CARTA DE LECTORES
Tenencia responsable compartida: Bariloche sin guardia veterinaria de emergencias
En los últimos años hemos escuchado, por todos los medios de comunicación, redes sociales y otros canales, cómo se ha instalado desde el ámbito veterinario —con toda lógica— el concepto de la tenencia responsable de mascotas.
En ese marco, se nos aconseja sobre cuidados sanitarios, alimentación, calendarios de vacunación, entre otras cuestiones. Y dentro de esa idea, cuando uno visita centros veterinarios, observa que en su gran mayoría se han convertido también en espacios de venta de productos: juguetes, medicaciones, alimentos balanceados, collares y accesorios. Consultorios que hoy funcionan como verdaderos centros comerciales, donde predomina la venta y el lucro.
Por ejemplo, en lo que respecta a la alimentación, existen opciones de todo tipo: para cachorros, animales grandes o pequeños, según raza, pelaje, con distintos sabores, dietas y tipos de carne. Hay opciones para todos los paladares de las mascotas.
De esta forma, se nos induce a consumir e invertir —a quienes tenemos animales a cargo o simplemente amamos a los animales— importantes sumas de dinero en su mantenimiento, bajo la premisa de la tenencia responsable.
El pasado jueves 29 por la noche, al regresar a mi casa luego de una larga jornada laboral, me recibió como siempre mi perra Atenea, con una alegría inmensa. Esa escena tan común en los hogares donde hay mascotas: perros o gatos celebrando el regreso de su dueño tras largas horas de ausencia. Atenea corría por la casa, giraba, nos atropellaba como un caballo enloquecido.
Ese día estaba en perfectas condiciones, sin la más mínima sospecha de que algo pudiera ocurrirle. Sin embargo, en la madrugada del viernes, cerca de las 2 de la mañana, noté que estaba descompuesta. De inmediato busqué en internet una dirección, un teléfono o un número de WhatsApp de alguna veterinaria que atendiera a esa hora. No había ninguna.
Entonces me pregunto: ¿dónde está esa gente que predica la tenencia responsable? No existía siquiera un teléfono de guardia para recibir asesoramiento ante una emergencia. Me dediqué entonces a darle agua, hacerle compañía, acariciarla y hablarle. Mientras el tiempo pasaba, la preocupación crecía y la impotencia también.
Seguí insistiendo, buscando una respuesta en plena madrugada. No hubo un solo teléfono que atendiera en toda la ciudad. A las 8 de la mañana pensé que alguna veterinaria ya estaría abierta y volví a llamar, pero todo seguía en silencio.
Media hora después, Atenea estaba muy grave. La cargamos en el auto con mi hijo y salimos, pero a mitad de camino su estado empeoró aún más. Paré el auto, me bajé, me senté con mi amada perrita, la apoyé sobre mi regazo y allí murió.
Murió sin la atención de ninguno de aquellos profesionales que, por todos los medios, nos dicen que debemos ser responsables en la tenencia de nuestras mascotas y extremar los cuidados.
Cuando finalmente encontramos una veterinaria que recién abría a las 9 de la mañana, se constató que ya era tarde y que nada podía hacerse. Las causas de su fallecimiento quedaron desconocidas.
No sé cómo será esta situación en otras ciudades del país, especialmente en las grandes. Pero me queda una sensación amarga e impotente: la tenencia responsable, para los veterinarios de Bariloche, parece terminar a las 20 horas y comenzar recién a las 9 de la mañana.
Porque la tenencia responsable debe ser compartida entre quienes cuidamos a nuestras mascotas y quienes brindan un servicio de salud animal.
Hoy me queda el dolor y la ausencia de Atenea, y la enorme duda de qué hubiese pasado si encontraba un veterinario a las 3 de la mañana. Tal vez ella se hubiese salvado y hoy estaría con nosotros.
Espero que compartir esta experiencia dolorosa sirva para que exista una veterinaria de guardia, o al menos un número de WhatsApp o teléfono donde poder consultar ante situaciones de emergencia, y que casos como el de Atenea no se repitan en nuestra ciudad.
Es vital contar, al menos, con una línea de contacto que permita orientar y acompañar en momentos tan traumáticos y urgentes.
Patricia Gladys Catalán Cid
DNI 92.757.330