MATÍAS DE OTO
Advierten por tormentas intensas y posibles crecidas repentinas en la región
La primavera continúa con un comportamiento meteorológico que combina temperaturas moderadas, escaso viento y una sucesión de jornadas nubladas e inestables.
En este contexto, las tormentas podrían repetirse durante los próximos días y extenderse durante buena parte de octubre, con especial atención en la estepa de Río Negro y Neuquén, donde las lluvias intensas en poco tiempo pueden provocar anegamientos y crecidas repentinas.
Así lo explicó el meteorólogo y licenciado en Oceanografía Matías De Oto, durante su participación de este martes por la mañana en el programa Ideas Circulares.
El especialista advirtió que las tormentas registradas en las últimas horas forman parte de un escenario de inestabilidad persistente, en el que las precipitaciones pueden alcanzar una intensidad considerable en determinados sectores.
Las tormentas comenzaron a desarrollarse el lunes por la tarde en el centro de Neuquén y avanzaron progresivamente hacia el sur. En algunos puntos, como la zona de Zapala, se registraron episodios de lluvia intensa en períodos breves. El fenómeno podría repetirse durante las próximas jornadas, con núcleos de tormenta que se desplacen por distintos sectores de la región.
Al describir la evolución de estos sistemas, De Oto explicó que durante el día podrían desarrollarse nubes de gran crecimiento vertical, capaces de generar actividad eléctrica. En ese sentido, anticipó: “Hoy también tenemos chances de ver cúmulos nimbo, rayos”, y señaló que las formaciones nubosas podrían evolucionar con el correr de las horas hasta convertirse en nubes de tormenta.
El meteorólogo detalló que estas formaciones atraviesan distintas etapas, desde nubes con aspecto algodonoso hasta estructuras que crecen verticalmente y adquieren la característica forma de un hongo. Esa última fase, explicó, está asociada con la presencia de hielo en el interior de la nube, un proceso que favorece las descargas eléctricas.
Se trata de sistemas que pueden representar riesgos incluso para la actividad aeronáutica. De Oto indicó que las nubes de tormenta de gran desarrollo vertical son conocidas en ese ámbito como “Charlie Bravo” y advirtió que podrían permanecer sobre distintos sectores de la región durante varios días.
Lluvias intensas y riesgo de crecidas en la estepa
Más allá de la actividad eléctrica, uno de los principales aspectos del pronóstico es la intensidad que pueden alcanzar las precipitaciones. No necesariamente se trata de lluvias persistentes durante muchas horas, sino de descargas concentradas que acumulan varios milímetros en poco tiempo y pueden superar la capacidad de absorción del terreno.
De Oto puso el foco en ese comportamiento al explicar que las tormentas “generan ritmos de precipitación que a veces son elevados, son varios milímetros por hora”. Ese ritmo de caída del agua puede ocasionar anegamientos puntuales, como ocurrió en sectores de Zapala, donde se registraron importantes acumulados en un lapso reducido.
El panorama merece especial atención en la Línea Sur y la estepa de Río Negro y Neuquén. Allí, las precipitaciones acumuladas durante los últimos meses permitieron recuperar cuerpos de agua y mejorar las condiciones para la actividad ganadera. Sin embargo, la humedad que conserva el suelo también puede convertirse en un factor de riesgo ante nuevas lluvias intensas.
“Los mayores milímetros van a ser en zona de estepa”, anticipó el especialista al referirse a la distribución de las precipitaciones. En esas áreas, explicó, la reiteración de las tormentas comienza a generar preocupación por sus posibles consecuencias sobre el terreno y los cursos de agua.
El meteorólogo resumió el escenario al advertir que las tormentas previstas para octubre “pueden generar anegamientos y crecidas repentinas en un suelo que está bastante saturado”. La situación, señaló, ya se hace notar en la Línea Sur y en distintos sectores de la estepa neuquina.
La recuperación hídrica tiene, al mismo tiempo, un efecto favorable para el campo. De Oto señaló que los cuerpos de agua están recuperándose y que las lluvias son bien recibidas por los productores ganaderos, debido a que contribuyen a mejorar las condiciones para el engorde de los animales.
No obstante, remarcó que el beneficio puede quedar acompañado por dificultades si las precipitaciones continúan descargando grandes cantidades de agua en períodos cortos.
El especialista también diferenció las condiciones registradas en distintas zonas de la Patagonia durante el invierno. Mientras que en Río Negro y hacia el norte las condiciones no fueron tan severas para el ganado, en Chubut y más al sur se atravesó una estación mucho más cruda.
