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A partir de distintas miradas, en esta nota se realiza un balance de la historia de este instituto de física e ingeniería.
El Balseiro cumple 65 años de clases
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01/08/2020

El Balseiro cumple 65 años de clases

A 65 años del inicio de sus clases, que ocurrió el 1 de agosto de 1955, ¿cómo ha impactado el Balseiro en el desarrollo de Argentina a través de sus egresados y egresadas? A partir de distintas miradas, en esta nota se realiza un balance de la historia de este instituto de física e ingeniería.

Desde sus inicios, uno de los objetivos del hoy llamado Instituto Balseiro fue formar a sus estudiantes con una visión de futuro, que tuvieran el sueño de contribuir al desarrollo del país y que trabajaran con coherencia, consistencia y mucha dedicación para lograrlo. A 65 años del inicio de clases ¿cómo han contribuido los egresados de las carreras de física e ingeniería del Balseiro al desarrollo de Argentina? El director del Instituto, egresados y referentes externos de la ciencia y la tecnología en Argentina reflexionan en esta nota sobre los aportes de la institución.

Creado a partir de un convenio entre la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), que se firmó el 22 de abril de 1955, en el entonces “Instituto de Física de Bariloche” se comenzó a dictar clases el 1 de agosto de ese mismo año. José Antonio Balseiro fue su primer director, y fue quien marcó el “rumbo” de la institución, a pesar de su temprano fallecimiento, cuando tenía 42 años de edad, en 1962. 
Primero fue un instituto donde se formaban profesionales de física con el objetivo de desarrollar conocimiento y formar recursos humanos en el área. En 1977, y con el fin de desarrollar la energía nuclear con usos pacíficos para el país, se abrió la carrera de Ingeniería Nuclear. En 2002 se sumó la carrera de Ingeniería Mecánica con el objetivo de dar soporte a las actividades asociadas al desarrollo productivo de la industria nuclear. 
 
En 2013, con la demanda del Poder Ejecutivo nacional de aportar al desarrollo de las telecomunicaciones, se creó su carrera más nueva: Ingeniería en Telecomunicaciones. Además, en este instituto hay siete carreras de posgrado que fueron creándose al ritmo de la necesidad de crear conocimiento estratégico y una mayor demanda laboral especializada: tres doctorados, tres maestrías y una especialización que forman a sus estudiantes en distintos campos de la física y la ingeniería.
 
El director del Instituto Balseiro, Mariano Cantero, que es egresado de Ingeniería Nuclear de este Instituto, reflexiona: “Del Balseiro nace el Centro Atómico Bariloche. Aquí se graduó Conrado Varotto y Cacho Otheguy, creadores de INVAP y CONAE. Aquí también se creó la primera carrera de Ingeniería Nuclear de Latinoamérica, que derivó en que el país pudiera terminar Atucha II y se exportara tecnología nuclear al mundo con CNEA e INVAP. Tenemos egresados que son miembros de distintas academias nacionales de ciencias de distintos países”.
 
“El Instituto Balseiro ha sido exitoso en estos 65 años de vida en crear conocimiento de punta y formar recursos humanos que no tienen techo para su desarrollo; pero también ha aportado mucho a dar sustento al desarrollo de actividades tecnológicas y productivas en el país -expresa Cantero- El desafío de Argentina a corto y mediano plazo es consolidar el desarrollo del país en base a una matriz productiva soportada por la ciencia, la tecnología y la innovación. Ahí tiene que estar el Instituto Balseiro aportando”.
 
Cantero agrega que en la actualidad se está avanzando en la creación del Laboratorio de Ingeniería Innovadora Integrada (LabIn3), que consistirá en un laboratorio donde se diseñen e implementen soluciones interdisciplinarias. Menciona además que en los últimos 10 años, se fortaleció la vinculación del Balseiro con el sector socio-productivo y político a través de la creación de la Secretaría de Vinculación e Innovación, la Secretaría de Extensión y Cultura Científica y la flamante Secretaría de Bienestar (comenzó a funcionar este mes de agosto). Y agrega que debe focalizarse el trabajo en cinco macro áreas en las que la Argentina tiene que desarrollarse y donde habrá la mayor demanda del futuro mediato: ambiente, energía, salud, alimentos y telecomunicaciones.

