ÚLTIMA ENTREVISTA DEL 2023
Los niños son la razón: La obra de amor que un barilochense y su esposa llevan adelante en África
Entre las historias más rescatables de este 2023, está la del Hogar Happy Children en la ciudad de Goma, República Democrática del Congo, donde el barilochense Patricio Villarroel y su esposa Esperanza continúan la loable labor de rescatar niños de distintas situaciones de vulnerabilidad.
A pocas horas de finalizar el año y pensando en lo que viene, Patricio conversó con Bariloche Opina para contar cómo está la situación de la institución y recordar que siempre se pueden realizar donaciones para que esta labor continúe.
Bariloche Opina: - Para quienes no te conocen, ¿cómo fueron tus inicios y tu llegada a África?
Patricio Villarroel: - En realidad, yo nací en el campo, a las afueras de Puerto Montt en Chile, pero ya desde pequeño llegué a Bariloche con mi familia. Mi vida ha transcurrido en Argentina.
A mis 23 años, en 1996, pisé por primera vez el continente africano. Llegué cuando fue el triste Genocidio de Ruanda, un país vecino a Goma que es muy pequeño, cuando la República Democrática del Congo era Zaire.
En esa época estaban los campos de refugiados en Ruanda, pero en 1997 se desató la Guerra del Congo, y yo me quedé en África. Me terminé casando con una congoleña.
Con el paso de los años y por todos los conflictos que han habido, viajamos a la Argentina donde tuvimos a nuestros tres hijos. Finalmente, en los últimos ocho años, volvimos al Congo con toda la fuerza para empezar de manera definitiva nuestro trabajo.
BO: -¿Cómo es la ciudad de Goma y cómo surgió la idea de crear Happy Children?
PV: -Goma es la tercera ciudad más importante de la República Democrática del Congo. El país sobrepasa los 100 millones de habitantes, y en nuestra ciudad hay más de 2 millones de personas.
Está entre un volcán que hace solo dos años entró en erupción, y el Lago Kivu al Sur. Al Este limita con Ruanda. Incluso la frontera pasa por la mitad del centro urbano, dividiendo Goma de Gisenyi, o sea pasamos de un país a otro caminando.
La población se concentra en poco espacio, es decir, hay familias numerosas o casas muy pequeñas apiñadas dentro de lo que en Argentina se conoce como cuadras o manzanas.
En cuanto a Happy Children, hace ocho años atrás comenzamos a trabajar en escuelas vulnerables. El 80% de la población vive la crisis terrible del hambre, y más en esta parte del Este del país, ya que en los límites con Ruanda y Uganda ocurre lo que llamamos "los flagelos de la guerra".
Por eso iniciamos llevando a escuelas y orfanatos, alimentos, últiles escolares, calzados, medicina. En Argentina, a parte de ser pastor de una iglesia evangélica, tenía mi oficio como constructor.
Pero muchos amigos, congregaciones cristianas, empezaron a ver lo que hacíamos y así fue que abrimos la Fundación Happy Children.
Esto fue un orfanato con 32 niños en el 2017. Hoy en día se nos multiplicó la cantidad de chicos. Tambien en la aldea de Sake, a 25 kilómetros de Goma, tenemos un Centro de Día con más de 200 niños a quienes atendemos. Son víctimas del hambre, del cólera, de la mal nutrición.
Hoy el orfanato tiene más de 120 niños, que pertenecen 100% y dependen 100% de nuestra fundación porque son huérfanos.
A parte, en septiembre de 2023 abrimos nuestra escuela, ya que en ese mes comienza el año escolar en Congo. El Complejo Escolar Happy Children tiene 230 alumnos.
BO: -Y esto que comenzó como el sueño de dos personas, ahora prácticamente se hizo realidad con la ayuda de mucha gente...
