la Biosfera Andino Norpatagónica, especialmente en la transición desde un enfoque de supresión hacia uno de manejo integrado del fuego. Ese proceso involucra a organismos públicos, comunidades, brigadistas, vecinos y turistas, ya que gran parte del riesgo también se define en decisiones individuales.

En ese marco, la organización presentó la guía gratuita “Convivir con el fuego en el bosque de la Patagonia”, un material práctico dirigido a personas y comunidades que viven en zonas de riesgo. La publicación reúne recomendaciones basadas en evidencia para prevenir incendios, adaptar viviendas, preparar el entorno y fortalecer la coordinación comunitaria.

Al cierre del encuentro, Lantschner resumió tres desafíos centrales: cambiar el paradigma, activar medidas de prevención antes de cada temporada y fortalecer la protección de la Reserva de la Biosfera. También remarcó la necesidad de involucrar a quienes viven, trabajan o visitan los bosques andino patagónicos.

“Debemos fortalecer la protección de la Reserva de la Biosfera que nuclea nuestros bosques andinos patagónicos y que necesita de un manejo de fuego para que sea realmente protegida. Por último, activar la interfase entendiendo que la solución depende del involucramiento individual de cada persona que convive con los bosques: comunidades, brigadistas y turistas”, concluyó.

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