Desafío Ruta 23: una travesía de 650 kilómetros que une la cordillera con el mar

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miércoles 26 de noviembre de 2025

La sexta edición del evento se pondrá en marcha el 3 de diciembre en Bariloche y llegará a Las Grutas el 6. Organizado por Daniela de la Fuente y Hernán Sportiuk, el desafío convoca a ciclistas de todo el país y de distintos países de Latinoamérica, en una experiencia que trasciende lo deportivo.

El Desafío Ruta 23 ya es parte del calendario emocional de cientos de ciclistas que encuentran en esta travesía algo más que una carrera. Son 650 kilómetros que no solo se pedalean: se viven. Desde la cordillera imponente hasta el mar abierto, esta aventura conecta paisajes, pueblos y personas en una experiencia que deja huella.

Su sexta edición largará el sábado 3 de diciembre desde Bariloche y finalizará el martes 6 en Las Grutas. Y como cada año, la organización está en manos de Daniela de la Fuente y Hernán Sportiuk, quienes impulsaron este sueño y hoy lo transformaron en un evento que atrae a competidores de toda la Argentina y de varios países de Latinoamérica.

Un desafío que atraviesa la provincia

“Rodar todo el ancho de la Argentina es una aventura única”, repiten los ciclistas que ya vivieron la experiencia. No es solo deporte: es atravesar la montaña, sentir la estepa infinita, conversar con los vecinos de cada pueblo y finalmente ver cómo aparece el océano después de días de esfuerzo sostenido.

Desde la organización destacan que el Desafío Ruta 23 “conecta con lo más profundo de la naturaleza, pero también con la cultura y la calidez de los pobladores locales”, una mezcla que vuelve especial cada kilómetro.

Son cuatro etapas, tres noches de descanso y 12 Puntos de Abastecimiento que acompañan el viaje por Dina Huapi, Pilcaniyeu, Comallo, Jacobacci, Maquinchao, Los Menucos, Sierra Colorada, Ramos Mexía y Valcheta, hasta llegar al mar en San Antonio Oeste y Las Grutas.

Quienes ya la vivieron coinciden en algo: el Desafío Ruta 23 no se corre, se comparte.
Las cenas y desayunos se transforman en largas tertulias, donde deportistas que arrancaron como desconocidos terminan formando amistades que perduran años. Entre platos típicos, historias de ruta, emociones desbordadas y preparativos para la etapa siguiente, se construye una comunidad ciclista que se reencuentra edición tras edición.

Esa gastronomía que se sirve en cada parada —bien rionegrina, abundante y casera— se vuelve parte de la energía del evento tanto como el entrenamiento de cada participante.

La elección del recorrido no es casual. La Ruta Nacional 23 es un eje clave para el norte patagónico y uno de los corredores más importantes del Mercosur, conectando el océano Atlántico con Chile. Pedalearla es también recorrer una parte fundamental de la identidad rionegrina.

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