PV: - Hay una frase que dice que individualmente somos como una gota de agua, pero unidos hacemos un océano. Empezamos con algo muy pequeño que se fue agigantando, y eso ocurre cuando hay buena voluntad, buena administración, amor, empeño, pasión, y cuando los demás, hasta gente que no conocemos, son parte del trabajo que se hace aquí.
Lamentablemente, en este entorno, conocemos grandes organizaciones que manejan millones de dólares, pero poco llega al vulnerable, como por ejemplo Naciones Unidas. Muchas tienen grandes edificios, aviones, helicópteros, camionetas, y sacan lindas fotos.
Mientras tanto, la gente me ve que, aún siendo un blanco, voy manejando una pequeña motocicleta, lo que para los locales parece algo ridículo. Acá se ve que el blanco tiene que dirigir, conducir camionetas de 60 mil dólares.
BO: -Cuando se complicó la situación en Argentina con la devaluación y los cambios por el dólar, ¿se preocuparon? ya que muchos de los aportes llegan desde el exterior
PV: -Primero quiero contar que nuestra escuela es gratuita, algo que en el Congo no existe. De los 230 alumnos, 105 son de nuestro orfanato, pero el resto simplemente vienen de los barrios.
Varios maestros nos empezaron a decir que muchos de estos últimos niños se dormían en la mitad de la clase. Tras buscar la causa, descubrimos que es por el hambre.
Ellos llegaban directamente de sus casas sin desayunar, pero cuando regresaban de la escuela, tampoco encontraban a sus madres ya que ellas andaban buscando algo para sobrevivir y tener un bocado en la cena.
Así que decidimos invitar a esos más de 100 niños a desayunar con los chicos del orfanato. Así que ninguno llega tarde a clases ni se duerme.
Con esto quería dar una idea de cómo enfrentamos los desafíos en medio de la crisis. Si Dios nos guió a poder ayudar a estos niños con hambre, mal nutrición, víctimas del abandono, otros que no fueron deseados por ser hijos de madres violadas, entonces no tenemos temor de hacerlo.
Si el "Padre de Huérfanos" nos llamó a enfrentar esta realidad, Él se ocupa. Cada ayuda que llega a nuestras manos, va directamente a la necesidad.
BO: -¿Qué mensaje se le puede dar a los argentinos, en vista de la situación que está viviendo el país en la actualidad y terminando el 2023?
PV: - Primero, que el Congo es un país muy rico, especialmente en minerales. Esa también es la gran tragedia ya que por dichas riquezas se oprime al pueblo; son los extranjeros quienes se llevan todo.
En la tecnología que usamos a diario, lamentablemente corre sangre congoleña. Eso es muy triste.
Por otro lado, está Argentina, que también es una nación muy rica, con todos lo que necesita, minerales, petróleo, los paisajes, el turismo, y aunque ahora transiten una situación grave, están viviendo en un "paraiso".
No se escuchan "ruidos" de guerra, no hay bombardeos como aquí, no se ven millones de refugiados que huyen de otras aldeas hacia las ciudades más grandes.
En resumen, pueden haber necesidades económicas en Argentina, pero aquí, familias enteras tuvieron que abandonar todo, y huir de las balas.
Como pastor puedo decirle a cada uno que con Cristo se puede salir adelante. Nuestra fuerza decae, la economía de un país puede ser catastrófica, pero con Dios nunca se puede fracasar. Él va a suplir toda necesidad y creo que Argentina va a salir adelante.
BO: -¿Cómo se puede ayudar a Happy Children?
PV: -Cualquier donación o ayuda se debe hacer únicamente a través de Western Union. Es la manera más directa. Hay que tener en cuenta que para sostener todo esto necesitamos un promedio de 6.500 dólares mensuales.
Trabajan 25 empleados con sus sueldos, ya que en Congo no ocurre como en Argentina, donde uno abre un centro para necesitados y dispone de voluntarios.
Para sumarse a esta iniciativa, se puede hacer mediante el Whatsapp +54 9 2473 450350 / o a través del Facebook https://www.facebook.com/patricio.villarroel.98
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(Bariloche Opina)