Osvaldo Calzetta Larrieu, presidente de la CNEA, una de las instituciones responsables de la firma del acuerdo de creación de este Instituto, reflexiona: “Desde su nacimiento el Instituto Balseiro ha sido un gran formador de recursos humanos de altísimo nivel. Muchos de ellos aportaron resultados y éxitos sustantivos en el campo de la ciencia y tecnología a nivel nacional e internacional”. Y menciona que de esta trayectoria formaron parte “tanto egresados como profesores en numerosas iniciativas ligadas a grandes logros de CNEA en general, a las centrales nucleares, a la realización de los centros de medicina nuclear, al enriquecimiento de uranio, a la exportación de reactores de investigación – proyectos en los cuales yo mismo fui parte- tanto a Argelia (NUR) como a Egipto (ETRR II) o Australia, entre otros hitos trascendentes”.

“Sabemos que estamos viviendo tiempos complejos y recorriendo etapas de transición. Pero debemos seguir generando espacios que permitan que la actividad nuclear se posicione en torno a la excelencia, capacidad que el Instituto Balseiro ha desarrollado a lo largo de estos 65 años de historia. A través de la producción de conocimiento nos pudimos convertir en referentes Internacionales”, remarca Calzetta.

Para el rector de la UNCUYO, Daniel Pizzi, el Balseiro ha dado sobradas muestras de su capacidad para contribuir con el desarrollo energético argentino. Destaca que el Instituto ha generado aportes desde lo académico, “formando estudiantes de altísimo nivel, que con el tiempo destacan en sus trayectorias profesionales, demuestran capacidad intelectual y logran el reconocimiento indiscutible de sus conocimientos en distintas áreas”. También remarca el rol de las investigaciones realizadas por profesionales del Balseiro “siempre contribuyendo a generar el más adecuado desarrollo de actividades ampliamente útiles para los intereses del país”.  Para el Ingeniero, este Instituto que otorga títulos de la UNCUYO a sus egresados, realiza asimismo aportes a través del mismo desenvolvimiento de sus profesionales.

“Tanto de las aulas del Instituto Balseiro como de los laboratorios y plataformas nucleares del Centro Atómico Bariloche se ha logrado no sólo trascender las fronteras internas del país, sino que su excelencia ha permitido una clara expansión a toda América Latina, ubicando a la Argentina en la vanguardia de estos estudios y disciplinas”, expresa Pizzi. Y agrega que en su esencia, surgida del acuerdo de la UNCUYO y la CNEA, no hace más que “demostrar, luego de 65 años, los beneficios estratégicos que se alcanzan cuando el Estado asume el rol que le corresponde a favor del progreso del país”. También expresa que en la coyuntura de una pandemia mundial, es necesario “reinventar el futuro”.

MIRADAS, A LA DISTANCIA

Desde 1955, ya egresaron 2.540 profesionales de las 11 carreras del Balseiro. Con motivo de este aniversario, desde el Área de Comunicación del Instituto se le envió una invitación a cinco referentes de la física o la ingeniería que se desempeñan en distintas instituciones vinculadas con la industria o la educación. Conrado Varotto, Verónica Garea, Alfredo Caro, Jorge Barón y Pablo Tognetti, que egresaron en el Instituto, aceptaron la invitación de reflexionar sobre los aportes que, desde sus perspectivas, ha realizado esta institución al desarrollo del país.

