BARILOCHE
Dijo que llevaba una bomba en el aeropuerto y terminó con una causa judicial y sin poder volar
Un importante operativo de seguridad se desplegó durante la noche de este martes en el Aeropuerto Internacional Teniente Luis Candelaria de Bariloche, luego de que un pasajero afirmara, aparentemente en tono de broma, que llevaba una bomba en su equipaje al momento de realizar el despacho para abordar un vuelo con destino a Buenos Aires.
El episodio ocurrió cuando personal de la aerolínea le consultó si transportaba baterías u otros elementos considerados peligrosos. Según trascendió, el hombre respondió: "No, solamente una bomba", una expresión que activó de inmediato el protocolo antiexplosivos establecido para este tipo de situaciones.
Ante la mención de un posible artefacto explosivo, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) puso en marcha el procedimiento correspondiente. Integrantes de la brigada especializada en explosivos trabajaron en el sector de embarque del primer piso de la terminal aérea, mientras se restringía la circulación de pasajeros y personal en la zona afectada.
Testigos presenciales registraron el despliegue de efectivos equipados con trajes especiales para este tipo de intervenciones, mientras se realizaban las verificaciones sobre el equipaje señalado.
Tras la inspección exhaustiva, las autoridades determinaron que se trataba de una falsa alarma y descartaron la presencia de cualquier elemento sospechoso o explosivo. Sin embargo, la situación tuvo consecuencias inmediatas para el pasajero involucrado.
Como resultado del procedimiento, el hombre no pudo abordar el vuelo previsto y quedó sujeto a una investigación judicial. De acuerdo con la información difundida por distintos medios locales, también su acompañante habría sido impedido de viajar y ambos debieron regresar por vía terrestre. Asimismo, se inició una causa que será tramitada en el ámbito de la Justicia Federal por presunta intimidación pública.
Más allá de que la expresión haya sido formulada como una broma, la normativa vigente obliga a las autoridades aeroportuarias y a las fuerzas de seguridad a actuar ante cualquier referencia a explosivos o amenazas que puedan comprometer la seguridad operacional de un aeropuerto.
Las falsas alarmas de este tipo pueden derivar en importantes costos operativos, demoras en vuelos, movilización de recursos especializados y afectación de cientos de pasajeros, razón por la cual la legislación contempla sanciones para quienes generen este tipo de situaciones.
(Bariloche Opina)