INFORME
La morosidad en familias argentinas crece y alcanza niveles récord en tarjetas de crédito
El endeudamiento de los hogares argentinos continúa en aumento y sin señales de freno. En abril, la morosidad en los créditos personales alcanzó el 4,6%, el nivel más alto en casi dos años, mientras que el incumplimiento en tarjetas de crédito llegó al 3,2%, un récord desde fines de 2020. Así lo confirmó el último informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que refleja el creciente deterioro en la economía doméstica.
Especialistas señalan que la pérdida del poder adquisitivo, el aumento en la informalidad laboral y el encarecimiento del financiamiento son los principales factores que explican esta situación. En muchos casos, las tarjetas de crédito funcionan como una herramienta para postergar pagos y cubrir consumos básicos, en un contexto de salarios que no logran acompañar la inflación.
“El fenómeno tiene raíces en la caída del poder adquisitivo real, sumado a una mayor informalidad laboral”, explicó el economista Martín Kalos. En esa línea, Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, advirtió que “la carga de deuda sobre los ingresos ya roza los niveles récord de 2018”, cuando se vivió una fuerte recesión.
Según los datos del BCRA, la mora total en el crédito al sector privado subió al 2,2% en abril, con un incremento de 0,2 puntos porcentuales respecto a marzo. En el segmento de consumo, el aumento fue de 0,4 p.p., reflejando una presión más fuerte sobre las finanzas familiares.
En contraste, la morosidad del crédito empresarial se mantuvo en torno al 0,9%, uno de los niveles más bajos en dos décadas. Sin embargo, preocupa el escenario en los canales de crédito no bancarios, que son utilizados por sectores más vulnerables y sin acceso al sistema tradicional. Según la Cámara Argentina de Empresas de Servicios Financieros no Bancarios (Caesfi), la mora en ese sector creció un 5% en los últimos seis meses.
A nivel general, el informe del BCRA indica que los préstamos con garantías preferidas tienen una morosidad del 1,6%, mientras que los créditos sin respaldo escalaron al 2,3%. Pese al panorama, el sistema financiero mantiene un nivel de previsionamiento elevado, con una cobertura del 142%, lo que garantiza cierto margen de respuesta ante eventuales pérdidas.
Sin embargo, el creciente deterioro en las cuentas familiares enciende luces de alerta de cara a los próximos meses, especialmente si no se estabiliza el poder de compra ni se reducen de manera significativa las tasas de interés.
(Con información de Económicas Bariloche)