Conrado Varotto, fundador de la empresa INVAP y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), piensa que uno de los principales aportes del Balseiro ha sido “formar jóvenes en diversas disciplinas, imbuidos de las ideas que desde su inicio remarcara su fundador, el Dr. Balseiro, y el pequeño grupo de acompañantes. Ideas tal vez no escritas, pero sí explícitas en sus enseñanzas”. Entre aquellas ideas pioneras Varotto destaca que no hay razones para que Argentina “no juegue en las ligas mayores de la ciencia, la tecnología y la innovación que conduzcan a un mayor bienestar socioeconómico de sus habitantes”. También, que para lograr aquello era esencial no temer a los desafíos ni a los riesgos de fracasar, ya que de esos fracasos se sacarían grandes aprendizajes.

Verónica Garea, directora ejecutiva de Fundación INVAP, reflexiona en la misma dirección que Varotto. “El Instituto Balseiro ha demostrado en sus 65 años de vida que forma profesionales del más alto nivel en las áreas de física e ingeniería. Los aportes de sus egresades han sido vitales en el desarrollo de la investigación científica y el plan nuclear argentinos. Pero además, sus egresados y egresadas se desenvuelven hoy en todo el mundo, con éxito en cualquier ambiente de ciencia y tecnología”, destaca. Y expresa que quizá el mayor aporte del instituto ha sido demostrar que en Argentina “se puede hacer ciencia y tecnología del más alto nivel”.

Para Alfredo Caro, profesor investigador de la George Washington University, el Instituto Balseiro ha hecho al menos dos tipos de contribuciones al desarrollo del país. En sus primeros treinta años, cuando el país y las universidades atravesaron épocas difíciles, “graduó, imperturbable, unas 30 camadas de profesionales que gozaron de condiciones de estudio privilegiadas, con profesores dedicados a tiempo completo a la investigación y la enseñanza”, remarca. En una segunda etapa, en un escenario más competitivo, el Balseiro sigue graduando profesionales que se educan en un ambiente de gran laboratorio nacional, involucrados en proyectos que, tanto en lo material como en los recursos humanos, superan en mucho la escala universitaria. “Pienso que es por esa característica de estar inmerso en una gran organización como CNEA, que su contribución es única e insustituible”, dice Caro.

Jorge Barón, vicerrector de la UNCUYO, hace un poco de historia: “El Instituto Balseiro se crea en un momento en el cual las Ciencias Básicas, y en particular la física, no eran disciplinas que se cultivasen en nuestro país. Como primer aporte, la formación en física, con alta calidad académica, permitió situar a la Argentina en el concierto de naciones ‘científicas’”, dice. Y destaca que, en esa línea, los físicos egresados del Instituto lanzaron y se incorporaron a diversos programas que llevaron a desarrollos propios en reactores nucleares, física de materiales, física de semiconductores, física neutrónica y nuclear, uso de las radiaciones, y muchas más aplicaciones. Luego se incorporaron las carreras de ingeniería en la oferta académica. “El Instituto Balseiro contribuyó, de ese modo, a posicionar al país como un desarrollador y proveedor confiable de ciencia y tecnología nuclear, satelital y de telecomunicaciones.”

Pablo Tognetti, presidente de ARSAT, remarca, al igual que sus colegas, la importancia de la formación de recursos humanos y la creación de empresas. “El Balseiro alcanzó un nivel de excelencia comparable a la de los institutos y las universidades con más prestigio del mundo en las áreas de capacitación que se propuso. La riqueza de un país no reside en sus materias primas sino en la capacidad de convertirlas en bienes de mayor valor agregado, para lo cual la formación de recursos humanos calificados para realizar I+D de jerarquía, los primeros eslabones en la cadena de valor, resulta fundamental”, afirma. Y remarca que el Balseiro ha sabido “agregar nuevos perfiles de profesionales, como por ejemplo en el campo de las telecomunicaciones, área clave para la implementación de la política de estado de inclusión universal a las TIC”.

OTRAS MIRADAS

Así, en un abrir y cerrar de ojos, se cumplieron los 65 años de clases en el Balseiro. Dos referentes de la ciencia y la tecnología en Argentina, que no estudiaron en este instituto, aceptaron compartir sus reflexiones sobre esta institución. Ellos son Fernando Peirano, economista, profesor universitario y presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i); y Diego Hurtado, físico, historiador, profesor universitario y secretario de Planeamiento y Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCYT).

