2025-11-18

PODER JUDICIAL

Ordenan el regreso de un niño a Brasil tras probar violencia vicaria ejercida por su padre

Una jueza de Familia de Bariloche determinó que un hombre revocó el permiso de viaje de su hijo con el único fin de perjudicar a su expareja. Dispuso una medida cautelar para garantizar el regreso del niño y su madre a Brasil.

Una jueza de Familia de Bariloche hizo lugar a una medida cautelar y ordenó el regreso inmediato a Brasil de un niño y su madre, luego de determinar que el padre del menor ejerció violencia vicaria al revocar sin previo aviso la autorización de viaje con el único objetivo de impedir su retorno al país donde residen.

La mujer había viajado a Bariloche junto a su hijo para visitar familiares por unos días. El viaje era temporal, ya que la vida del niño transcurre desde hace más de un año en el estado de Bahía (Brasil), donde viven con los abuelos maternos y donde se encuentran su casa, el trabajo de su madre, su atención médica y su entorno afectivo.

Sin embargo, el regreso no fue posible. El hombre, sin iniciar ningún pedido de restitución internacional, revocó la autorización de salida del país, dejando a la mujer sin recursos y lejos de su lugar de radicación. En el expediente quedó acreditado que el progenitor no buscaba revincularse con el niño, sino utilizarlo como herramienta de presión sobre su expareja.

La magistrada fue contundente al definir la conducta del hombre como violencia vicaria, figura que describe las agresiones ejercidas hacia una persona mediante terceros cercanos, en este caso, un menor de edad. Señaló que la maniobra constituyó una forma de continuar con la violencia previa ejercida contra la mujer, ahora canalizada a través del hijo.

El fallo recordó que la madre ya había sido víctima de violencia de género, incluso durante el embarazo, situación denunciada en otro expediente del fuero de Familia. Ese contexto motivó su decisión de radicarse en Brasil para protegerse y construir un entorno seguro para ella y el niño.

La jueza valoró además que el niño posee residencia migratoria legal en Brasil, atención sanitaria, arraigo afectivo y social, y una vida establecida. También destacó que el padre no mostró interés en la vida del menor durante más de un año, y solo intervino cuando pudo obstaculizar el desarrollo de la madre.

Con el acompañamiento de la Defensora de Menores, la magistrada dispuso que Migraciones tome conocimiento de la resolución con el fin de evitar trabas administrativas y garantizar el regreso sin demoras del niño y su madre al país limítrofe.

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