Papaciencia: talleres de ciencia y creatividad para niños en Estación Araucanía
En un momento en el que la educación atraviesa debates profundos sobre sus métodos y sus resultados, Papaciencia aparece en Bariloche como una alternativa distinta. Se trata de un proyecto nacido este año, impulsado por una mamá que al mudarse desde Buenos Aires no encontró propuestas que se adaptaran al modo de aprendizaje de su hijo. La experiencia previa en un taller de ciencias en la capital fue el motor para replicar y mejorar esa idea en la ciudad.
Así, a partir de marzo comenzó a funcionar un espacio que en poco tiempo reunió a más de veinte chicos y que hoy ya se consolidó con varias propuestas. El eje central es el taller “Experimentores”, pensado para niños y niñas de entre 5 y 12 años, donde se combina la exploración de conceptos científicos con actividades lúdicas y creativas.
Un modelo de aprendizaje vivencial
En diálogo con Ideas Circulares, la arquitecta Gabriela Lucchini, Directora de Diseño y cofundadora de Papaciencia, explicó que la iniciativa sostiene que el conocimiento debe pasar primero por el cuerpo y la emoción para luego llegar a la mente. Por eso, cada semana los chicos abordan un tema a través de juegos, experimentos y relatos. “La idea es que no sea una clase teórica, sino una experiencia”, señaló.
Un ejemplo reciente fue el abordaje del concepto de velocidad. Los participantes corrieron en el jardín, lanzaron objetos, midieron tiempos y analizaron resultados. La propuesta se amplió con observaciones de la naturaleza bajo el concepto de biomimética, es decir, estudiar cómo los seres vivos resuelven problemas y aplicar esas soluciones a proyectos propios.
El recorrido pedagógico se resume en tres pasos: experimentar, sentir y comprender. Según Lucchini, este enfoque permite que los niños se pregunten por qué las cosas son como son y, sobre esa base, desarrollen proyectos científicos, artísticos o tecnológicos.
Preguntar antes que responder
Uno de los objetivos centrales de Papaciencia es estimular la curiosidad. La premisa es que muchas veces los chicos no tienen espacios para hacerse preguntas fundamentales. “Un alumno puede jugar con burbujas durante años sin preguntarse por qué son esféricas. Cuando surge esa pregunta, la respuesta aparece, pero lo más valioso es el ejercicio de cuestionar la realidad”, señalaron los educadores.
Este método, aseguran, se diferencia de la enseñanza tradicional porque prioriza la construcción de conocimiento desde la propia experiencia. “Incentivar a preguntarse más que a responder es la clave”, remarcó la cofundadora.
Un equipo interdisciplinario
Papaciencia se apoya en un equipo de profesionales de distintas disciplinas: biólogos, informáticos, psicólogos, especialistas en letras, horticultura y radiofonía. Esta diversidad permite que los proyectos de los niños tengan acompañamiento específico y aborden distintas áreas del saber.
En el caso de los talleres de robótica para adolescentes, los jóvenes aprenden programación, electrónica e incluso principios de inteligencia artificial. Uno de los proyectos más destacados es el de un alumno que construyó una batería electrónica con sensores MIDI, integrando conocimientos técnicos con creatividad musical.
Las actividades se desarrollan los lunes y miércoles de 17:30 a 19:30 en el Salón Araucanía. El espacio está pensado para que las familias puedan acercarse en cualquier momento, probar una clase y luego decidir si sumarse a los grupos mensuales.
Además, el proyecto incluye propuestas complementarias, como un taller de escritura para no escritores o encuentros artísticos de fin de semana. Esto refuerza la idea de Papaciencia de generar un ecosistema educativo amplio, que combine ciencia, arte y humanidades.
Lucchini reconoció que Papaciencia no solo enseña a los niños, sino que también transforma a los docentes. “Aprendemos muchísimo de los chicos. Ellos nos obligan a mirar la realidad desde la imaginación, algo que muchas veces los adultos hemos perdido”, destacó.
Un ejemplo de esa interacción ocurrió en un taller sobre el aire: mientras experimentaban con bolsas y burbujas, un niño dijo que quería “llenar una burbuja de nieve y otra de risa”. Esa simple ocurrencia abrió un abanico de preguntas: ¿qué es una risa? ¿Cómo se mide? ¿Qué forma tiene? “Son esas preguntas las que hacen que todos aprendamos en el camino”, contó la arquitecta durante la entrevista.
Educación en tiempos de cambio
En un contexto en el que la educación tradicional enfrenta críticas por su rigidez, propuestas como Papaciencia muestran otra forma de enseñar. No se trata de reemplazar la escuela, sino de complementarla con espacios donde los chicos desarrollen creatividad, pensamiento crítico y curiosidad científica.
Lucchini enfatizó que cada niño aprende de manera distinta y que no todos encuentran en el sistema escolar tradicional el espacio adecuado para potenciar sus capacidades. Papaciencia busca ser un complemento que respete los tiempos e intereses de cada uno.
Cómo sumarse
Las familias interesadas pueden encontrar información en el Instagram de Papaciencia y en la página web www.papaciencia.ar que incluye la agenda de actividades. También existe un canal de contacto vía WhatsApp para consultas directas.