INICIATIVA EN EL HOSPITAL

En Oncología del Hospital Zonal, la lectura también acompaña a los pacientes

Desde hace cuatro años, el equipo del servicio organiza encuentros literarios cada quince días para pacientes y familiares. La propuesta surgió de una pequeña biblioteca y busca ofrecer un espacio de encuentro, conversación y expresión durante los tratamientos.

En el servicio de Oncología del Hospital Zonal de Bariloche, los libros se convirtieron en una herramienta para acompañar a quienes atraviesan tratamientos contra el cáncer. Desde hace cuatro años, pacientes, familiares y trabajadores de la salud comparten encuentros de lectura que permiten incorporar una actividad diferente a la rutina hospitalaria.

La iniciativa surgió a partir de una pequeña biblioteca instalada en el sector y del interés que algunos pacientes comenzaron a mostrar por los libros disponibles.

El licenciado en Enfermería Daniel Ruiz, integrante del equipo de Oncología y uno de los impulsores de la propuesta, contó en Tardes con Voz, por Voz Radio 103.7, que la idea nació de la necesidad de acompañar a los pacientes más allá de los procedimientos médicos.

“Con todo el equipo de trabajo siempre estamos viendo la forma de acompañar a los pacientes, no solo desde el tratamiento oncológico, sino también desde la parte emocional”, explicó.

Ruiz señaló que, al observar el interés por la lectura, decidieron organizar reuniones periódicas en las que se comparten cuentos, relatos y otros textos literarios.

“Es un encuentro de lectura para salir un poquito de lo que es el proceso de enfermedad que está pasando el paciente. Viene, se sienta en un sillón, tiene que hacer un tratamiento, y eso es muy movilizador. Entonces buscamos hacer algo distinto”, expresó.

Un encuentro cada quince días

La actividad se realiza aproximadamente cada quince días, los viernes a las 11 de la mañana, aunque las fechas pueden modificarse de acuerdo con la organización del servicio.

Una semana antes de cada encuentro, los organizadores difunden el texto que se leerá, para que los participantes puedan conocer la propuesta y, si lo desean, prepararse.

La selección de las obras es abierta y muchas veces surge de sugerencias de los propios pacientes.

En el encuentro más reciente, por ejemplo, leyeron “Alpiste para codornices”, un cuento del escritor conocido como Saki, elegido a partir de la propuesta de uno de los participantes.

“Hay gente que va y lee, y hay gente a la que no le gusta leer en público porque le da vergüenza, entonces va a escuchar. Y eso es para todos”, señaló Ruiz.

La actividad está abierta a quienes realizan tratamientos, a sus familiares y también a pacientes que se encuentran en el sector por alguna consulta y deciden sumarse.

El enfermero explicó que no se trata de un taller literario formal, sino de un espacio donde las personas pueden compartir la experiencia de escuchar, leer y conversar.

De Borges a Mariana Enriquez, lecturas para todos los gustos

A lo largo de estos cuatro años, los encuentros incorporaron autores y estilos muy diferentes.

Ruiz mencionó que han leído obras de Mario Benedetti, Jorge Luis Borges, Mariana Enriquez, Samanta Schweblin y Juan Rulfo, entre otros escritores.

La variedad responde a los intereses de los participantes, que pertenecen a distintas generaciones y tienen experiencias de lectura diferentes.

“A veces un paciente interpreta el cuento de una manera y otro lo interpreta de otra. También hay relatos que son más movilizadores por el proceso de salud que está atravesando la persona. Eso permite expresar cosas y sirve”, explicó.

Después de cada lectura, suele abrirse una conversación sobre las sensaciones que provocó el texto o las distintas interpretaciones que surgieron.

Según Ruiz, estos intercambios tienen una recepción positiva tanto entre los pacientes como entre los integrantes del equipo de salud.

“A los pacientes les gusta y a nosotros también nos hace bien”, destacó.

La música y la danza también forman parte de la propuesta

Con el paso del tiempo, los encuentros comenzaron a incorporar otras expresiones artísticas.

El enfermero contó que en algunas ocasiones organizan jornadas temáticas, vinculadas con fechas especiales como el Día de la Tradición, y convocan a distintos grupos culturales.

Entre quienes colaboraron mencionó al coro de la Escuela Municipal de Arte La Llave, grupos de danzas folclóricas y músicos que interpretan charango.

La intención es ampliar las posibilidades de participación y ofrecer distintas experiencias culturales dentro del hospital.

“Entendemos que el arte es importante en el proceso del paciente con su enfermedad. Por eso no hacemos solamente lectura, sino que estamos abiertos a todo lo que involucra el arte”, explicó.

Una experiencia que continúa fuera del hospital

Uno de los aspectos que más valora Ruiz es que los encuentros también permiten despertar o recuperar el interés por los libros.

Como ejemplo, compartió una experiencia de una integrante de la Fundación Cerca Tuyo, organización que acompaña habitualmente estas actividades.

La mujer le contó que, después de participar en uno de los encuentros, volvió a compartir lecturas con su hija.

“Me dijo que estaba muy contenta porque había vuelto a leer con su hija. Le contaba lo que habíamos leído, le pasaba el texto y después lo comentaban juntas”, relató.

Para Ruiz, este tipo de situaciones muestran que la iniciativa puede tener continuidad más allá del tiempo que las personas permanecen en el hospital.

“Si eso sucede aunque sea con un pequeño porcentaje de todos los que participan, creo que ya ganamos todos”, expresó.

Una biblioteca que crece con la colaboración de los vecinos

El sector de Oncología conserva la pequeña biblioteca que dio origen a la propuesta y continúa recibiendo aportes de la comunidad para renovar sus ejemplares.

Ruiz explicó que periódicamente reciben donaciones de libros, algunos de los cuales se incorporan al espacio y otros se intercambian o destinan a la biblioteca general del hospital.

También destacó la colaboración de vecinos y organizaciones que se acercan para conocer las necesidades del servicio.

Entre las experiencias recientes mencionó el apoyo de una feria que se realiza en el barrio Las Victorias, cuyos organizadores se comunicaron con el equipo y colaboraron con la iniciativa.

“La gente de Bariloche es muy solidaria, y más cuando se trata del hospital. Nosotros trabajamos para ellos y siempre estamos muy agradecidos”, señaló.

Después de cuatro años de encuentros, la propuesta continúa formando parte de la actividad del servicio de Oncología, con la participación de pacientes, familiares, voluntarios y trabajadores.

Para Ruiz, la experiencia demuestra que el acompañamiento durante una enfermedad también puede incluir espacios para la literatura, la música y la conversación.

“Es una actividad que hace bien a los pacientes, a sus familiares y a nosotros”, concluyó.

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