¿Por qué no bajan las tasas de los préstamos?

l aumento de los atrasos es uno de los principales motivos por los que las tasas activas muestran resistencia a bajar.
sábado 08 de agosto de 2026

La inflación se desaceleró y las tasas pagadas por los depósitos bajaron, pero conseguir un préstamo personal continúa siendo caro. 

La aparente contradicción tiene una explicación: la tasa que recibe un ahorrista y la que paga quien solicita crédito responden a variables relacionadas, aunque no se mueven al mismo ritmo.

El costo de un préstamo incorpora el dinero que la entidad utiliza para financiarlo, el riesgo de no recuperar parte de la cartera, los impuestos, los gastos operativos y un margen destinado a absorber cambios económicos inesperados. Por eso, una baja de las tasas de referencia o de los plazos fijos no se traslada automáticamente, ni en igual proporción, a las cuotas ofrecidas a las familias.

La brecha entre las tasas de depósitos y préstamos

Los bancos captan fondos mediante cuentas, plazos fijos y otras fuentes de financiamiento. Cuando baja el rendimiento de los depósitos, su costo de fondeo puede disminuir, pero esa es solo una parte del precio final del crédito.

Según los indicadores del BCRA, al 30 de julio de 2026 la TAMAR de bancos privados se ubicaba en 22,88% nominal anual y la BADLAR en 21,94%. En cambio, la tasa promedio de los préstamos personales en pesos alcanzaba 60,86% nominal anual. Los valores actualizados pueden consultarse en las principales variables monetarias del BCRA.

Esa diferencia no representa únicamente ganancia bancaria. La entidad debe mantener parte de los depósitos inmovilizados para cumplir las exigencias de efectivo mínimo, afrontar costos administrativos y tecnológicos, pagar impuestos y cubrir posibles incumplimientos. Además, un crédito personal no cuenta con una garantía real como una vivienda o un vehículo, por lo que su riesgo suele ser mayor.

La morosidad obliga a cobrar una prima de riesgo más alta

El aumento de los atrasos es uno de los principales motivos por los que las tasas activas muestran resistencia a bajar. Cuando crece la proporción de clientes que dejan de pagar, las entidades deben constituir previsiones y estimar pérdidas más elevadas para toda la cartera.

El Informe sobre Bancos de mayo de 2026 registró una irregularidad de 12,8% en las financiaciones a las familias, frente al 3,5% observado en los créditos a empresas. El indicador familiar había sido de 9,3% al cierre de 2025, lo que muestra un deterioro significativo en pocos meses.

Aunque una persona tenga un historial impecable, recibe una oferta calculada dentro de un sistema donde el riesgo general aumentó. Después, cada entidad ajusta la tasa según el perfil individual. Por eso, dos clientes pueden solicitar el mismo monto y obtener cuotas diferentes. Antes de avanzar, es posible simular la cuota de un préstamo personal y conocer la propuesta disponible para el perfil del solicitante.

Costos operativos, impuestos e incertidumbre económica

La tasa también cubre el funcionamiento de la entidad: sistemas informáticos, prevención de fraude, evaluación crediticia, atención al cliente, cobranza y cumplimiento regulatorio. En los créditos de montos pequeños, estos gastos pesan proporcionalmente más porque una parte del costo es similar, sin importar cuánto dinero se preste.

A eso se suman impuestos y cargos que no siempre aparecen en la Tasa Nominal Anual. El IVA sobre los intereses, determinados seguros y otros conceptos pueden elevar considerablemente el importe final.

La incertidumbre también influye. Un préstamo personal puede extenderse durante varios meses o años. Para fijar una tasa, la entidad necesita estimar qué ocurrirá con la inflación, el valor del dinero, el empleo, los ingresos y la política monetaria durante todo ese plazo. Si percibe riesgos de cambios bruscos, incorpora un margen adicional.

¿Cuándo podrían comenzar a bajar las tasas?

No existe una fecha asegurada. Para que el crédito se abarate de manera sostenida, deberían coincidir una inflación descendente, menores tasas de fondeo, estabilidad monetaria y una reducción de la mora, factores que, por el momento, no tienen ninguna previsibilidad.

El REM de junio de 2026, último publicado al momento de esta nota, proyectó una inflación de 2% para ese mes y una TAMAR de 22,5% nominal anual para julio. Para diciembre de 2026, los participantes esperaban una TAMAR de 22%. Esto sugiere una disminución limitada del costo mayorista del dinero, no un desplome inmediato. Las proyecciones pueden consultarse en el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA.

Además, aunque esas estimaciones se cumplan, las tasas personales podrían tardar más en acompañar. Si la morosidad familiar permanece elevada, los bancos y las fintechs seguirán incluyendo una prima de riesgo importante. El descenso probablemente sea gradual y desigual entre entidades y segmentos.

¿Por qué cada persona recibe una tasa diferente?

La tasa publicada suele ser orientativa. La oferta concreta depende del análisis de información financiera y comercial del cliente.

Entre las variables más habituales aparecen:

  • Historial de pagos y situación en la Central de Deudores.
  • Ingresos demostrables y estabilidad laboral.
  • Relación previa con la entidad.
  • Acreditación del sueldo o movimientos regulares.
  • Nivel de endeudamiento existente.
  • Monto y plazo seleccionados.
  • Probabilidad estimada de incumplimiento.

Un cliente que acredita sus haberes, utiliza regularmente la cuenta y paga sus obligaciones a tiempo puede acceder a mejores condiciones. En cambio, un plazo largo o un perfil con atrasos suele recibir una tasa superior, porque aumenta el riesgo asumido por el prestamista.

CFT y TNA: cuál muestra el costo real

La TNA expresa el interés nominal del préstamo, pero no incluye necesariamente todos los gastos. El Costo Financiero Total incorpora intereses, comisiones, seguros, impuestos y otros cargos asociados. Por eso siempre resulta más alto y es el indicador adecuado para comparar ofertas.

Antes de firmar, hay que revisar:

  • Cuánto dinero se acredita efectivamente.
  • Valor y cantidad de cuotas.
  • TNA, TEA y CFT.
  • Seguros y comisiones.
  • Cargos por atraso.
  • Condiciones de cancelación anticipada.

El portal de usuarios financieros del BCRA recuerda que las entidades deben informar las condiciones y que el CFT permite saber cuánto se pagará realmente.

¿Conviene esperar o pedir el préstamo ahora?

Esperar puede ser razonable cuando el gasto no es urgente y existe margen para ahorrar. Si las tasas bajan, la financiación futura podría ser más barata. Sin embargo, no hay garantía de que la reducción ocurra pronto ni de que la oferta personal mejore en la misma proporción.

Cuando el préstamo responde a una necesidad concreta, conviene comparar el costo total con el beneficio esperado. Financiar una reparación urgente o una herramienta de trabajo puede tener sentido; cubrir gastos cotidianos de manera repetida suele ser una señal de desequilibrio presupuestario.

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