“El Instituto Balseiro, con sus 65 años de historia, ha sido uno de los motores del desarrollo nuclear en la Argentina. Se trata de una institución artífice con capacidades únicas que distingue a nuestro país en el mundo, como es la posibilidad de hacer ciencia y tecnología ligada al desarrollo nuclear con fines pacíficos, con importantes resultados y aplicaciones en energía, materiales y, últimamente, en medicina”, dice Fernando Peirano, que es egresado de Economía de la Universidad de Buenos Aires, y profesor en esa misma casa de estudios y la Universidad Nacional de Quilmes.

Peirano remarca que las acciones a favor de las empresas de base tecnológica también están generando una importante y nueva base para vincular el conocimiento con la producción. También destaca que el desarrollo económico y social en un sistema global depende y se define cada vez más por el margen de acción que cada sociedad sepa construir para definir por sí misma las bases de su futuro. “En este sentido, el Balseiro ha contribuido de forma directa y significativa para que la Argentina tenga más herramientas para edificar su propio rumbo. En otras palabras, ha sido un ámbito generador de soberanía y desarrollo. Una misión más vigente que nunca”, expresa.

Por su parte, Diego Hurtado, que es autor de los libros sobre la historia de la ciencia argentina y de la política nuclear del país, el principal aporte del Instituto Balseiro es “haber sido la semilla del ecosistema de aprendizaje, desarrollo e innovación más importante que tiene Argentina, que al presente sigue creciendo y diversificándose”. Hurtado señala que los miembros fundadores de INVAP, eran egresados de este instituto. “Esta empresa (sociedad del Estado de Río Negro) logró hitos impresionantes en la historia de la tecnología de América Latina; alrededor de estos hitos cientos de PyMEs nacionales aprendieron a mejorar sus capacidades, crearon puestos de trabajo calificado, se diversificaron hacia otros sectores. Es decir, el IB es una semilla del tipo de procesos que, si lograran multiplicarse, hacen posible que un país se desarrolle”, afirma.

“Uno de los físicos más brillantes de la historia de la física, Juan Maldacena, es egresado del Balseiro (en 2012, premio Yuri Milner a la física fundamental, en 2018, medalla Lorentz). Maldacena representa la cumbre más alta de una escuela de física de excelencia, que luego también se multiplicó en escuela de ingeniería nuclear y hoy en varias ramas de las ingenierías”, cita Hurtado como segundo hecho para sostener su planteo. Y expresa que los ejemplos de INVAP y Maldacena son complementarios: la apuesta al pensamiento de frontera (física teórica, lo que Einstein llamaba "aventura del pensamiento") y la capacidad para encontrar soluciones a los problemas que plantea la propia realidad socioeconómica (tecnología)”.

Una mirada que no podía faltar en esta nota es la de Carlos Balseiro, ex director del Instituto e hijo mayor de José Antonio Balseiro. Ante la invitación a compartir una reflexión sobre este nuevo aniversario, el físico responde: “Durante los primeros 65 años del Instituto se precipitaron enormes cambios en todo el mundo. Cambios que, impulsados por nuevos desarrollos tecnológicos, transformaron la vida de toda la humanidad”.

“Es un motivo de orgullo saber que de la mano de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo, el Instituto fue partícipe, a través de la formación de profesionales, del desarrollo de tecnologías propias que solo unos pocos países dominan”, agrega Carlos Balseiro. Para el físico, es también un orgullo saber que eso se logró trabajando para la paz y el cuidado del ambiente. 

Balseiro finaliza recordando a Verónica Grunfed, la única mujer egresada en la primera camada de la Licenciatura en Física del Instituto, que al celebrar los 40 años del Instituto escribió: “Sólo podemos celebrar el pasado si seguimos luchando por dejar un futuro”.
Por Laura García Oviedo – Área de Comunicación del Instituto Balseiro

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