SEMANA DE LA JUVENTUD 2026

Fede Moura trae la música de Virus al Centro Cívico y recuerda a Federico: “Parecía que volaba en el escenario”

El músico se presenta esta noche en Bariloche, en el marco de la Semana de la Juventud, con un espectáculo dedicado a Virus. Previo al show, habló de los recuerdos familiares junto a Federico Moura, de las dificultades de llevar ese apellido y de cómo dejó un emprendimiento de pintura para dedicarse a la música.

Fede Moura subirá esta noche al escenario del Centro Cívico, en el marco de la Semana de la Juventud, para llevar a Bariloche la música de Virus. La presentación está prevista para las 21 horas, después de la prueba de sonido que la banda realizó al mediodía.

Antes del show, el músico conversó con el programa Ideas Circulares y compartió recuerdos, reflexiones y anécdotas que permiten acercarse a una historia atravesada por la música, los vínculos familiares y una decisión de vida.

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La fecha tiene, además, una coincidencia particular: el 23 de octubre es el día del nacimiento de Federico Moura, el cantante que marcó una época al frente de Virus. Fede contó que, cuando lo convocaron para tocar en Bariloche, la fecha le resultaba familiar, aunque no terminaba de entender por qué.

“Cuando a nosotros nos convocan para esta fecha, 23 de octubre, a mí me resonaba en la cabeza, pero no me bajaba la data de por qué me resonaba. Y mirá qué loco, ahora me cae la ficha: claro, hoy es el cumpleaños”, relató.

“Eran mis tíos, mis ídolos y mi banda referente”

La relación de Fede con Virus empezó mucho antes de que la banda se convirtiera en parte de su propia carrera artística. Durante su adolescencia, mientras aprendía a tocar, tenía a sus tíos cerca y podía ver desde adentro cómo se movía aquel grupo que estaba cambiando el sonido del rock argentino.

Su tío materno trabajaba como sonidista de Virus y vivían en la misma casa que sus abuelos. Las guitarras y los equipos formaban parte de una cotidianeidad que, con el tiempo, adquirió otra dimensión.

“Yo me compraba las revistitas Canta Rock, Toco y Canto, que venían con las canciones para tocar en guitarra, con los acordes. Esas eran nuestras redes sociales de esa época, la revistita. Y ya empezaban a aparecer canciones de mis tíos y fotos de mis tíos. Yo decía: ‘Upa, pucha, tengo tíos famosos’”, recordó.

También pudo acompañarlos a recitales, entrar a camarines y observar los preparativos de los shows. Sin embargo, reconoció que con Federico fue con quien menos tiempo compartió, precisamente con quien más le habría gustado conversar desde una perspectiva adulta.

“Yo tenía 15, 16, 17 años. A mí me hubiese gustado, a los 30 años, tener a Federico enfrente y charlar de música, de arte, de un montón de cosas. A los 16 años yo estaba "papando moscas", un poco sorprendido por todo eso que veía. Porque, aparte de ser mis tíos, eran mis ídolos, eran mi banda referente, era "la zanahoria" que yo quería perseguir como músico. Yo decía: ‘Quiero tocar como ellos y ser famoso como ellos’”.

De Federico conserva la imagen de un artista elegante, culto y dueño de una manera muy particular de expresarse. Una impresión que, según contó, sigue confirmando cada vez que vuelve a escuchar sus entrevistas.

“Era un ser maravilloso, súper agradable, súper intelectual, súper culto. Tenía un gusto, una fineza. Te decía las palabras justas, nunca una palabra de más. Yo hoy sigo escuchando reportajes de él y no puedo creer cómo se explayaba, la cantidad de palabras que usaba para darte una respuesta. No era que te decía sí, no, más o menos. Te abría un abanico de palabras y de reflexiones que te dejaba en una respuesta. Era un tipo maravilloso”.

Y cuando hablaba del escenario, la descripción se volvía todavía más gráfica: “En vivo, un "frontman de la hostia". Yo siempre digo que parecía que volaba en el escenario, que no caminaba, que andaba en una de esas cintas transportadoras de los aeropuertos. Era una elegancia de locos”.

Una manzana en pleno recital y una respuesta muy de Federico

Entre los recuerdos familiares, Fede rescató una escena que presenció cuando tenía apenas 11 años. Virus tocaba en un festival en el country de Estudiantes de La Plata y él había ido con su tío, el sonidista, desde donde podía ver el escenario cerca de la consola.

En medio de la presentación, alguien le arrojó una manzana a Federico. La reacción del cantante quedó grabada en su memoria.

“Federico agarra la manzana, la muerde y dice, parafraseando esa frase famosa: ‘Manzana incorpore sano’. Le da otro mordisco y siguió cantando. Un genio”.

Para Fede, aquellas escenas también ayudan a entender el lugar que ocupó Virus en una época en la que buena parte del rock de los festivales estaba asociado al sonido pesado y al blues. La banda apareció con otra estética, canciones más breves y un estilo que no siempre fue comprendido de inmediato.

“Venían de toda la movida hippie y salen estos tipos con pantaloncitos apretados, remeritas apretadas, el pelito corto, que era lo contrario a lo que se usaba. Y con temas que duraban dos minutos y medio, tres minutos, ligeritos, rapiditos. La gente no entendía nada”.

