ESCUELA RURAL
El CER Pilca Viejo creció hasta los 82 estudiantes y busca apoyo para seguir ampliando su proyecto educativo
El Centro Educativo Rural (CER) Pilca Viejo volverá a abrir sus puertas este sábado 7 de noviembre para compartir con la comunidad una jornada que permite conocer de cerca cómo funciona una escuela agrotécnica en plena estepa rionegrina.
Será la cuarta edición de Tranqueras Abiertas, una propuesta en la que los propios estudiantes tendrán el protagonismo: mostrarán sus actividades, los espacios productivos y todo lo que aprenden a diario.
La actividad se desarrollará entre las 10:30 y las 18, aunque el recorrido por los stands y el campo se extenderá hasta aproximadamente las 16:30. A las 17 se realizará el acto de cierre. También habrá un buffet organizado por la comisión de padres, con choripanes y hamburguesas.
"Es una jornada donde justamente abrimos la tranquera a toda la comunidad, a todos los pobladores y, en definitiva, a todos aquellos que quieran conocer un poquito más de qué se trata la escuela", explicó el director Federico Mutti, en una entrevista con el programa Tardes con Voz.
Y remarcó cuál es el sentido de la propuesta: "No somos nosotros, los directivos ni los profesores, quienes contamos de qué trata la escuela, sino que son los protagonistas de toda esta historia, que son los chicos y las chicas que estudian en el CER Pilca Viejo".
Los visitantes podrán recorrer los distintos entornos didáctico-productivos y conocer qué hacen los estudiantes en el campo, cómo trabajan y de qué manera incorporan esos conocimientos a su formación. La propuesta incluye una mirada sobre toda la cadena productiva, desde la producción primaria hasta la elaboración de alimentos.
Una escuela donde aprender también significa producir
Mutti explicó que el establecimiento busca reproducir, en pequeña escala, algunas de las actividades productivas que forman parte de la economía rural de la región. Sin embargo, aclaró que los espacios de trabajo no son solamente demostrativos: también deben producir.
"Lo que tratamos de hacer en la escuela es replicar eso en unidades productivas muy chiquititas, pero no son unidades productivas demostrativas. Son además de demostrativas, productivas. Nosotros necesitamos que cada uno de esos espacios sea productivo y eso los chicos lo ven y se aprende también justamente de eso", señaló.
El director destacó que ese recorrido permite comprender cómo se agrega valor a las materias primas, tanto de origen animal como vegetal.
"Poder entender todo eso es lo que también va a poder vivenciar y ver toda la cadena productiva, desde la producción primaria del alimento hasta el valor agregado en la industria", explicó sobre lo que encontrarán quienes participen de la jornada.
La experiencia también busca acercar a los visitantes a una realidad que muchas veces queda lejos de la vida cotidiana de quienes viven en las ciudades. Según planteó Mutti, a unos 30 kilómetros de Bariloche ya comienzan a aparecer establecimientos rurales, con majadas de ovejas y rodeos de vacas que forman parte del paisaje productivo regional.
82 estudiantes y 45 jóvenes que viven en la escuela
El CER Pilca Viejo comenzó a funcionar el 7 de marzo de 2022, con un primer año integrado por 23 estudiantes. El proyecto había sido presentado el año anterior y se puso en marcha en un edificio que había funcionado como escuela primaria y que, después de distintos usos, se encontraba sin actividad.
Hoy, en su quinto año de funcionamiento, la institución cuenta con 82 estudiantes de primero a quinto año. De ese total, 45 viven de lunes a viernes en la residencia estudiantil, una estructura fundamental para que jóvenes de parajes rurales alejados puedan acceder a la educación secundaria.
La residencia y la alimentación representan una parte central del funcionamiento cotidiano. Mutti explicó que la escuela debe garantizar las cuatro comidas para los estudiantes que permanecen en el establecimiento.
"Necesitamos el apoyo de empresas y de privados para crecer ediliciamente, para crecer desde lo productivo e incluso concretamente para dar de comer todos los días: almuerzo, merienda, cena y desayuno para los 82 chicos que hoy almuerzan en nuestra escuela y los 45 chicos que viven de lunes a viernes", detalló.
El acompañamiento del Estado provincial permite cubrir los salarios de los equipos docentes, mientras que la Fundación Cruzada Patagónica necesita sumar aportes de empresas y particulares para sostener otros aspectos del proyecto y avanzar con la infraestructura.
Para el director, abrir la escuela a la comunidad también es una forma de hacer visible ese trabajo y explicar por qué necesita acompañamiento. "Cuando uno va y charla con los chicos, cuando los mismos chicos te cuentan lo que hacen, es donde se palpita verdaderamente la obra", sostuvo.
Un proyecto que nació hace décadas y llegó a Río Negro
La historia del CER Pilca Viejo se inscribe en el trabajo de la Fundación Cruzada Patagónica, una organización que nació por iniciativa de un grupo de jóvenes que viajaba a la región de Junín de los Andes para realizar actividades solidarias y que finalmente decidió establecerse allí para impulsar un proyecto educativo.
"Concretamente dijeron: tenemos que abrir una escuela para aquellas personas que no tienen oportunidades educativas como las tenemos nosotros en Buenos Aires", recordó Mutti.
La primera experiencia comenzó con educación primaria y formación en oficios. Luego se creó el Centro de Educación Integral San Ignacio, en Junín de los Andes, Neuquén. Más adelante, la Fundación impulsó el Centro de Educación Agraria Valle de Cholila, en Chubut, y finalmente el CER Pilca Viejo, en Río Negro.
Además de las escuelas, la organización desarrolla acciones de educación y desarrollo rural junto a las comunidades, con iniciativas vinculadas al acceso al agua, las energías alternativas, la formación en oficios y la finalización de estudios primarios para pobladores.
En el caso de Pilca Viejo, el proyecto educativo fue presentado en 2021 y las clases comenzaron al año siguiente. La institución se prepara ahora para completar su primer ciclo de cinco años y avanzar hacia una nueva etapa.
La mejora de los caminos también ayuda a sostener la educación rural
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el impacto de las mejoras en la Ruta Nacional 23 y en los caminos de acceso a la escuela. Mutti explicó que todavía existen tramos de ripio, pero que el mantenimiento permitió facilitar los desplazamientos de docentes y trabajadores.
Actualmente, buena parte del equipo llega desde Bariloche y Dina Huapi. El director señaló que alrededor de 13 o 14 docentes se trasladan desde esas localidades, dentro de un equipo de aproximadamente 36 personas que se movilizan para sostener el funcionamiento de la institución.
"Obviamente facilita mucho el acceso y la posibilidad de que el tránsito sea fluido", indicó.
También planteó que una mejor conectividad podría favorecer en el futuro un transporte público más frecuente. Actualmente, según explicó, hay un servicio por la mañana y otro por la noche, una frecuencia que considera insuficiente para las necesidades de la zona.
"Si los caminos son mejores, la transitabilidad es mejor y eso no obliga a la gente a tener que desplazarse y moverse a vivir a otro lugar. Porque si yo llego más fácil de un lugar a otro, me puedo quedar en donde estoy", reflexionó.
La jornada de este sábado será, en ese sentido, una oportunidad para conocer una experiencia educativa que busca que los jóvenes puedan formarse sin perder el vínculo con sus comunidades y con la vida rural.
La invitación está abierta a toda la comunidad. Desde las 10:30, el CER Pilca Viejo recibirá a quienes quieran recorrer sus instalaciones, conocer el trabajo de los estudiantes y compartir un día de campo.
(Bariloche Opina)