CAMBIO CLIMÁTICO
Río Negro impulsa un plan integral de gestión del riesgo con financiamiento del BID
El Gobierno de Río Negro avanza junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la implementación de un proyecto integral de gestión del riesgo productivo destinado a fortalecer las principales actividades agropecuarias frente a fenómenos climáticos extremos.
La iniciativa forma parte del programa de Desarrollo Productivo Rural y contempla una inversión de 18 millones de dólares orientada a infraestructura, equipamiento, asistencia técnica y fortalecimiento institucional para acompañar a productores, comunidades rurales y organismos que intervienen durante emergencias climáticas.
Desde la Provincia señalaron que el proyecto consolida años de trabajo frente a un escenario climático cada vez más complejo para la producción rionegrina. Entre los años 2010 y 2026, Río Negro registró un total de 810 declaraciones de emergencia agropecuaria.
Según los datos incorporados al programa, la sequía encabezó los eventos registrados con 253 emergencias, seguida por el granizo con 108 y las heladas con 94 situaciones declaradas oficialmente.
Los estudios técnicos incluidos en el proyecto advierten además sobre un aumento sostenido de las temperaturas, una disminución de las precipitaciones de hasta un 25% por debajo del promedio histórico en algunas regiones y un incremento de tormentas eléctricas capaces de generar incendios por caída de rayos.
El ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, sostuvo que “Río Negro tiene agua, sol y tierra, pero también tenemos la responsabilidad de garantizarles a nuestros productores más herramientas frente a contingencias climáticas cada vez más frecuentes”.
Además, el funcionario remarcó que la iniciativa forma parte de “una política de Estado que el gobernador Alberto Weretilneck viene impulsando para que cada rincón de la provincia tenga las condiciones necesarias para producir, crecer y quedarse”.
Uno de los principales ejes del programa está centrado en la prevención y combate de incendios forestales. En ese sentido, desde el Gobierno destacaron que las intervenciones del SPLIF se redujeron de 688 a 160 por temporada durante la última década gracias a las tareas preventivas y al trabajo coordinado entre organismos.
Sin embargo, también advirtieron que las condiciones climáticas actuales provocan incendios cada vez más agresivos, con mayor velocidad de propagación y consecuencias más severas sobre el territorio.
El informe recuerda algunos de los incendios más importantes registrados en la región andina en los últimos años. El incendio de Cuesta del Ternero durante la temporada 2020/2021 afectó 6.681 hectáreas y demandó un costo operativo superior a los 6,7 millones de dólares.
Posteriormente, el incendio de Los Manzanos en 2023/2024 arrasó con 12.389 hectáreas de bosque nativo, mientras que el incendio de Confluencia en 2024/2025 afectó 166 viviendas y unas 3.890 hectáreas, con pérdidas cercanas al millón de dólares sin contabilizar medios aéreos.
En total, durante ese período se quemaron más de 105.000 hectáreas de monte en la zona Andina.
Actualmente, Río Negro viene desarrollando inversiones sostenidas en el SPLIF, incorporando brigadistas, medios aéreos, equipamiento y mejoras en las centrales de Bariloche, El Bolsón y General Conesa.
Con el financiamiento del BID, el plan prevé ampliar esas tres centrales mediante la construcción de centros de capacitación, talleres, módulos logísticos y helipuntos.
Además, se incorporarán vehículos 4x4 con cisterna, motobombas, maquinaria para reducción de combustible vegetal, cámaras de detección, conectividad satelital y estaciones meteorológicas.
El proyecto también contempla capacitaciones específicas sobre sistemas de alerta temprana y prevención de incendios de comportamiento extremo, incluyendo intercambio de experiencias con los equipos GRAF de España.
Otro de los ejes del programa está vinculado a la asistencia para productores ganaderos de la Región Sur y sectores de precordillera, donde las sequías y nevadas extraordinarias afectan de manera recurrente la actividad.
En ese marco, la Provincia prevé incorporar perforadoras, bombas solares, reservorios, maquinaria y vehículos destinados a mejorar el acceso al agua en parajes alejados.
A eso se sumarán herramientas financieras articuladas junto al CFI, organismos nacionales y entidades bancarias para facilitar inversiones y brindar mayor previsibilidad a los productores.
El tercer componente del proyecto está orientado al sector frutícola. Entre 2010 y 2026 se registraron 29 eventos de granizo que afectaron seriamente a la actividad en los valles irrigados.
Como respuesta, el programa contempla asistencia financiera para la instalación de malla antigranizo en 40 establecimientos productivos, con cobertura de hasta 10 hectáreas por explotación y un alcance total de 400 hectáreas protegidas.
Finalmente, desde el Gobierno provincial informaron que durante la última semana concluyeron las consultas públicas realizadas en distintas localidades rionegrinas, instancia participativa requerida para avanzar con la evaluación integral del proyecto ante el BID.