2025-08-26

El Tecnológico del Sur innova con semáforos inclusivos en Bariloche

Estudiantes del Colegio Tecnológico del Sur trabajan en un prototipo de semáforo sonoro que busca dar mayor independencia a personas con discapacidad visual. El proyecto, impulsado junto al municipio, se complementa con otras iniciativas de formación técnica y pasantías en instituciones de Bariloche.

El Colegio Tecnológico del Sur de Bariloche avanza con un proyecto que combina innovación tecnológica, inclusión social y formación integral para sus estudiantes. Se trata del diseño de un semáforo sonoro para personas con discapacidad visual, una iniciativa que surgió a partir de un trabajo conjunto con la Municipalidad y que fue probada recientemente con vecinos que presentan disminución visual.

El coordinador de la institución, Luciano Minichiello, destacó en diálogo con el programa Ideas Circulares que se trata de un prototipo en etapa de prueba que busca mejorar la autonomía de quienes enfrentan barreras en la vía pública. “En principio no es un dispositivo con sonido, porque la experiencia anterior con una sirena había generado molestias. Optamos por un sistema de vibración que no afecta al entorno y que cumple con la función de orientar a la persona”, explicó.

La prueba piloto se realizó en un encuentro con personas con discapacidad visual que pudieron experimentar el funcionamiento del prototipo. Según Minichiello, el objetivo es instalarlo en dos esquinas específicas de la ciudad y, a partir de ahí, evaluar su desempeño. “No somos una fábrica, somos una escuela. Pero es muy importante para nuestros estudiantes que puedan ser parte de un proyecto que tenga impacto real en la comunidad”, sostuvo.

Innovación con impacto social

La iniciativa no solo apunta a dar respuesta a una necesidad concreta, sino que también constituye un ejemplo de cómo la educación técnica puede articularse con demandas sociales. Minichiello explicó que el semáforo sonoro fue pensado desde una mirada integral: “La independencia para las personas con discapacidad es fundamental. Este proyecto les puede dar más seguridad y confianza en su movilidad urbana”.

Para los estudiantes, el desafío técnico se combina con la dimensión humana. “Ellos aprenden a desarrollar un dispositivo electrónico, pero al mismo tiempo entienden que detrás hay personas que esperan una solución para mejorar su vida cotidiana. Ese aprendizaje es mucho más profundo que el meramente académico”, enfatizó el coordinador.

Una escuela con visión integral

El Colegio Tecnológico del Sur se ha caracterizado en los últimos años por promover proyectos que cruzan la formación en electrónica con valores humanísticos. Desde primer año hasta sexto, los estudiantes participan de iniciativas que buscan integrar lo técnico con lo social, fortaleciendo la idea de que la tecnología es útil cuando tiene impacto en la comunidad.

Durante los primeros años, los alumnos trabajan en talleres esenciales, como carpintería, herrería y soldadura. “El año pasado, por ejemplo, los chicos de segundo año construyeron bancos de plaza tipo canadiense que hoy se utilizan en el patio escolar”, recordó Minichiello.

En tercer año comienzan a familiarizarse con placas de desarrollo como Arduino, con las que elaboran pequeños dispositivos de domótica: sistemas para encender luces automáticamente o controlar artefactos desde un teléfono móvil. Estas soluciones, aunque sencillas, tienen un gran valor para personas con movilidad reducida.

Proyectos con otras escuelas e instituciones

Uno de los aspectos distintivos del colegio es su capacidad para generar vínculos con otras instituciones educativas y sociales. En cuarto año, por ejemplo, los estudiantes trabajaron con una escuela de Pilcaniyeu, que necesitaba una estación meteorológica para reforzar su formación agrotécnica. El intercambio permitió que los alumnos de ambas instituciones colaboraran en un mismo proyecto, sumando perspectivas y conocimientos.

Asimismo, el colegio mantiene desde hace años un trabajo conjunto con la Escuela 16 de Bariloche, donde los estudiantes de primer año construyen invernaderos que luego se utilizan en las clases de biología. Allí, además de aprender sobre cultivo y compostaje, se fomenta el sentido de pertenencia y el cuidado del ambiente.

Robótica y competencias nacionales

En los cursos superiores, el eje se traslada hacia la robótica, un área que creció con fuerza en la institución. Los estudiantes participan en encuentros y competencias nacionales, como la Liga de Robótica, que este año se llevará a cabo en Lago Puelo el 12 de septiembre. Allí competirán en distintas categorías: robot de velocidad, robot sumo y robot seguidor de línea, todas muy valoradas en el ámbito de la enseñanza técnica.

“Estas competencias motivan a los chicos, porque no solo aprenden a diseñar un robot, sino también a trabajar en equipo, resolver problemas en tiempo real y medir sus conocimientos con estudiantes de otras provincias”, explicó Minichiello.

Prácticas profesionalizantes en instituciones de Bariloche

El proceso formativo culmina en sexto año, donde los alumnos realizan un proyecto integrador acompañado de prácticas profesionalizantes. Este año, 20 de los 21 estudiantes participaron de pasantías en instituciones de alto nivel tecnológico como el Centro Atómico Bariloche, INVAP, la Universidad Nacional de Río Negro y la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB).

La experiencia, según Minichiello, es clave para el futuro profesional de los jóvenes. “Muchos descubren allí su vocación definitiva. Algunos se inclinan hacia la electricidad, otros hacia la programación o la investigación científica. Lo importante es que tienen la oportunidad de probarse en un contexto real”.

El enfoque integral del colegio no se limita a la parte técnica. Viajes de intercambio, actividades culturales y vínculos con otras instituciones fortalecen la formación humanística de los estudiantes. En breve, un grupo viajará al Colegio San José Obrero de Neuquén, con orientación en electricidad industrial, para compartir experiencias y aprendizajes.

Minichiello remarcó que cada proyecto tiene continuidad en el tiempo. “Muchas de las soluciones técnicas ya existen, pero lo que importa es cómo se contextualizan, cómo se aplican y cómo se sostienen en el tiempo. Ese es el valor agregado de nuestra escuela”, afirmó.

La muestra anual, una vidriera de innovación

El próximo 13 de noviembre se llevará a cabo la muestra anual del Colegio Tecnológico del Sur, una jornada abierta a toda la comunidad. Durante el evento, los estudiantes exhibirán sus proyectos de robótica, sus desarrollos en domótica, los invernaderos y, por supuesto, el semáforo sonoro que ya despertó gran interés en Bariloche.

“La muestra es un espacio de encuentro entre los chicos, sus familias, las instituciones y la comunidad en general. Es la mejor forma de mostrar lo que se hace en la escuela y de visibilizar el rol de la educación técnica”, concluyó Minichiello. (Bariloche Opina)

Te puede interesar