En ese contexto, la recuperación de las reservas de agua representa una señal positiva, aunque la continuidad de las lluvias obliga a prestar atención a los posibles excesos.
Un bloqueo atmosférico que podría prolongarse
La persistencia de las nubes y las tormentas está vinculada, según el análisis de De Oto, con una situación de bloqueo atmosférico que favorece el ingreso de humedad desde el norte y limita la circulación habitual de los sistemas meteorológicos. Aunque podrían avanzar algunos frentes débiles desde el oeste, su efecto sería breve y no alcanzaría para modificar de manera significativa el patrón actual.
“Vamos a seguir con esta situación nublado, inestable, cúmulos, cúmulos nimbos, por más tiempo, incluso más de 10 días”, sostuvo durante la entrevista. La previsión contempla oscilaciones en la nubosidad y momentos de mayor o menor actividad, pero con posibilidades de nuevas tormentas a lo largo de ese período.
Al explicar las particularidades de este escenario, el meteorólogo relacionó el comportamiento atmosférico con las condiciones estacionales de la primavera y el calentamiento de las aguas del Pacífico. Según su interpretación, esa configuración contribuye a la reversión de los vientos habituales y al posterior ingreso de humedad desde el norte, que favorece la formación de tormentas.
De todos modos, el panorama no será idéntico todos los días ni en todas las localidades. Los sistemas convectivos pueden desarrollarse de manera localizada y desplazarse de acuerdo con las condiciones de cada jornada. Por eso, mientras algunos sectores podrían recibir precipitaciones débiles o aisladas, otros podrían registrar lluvias mucho más intensas.
Octubre sorprende con vientos muy por debajo de lo habitual
Otro dato que llamó la atención del especialista es la marcada disminución del viento, en una época del año que suele caracterizarse por una circulación más intensa desde el oeste. Octubre y noviembre son habitualmente meses ventosos en la región, con velocidades medias que se ubican entre los 15 y los 25 kilómetros por hora.
Sin embargo, las condiciones actuales muestran un comportamiento muy diferente. “Este año estamos teniendo 5 kilómetros por hora y con reversión”, señaló al comparar los registros recientes con los valores habituales para esta época. La circulación, explicó, presenta vientos mucho más débiles y cambios en su dirección.
Esta situación podría traducirse en una primavera con lagos más calmos y menos viento, una condición favorable para determinadas actividades recreativas. El meteorólogo destacó especialmente las propuestas náuticas que no necesitan viento para su desarrollo y mencionó al kayak como una de las alternativas que podrían beneficiarse de ese panorama.
La calma atmosférica también se combina con la aparición de insectos propios de esta etapa del año. De Oto comentó que durante sus recorridas por los bosques le llamó la atención la cantidad de polillas que aparecieron en las últimas horas, un fenómeno que vinculó con los cambios estacionales característicos de la primavera.
Mañanas sin heladas y máximas de hasta 18 grados
En cuanto a las temperaturas, el pronóstico anticipa mínimas de entre 5 y 7 grados y máximas que podrían alcanzar los 16, 17 y hasta 18 grados durante los próximos días. No se esperan heladas en el corto plazo, una característica que también está relacionada con la humedad presente en el ambiente.
De Oto explicó que los elevados puntos de rocío favorecen la formación de humedad sobre las superficies y dificultan el descenso de la temperatura hasta los valores necesarios para que se produzcan heladas. “El rocío es un inhibidor de la helada de forma natural”, explicó, al comparar este proceso con los métodos de protección utilizados en las plantaciones del Alto Valle, donde se emplea agua para reducir los efectos de las bajas temperaturas.
El especialista remarcó que octubre viene mostrando una particularidad en ese sentido: “Se está caracterizando por no tener un día de helada”, incluso en zonas y valles que habitualmente son propicios para ese fenómeno. La presencia de humedad, sumada a las condiciones de circulación atmosférica, contribuye a mantener las mínimas por encima de los valores que suelen favorecer las heladas.
Las jornadas nubladas también inciden en la amplitud térmica, aunque durante los últimos días se registraron máximas más elevadas. De Oto indicó que el lunes la temperatura llegó a los 18 grados y que se esperan valores similares en varias de las próximas jornadas, sin que eso implique un ingreso inmediato a condiciones plenamente veraniegas.
En ese sentido, señaló que todavía no se alcanzaron los 20 grados de máxima y que no resulta probable superar ese umbral durante los próximos días. Además, precisó que el promedio de las máximas recientes se ubica en torno a los 11,5 grados, por debajo de los aproximadamente 15 grados que corresponden al promedio habitual de octubre.
(Bariloche Opina)