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Con la presencia de familiares, amigos, y miembros de la Multisectorial contra la Impunidad y la Represión de Bariloche, se realizó este domingo la colocación del cartel de la Plaza "Titi Almonacid", en memoria del joven asesinado por la Policía de Río Negro en febrero del año 2000.
Colocaron el cartel de la Plaza "Titi Almonacid"
13/08/2012

Colocaron el cartel de la Plaza "Titi Almonacid"

La plaza se encuentra ubicada entre las calles José Allende, Fernando Casado, Teniente Daniel Jukic y Subteniente Oscar Silva, del Barrio 2 de abril. 

El caso de Tití Almonacid

Uno de los casos emblemáticos de represión policial ocurridos en Bariloche fue el de Héctor “Tití” Almonacid, cuyo homicidio en manos de la policía sigue impune. El hecho ocurrió en febrero de 2000, cuando un grupo de policías, encabezados por un oficial de apellido Anticura, mató a balazos a Tití, durante una represión generalizada contra jóvenes, en la cual se dispararon balas de goma y al menos una de plomo. Esa fue la que le impactó a Almonacid en una pierna, afectándole una arteria. El chico murió desangrado por la tardanza en recibir atención médica.

El oficial Anticura fue detenido, luego de que una pericia realizada por la propia policía de Río Negro determinara que había partido de su arma el plomo que encontraron, roto en varias partes, dentro del cuerpo de Almonacid. Tras un año y medio de investigación, Anticura fue dejado en libertad, luego de que se hicieran dos nuevas pericias, una a cargo de Gendarmería y otra por peritos de la Policía Federal.

Una de las pericias, la de la Federal, determinó que no se trataba del arma del policía imputado la que había disparado la bala, mientras que la Gendarmería dijo que la bala no estaba en condiciones de ser peritada con resultado certero. Muchos años después la causa se reabrió y hubo una nueva pericia, a cargo de la perito Silvia Bufarini, designada por el abogado que representaba a la familia de la víctima, el hoy concejal Darío Rodríguez Dutch. Esta cuarta intervención determinó también que la bala no estaba en condiciones para ser peritada.

“Lo curioso –recuerda hoy Rodríguez Dutch– es que el día en que ocurrieron los hechos, en el lugar aparecieron muchas vainas y proyectiles, algunos de los cuales fueron llevados a sus casas por los periodistas que cubrieron el caso.” Según el abogado, “otro hubiera sido el resultado si la policía hubiera actuado desde el principio para esclarecer el caso. Lo que ocurrió fue que hubo una demora incomprensible de más de 36 horas y se perdieron pruebas vitales”.

Nota publicada por el diario Página 12, el 27 de junio de 2010

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