VECINOS

Viandas, fe y empatía: el trabajo silencioso de una iglesia evangélica de Bariloche

Desde hace seis meses, un grupo de vecinos salen a las calles con una misión: llevar un plato caliente, abrigo y contención a quienes más lo necesitan. Lo hacen movidos por la fe y el amor al prójimo.
jueves 13 de noviembre de 2025

Un grupo de vecinos de Bariloche sostiene desde hace varios meses una tarea solidaria que merece ser destacada. Todos los viernes se organizan para cocinar entre 25 y 30 viandas, que luego reparten entre personas que viven en la calle o atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad.

La iniciativa nació, cuenta Nicolás a Bariloche Opina, “de una inquietud en el corazón, puesta por Dios”, y de vivencias personales que las marcaron desde la infancia. “Por ahí nos faltaba un plato de comida, un abrigo o un abrazo… y eso nos llevó a querer salir a cubrir esas necesidades”, expresaron.

Lee también: Bariloche abrió el 29° Encuentro Nacional de Municipios Turísticos

Los vecinos integran la iglesia Centro Familiar de Adoración del barrio Frutillar, y comenzaron con recursos propios. “Al principio hacíamos todo con nuestra plata y nuestro trabajo. De a poquito la gente se fue sumando: algunos colaboran con verduras, carne o pollo. Una pollería incluso nos dona todas las semanas para que podamos cocinar”, relataron con gratitud.

Con el paso de los meses, la tarea fue creciendo. Arrancamos con 20 viandas y hoy hacemos 30. A medida que mejora el clima, lamentablemente vemos más familias buscando comida en los tachos”, explicaron. En estos recorridos encontraron familias con niños pequeños, pasando frío, y también historias que emocionan: “En este tiempo vimos salir a tres personas de la calle. Eso nos llena el corazón”.

El grupo no solo entrega comida: busca acompañar también desde lo espiritual, pero siempre priorizando lo urgente. “No podemos hablarle a alguien del amor de Dios si primero no le damos un plato caliente. Primero abrazamos con un plato de comida”, afirmaron.

En sus recorridas se vinculan con personas que muchos barilochenses ven cada día, como los jóvenes que limpian vidrios en los semáforos. “Nos decían que están cansados de que los marginen o insulten. Muchos quieren salir de esa situación, pero no pueden. Escucharlos te cambia la mirada”, compartieron con emoción.

El gesto, simple pero profundo, se sostiene con voluntad, fe y empatía. Y aunque hasta ahora evitaron difundir lo que hacen, decidieron hacerlo público con una intención clara: “Es tiempo de contar esto, porque sabemos que hay gente que también quiere ayudar. Lo hacemos desde el corazón, porque Dios nos mandó a hacerlo”. (Bariloche Opina)

¿Qué te genera esta noticia?