El Club Nahuel Huapi renueva su gimnasio y apuesta al crecimiento deportivo
El Club Nahuel Huapi vuelve a ponerse en movimiento. No solo por la actividad cotidiana que se desarrolla en sus instalaciones, sino por una etapa de renovación que busca recuperar protagonismo en la escena deportiva de Bariloche, apoyada en obras concretas y una mirada a futuro.
La reciente colocación de un nuevo piso de parquet en el gimnasio central marca un punto de inflexión. La mejora no es solo técnica: representa una decisión institucional de actualizar sus espacios para responder a las demandas actuales del deporte.
En diálogo con Ideas Circulares, desde la conducción del club explicaron que esta intervención era una necesidad largamente postergada. “Este piso es absolutamente nuevo, permite muchas disciplinas y se adecua a normas que hacen que el deporte sea más fácil de practicar y mucho más saludable”, señalaron, destacando el impacto directo en quienes utilizan el espacio a diario.
El contraste con el pasado es inevitable. Durante décadas, el gimnasio funcionó con un piso de hormigón, en condiciones que hoy resultarían limitantes, pero que en su momento no impidieron que el club se convirtiera en un verdadero centro de actividad deportiva y social.
“Pasábamos todo el invierno acá adentro, con torneos donde participaban no solo clubes, sino también instituciones como Parques Nacionales o el Ejército”, recordaron, al reconstruir una etapa en la que el fútbol de salón era uno de los grandes motores de convocatoria.
Ese rol como espacio de encuentro fue clave en la identidad del club. En una Bariloche que aún estaba en pleno crecimiento, el Nahuel Huapi supo consolidarse como un lugar donde el deporte funcionaba también como excusa para la integración social.
La historia institucional tiene sus raíces en la década del 50. La construcción de la cancha de pelota paleta, inaugurada en 1962, fue uno de los primeros hitos de una trayectoria que se fue expandiendo con el paso de los años.
“Era otra Bariloche, donde los dirigentes estaban totalmente comprometidos. Muchos eran empresarios que aportaban no solo dinero, sino tiempo y trabajo”, destacaron, poniendo en valor una forma de construcción colectiva que dejó huella.
Con el correr de las décadas, el club fue ampliando su oferta. El handball tuvo un desarrollo destacado en los años 80, con participación nacional y referentes que aún son recordados dentro de la institución.
“El handball fue histórico, con un nivel muy alto. Hubo grandes jugadores que representaron al club a nivel nacional”, señalaron, en una referencia que también habla de la capacidad que tuvo el club para formar deportistas.
El crecimiento no se detuvo ahí. A las disciplinas tradicionales se sumaron nuevas propuestas y espacios: gimnasio con aparatos, palestra, canchas de pádel y otros sectores que hoy forman parte de la vida diaria del club.
Incluso, se proyectan nuevas incorporaciones. Entre ellas, una pileta de natación que, si bien será concesionada, formará parte del esquema general de la institución y ampliará la oferta deportiva.