También destacó el aporte colectivo de los integrantes de Virus y, en particular, el trabajo de su tío Julio Moura, guitarrista y compositor de gran parte de los éxitos de la banda. Con el paso de los años, Fede entendió que aquellas visitas a los ensayos y los momentos compartidos tenían un valor que en su adolescencia no alcanzaba a dimensionar.

“Nosotros no nos dábamos cuenta del peso de la historia. El peso de la historia lo ves después, 30 años después. Decís: ‘Mirá qué loco’”.

El apellido Moura: una mochila que también guarda tesoros

Llevar un apellido tan ligado a la historia del rock argentino tiene sus ventajas, pero también sus exigencias. Fede no esquivó el tema y reconoció que las comparaciones aparecen, incluso cuando el trabajo artístico va más allá del homenaje.

“Sí, pesa, pero lindo”, resumió.

“Esa mochila a veces es pesada porque impide cosas. Están las comparaciones, las críticas, los miedos de decir: ‘Bueno, ¿llenaré las expectativas de la gente?’. Porque es inevitable que comparen. Pero después esa mochila también tiene cosas fantásticas de tener el apellido y ser parte de esta familia tan conocida en lo musical, tan creativa, con un tremendo personaje como era Federico. Y de eso estoy orgulloso”.

Entre esas cosas que guarda como un tesoro aparece una guitarra que recibió de Julio cuando tenía 16 años. A fines de 1986, cuando Virus viajó a Nueva York para mezclar el álbum Superficies de placer, su tío le llevó una Fender Stratocaster japonesa blanca.

“Me dijo: ‘Yo grabé un par de cosas en el disco Superficies de placer con esta guitarra’. Esas son joyas que tengo ahí guardadas para toda la vida”.

Fede también se refirió a las críticas de quienes suponen que llevar el apellido facilita el camino artístico. Explicó que, además de interpretar canciones de Virus, tiene una trayectoria propia como compositor y que su disco con la banda Viralizados, titulado Piel, fue nominado a los Premios Gardel de 2019 en la categoría Mejor Álbum Grupo Pop.

“Por ahí la gente no lo sabe. Y son esas críticas que te duelen un poquito. Digo: ‘Pucha, la gente no conoce’. El día que conozca un poco más de mi historia, por ahí se da cuenta de todo lo largo que es este camino y de que uno puede ir por un lugar, por otro”.

De pintar casas a vivir de la música

Durante muchos años, la música fue su pasión, pero no su fuente de ingresos. Fede tenía un emprendimiento de pintura que había comenzado casi por necesidad, con la idea de ganar dinero para comprar cables, pedales y cuerdas.

“Yo nunca viví de la música. Siempre tuve que trabajar de otra cosa y la música era mi motivación para seguir en la vida. Yo llevo la música adentro y no la voy a largar nunca, porque estoy todo el tiempo haciendo música”.

Con el tiempo, aquel oficio se transformó en una pequeña empresa, con empleados y una importante cantidad de trabajo. Pero a los 47 años recibió una propuesta de Mario Serra, exbaterista de Virus, para formar un proyecto dedicado a las canciones de la banda.

“Yo le digo: ‘Mario, ¿te parece? Porque yo soy pariente, ¿y esto qué, y lo otro?’. A mí también me daba una cosa de decir: ‘No sé, ¿estará bien hacerlo?’. Y Mario me dice: ‘Pero vamos, te gusta cantar esto, has nacido con esta música’. Y la verdad que le dije: ‘Bueno, sí, ¿por qué no?’”.

Así nació Viralizados, un proyecto con el que realizó giras y compartió escenarios con otros artistas. Después llegó el disco propio Piel, pero la pandemia interrumpió aquella etapa. Más tarde, algunos de sus tíos volvieron a salir de gira con Virus y Fede continuó recibiendo propuestas para interpretar esas canciones.

La pintura quedó atrás. “A mis 47 años decido largar todo y dedicarme a la música”, contó. No fue una apuesta sin incertidumbre, y la pandemia complicó todavía más el panorama, pero el camino terminó llevándolo a consolidar un espectáculo propio.

La decisión de presentarse como Fede Moura también responde a esa búsqueda: mantener el vínculo con el repertorio de Virus sin quedar limitado a él.

“Decidí ponerle Fede Moura porque, al ponerle mi nombre, también me da la chance de que si mañana no hago el tributo, yo salgo como Fede Moura y hago mis canciones. O mañana se me ocurre hacer un tributo a David Bowie y yo hago ‘Fede Moura tributo a David Bowie’. Por eso dije: me parece que Fede Moura está bien como referencia”.

Y aunque esta noche el público de Bariloche escuchará las canciones de Virus, el músico no pierde de vista todo lo que hay detrás de ese repertorio: una historia familiar, una influencia decisiva y una carrera que sigue buscando nuevos caminos.

La cita será a las 21 horas en el Centro Cívico, como parte de la Semana de la Juventud. Una noche para reencontrarse con canciones que atravesaron generaciones, en la voz de alguien que las lleva escuchando desde mucho antes de subir a un escenario.

(Bariloche Opina)

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