“Hace dos años que Flybondi deja gente tirada en todo el país”

Desde la Cámara de Turismo de Bariloche cuestionaron con dureza el funcionamiento de la aerolínea y advirtieron que las cancelaciones, reprogramaciones y pasajeros varados terminan afectando también la imagen del destino. Reclaman mayores controles y herramientas de defensa para los consumidores.
miércoles 26 de agosto de 2026

Los reiterados inconvenientes vinculados con Flybondi volvieron a quedar en el centro de las críticas del sector turístico de Bariloche. Cancelaciones, cambios de programación y pasajeros que no logran llegar o regresar desde el destino generan desde hace tiempo preocupación entre los prestadores, que advierten que los problemas de la compañía terminan impactando también sobre hoteles, servicios y la propia imagen de la ciudad.

El presidente de la Cámara de Turismo de Bariloche, Néstor Denoya, se refirió al tema durante una entrevista con el programa Tardes con Voz, que se emite por Voz Radio 103.7, y sostuvo que la situación requiere una respuesta más firme por parte de los organismos de control.

El planteo surgió mientras durante la entrevista se consultaba en tiempo real la página de Flybondi, donde aparecía publicada una tarifa cercana a los 78 mil pesos, con tasas e impuestos incluidos, para viajar desde Buenos Aires a Bariloche.

Frente a esa oferta, Denoya expresó fuertes reparos y advirtió a los pasajeros sobre los riesgos de adquirir pasajes en un contexto en el que, según señaló, la empresa viene registrando dificultades operativas.

Eso es todo timba, timba de la guita. La gente no va a viajar. Espero que la gente no caiga en eso”, afirmó.

El dirigente turístico explicó que uno de los principales problemas es que, cuando un vuelo se cancela o un pasajero queda varado, la responsabilidad de la aerolínea termina trasladándose indirectamente al destino.

Hoteles, agencias, transfers y otros prestadores reciben consultas de turistas que no pueden llegar a tiempo, deben prolongar estadías o reclaman devoluciones por servicios contratados que finalmente no pudieron utilizar.

El destino no tiene nada que ver”, remarcó Denoya, aunque reconoció que ante el pasajero resulta difícil separar la experiencia con la compañía aérea de la experiencia general del viaje.

Según relató, incluso ha tenido que afrontar personalmente situaciones con turistas que quedaron afectados por problemas con Flybondi y luego debieron resolver alojamiento adicional, traslados o cambios inesperados en sus vacaciones.

“Terminás involucrando al destino con el pasajero”, sostuvo, y cuestionó que prestadores locales deban asumir situaciones sobre las cuales no tienen ninguna responsabilidad ni capacidad de decisión.

Para el titular de la Cámara de Turismo, el problema se agrava porque muchos pasajeros adquieren sus boletos atraídos por tarifas económicas sin necesariamente conocer los antecedentes de cancelaciones o reprogramaciones.

Durante la entrevista utilizó como ejemplo a una persona que, al observar una promoción atractiva en internet, decide comprar pensando que podrá concretar el viaje sin inconvenientes.

Alguien tiene que proteger a esa gente”, manifestó.

En ese sentido, Denoya reclamó una mayor intervención estatal en defensa del consumidor y cuestionó la falta de sanciones suficientemente fuertes frente a incumplimientos de las compañías aéreas.

También realizó una comparación con Estados Unidos, donde aseguró que una cancelación puede derivar en fuertes consecuencias económicas y regulatorias para una aerolínea.

Andá a cancelar un vuelo en Estados Unidos. El costo que vos tenés y el desastre que te hace el Estado protegiendo al consumidor como tiene que ser”, expresó.

Denoya vinculó además esta situación con las políticas nacionales de desregulación y apuntó particularmente contra el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, a quien consideró responsable del esquema que actualmente rige para el sector.

Sus cuestionamientos estuvieron dirigidos principalmente a lo que considera una falta de herramientas eficaces para intervenir frente a las empresas cuando los incumplimientos se vuelven reiterados.

En ese contexto, también mencionó el debate por la reforma de la Carta Orgánica Municipal de Bariloche y planteó la posibilidad de otorgarle mayores facultades a la Defensoría del Pueblo para que pueda intervenir en defensa de consumidores y turistas.

Hace dos años que estamos con este tema, dos años que la gente queda tirada en todo el país”, expresó.

El dirigente explicó que esta situación genera además un problema comercial para los prestadores locales. Una familia que compra alojamiento, excursiones o traslados y luego no logra arribar por la cancelación de un vuelo puede solicitar posteriormente la devolución de esos servicios.

Para hoteles y operadores turísticos se presenta entonces un dilema: el servicio estaba disponible y la imposibilidad de utilizarlo fue provocada por un tercero, pero el reclamo termina igualmente llegando al establecimiento local.

Denoya remarcó que este tipo de situaciones se vienen repitiendo desde hace tiempo y que las autoridades y empresarios turísticos intentan muchas veces dar respuestas circunstanciales a los pasajeros afectados.

“Podés traerlo un día, le podés dar una noche”, ejemplificó sobre algunas de las soluciones que ocasionalmente se buscan para asistir a turistas varados, aunque insistió en que el problema de fondo no puede recaer permanentemente sobre el destino.

También sostuvo que existe otro efecto más difícil de medir: el de aquellas personas que, frente a los antecedentes de la aerolínea, directamente deciden no viajar.

Para Bariloche, donde la conectividad aérea constituye una de las principales fortalezas turísticas, la confiabilidad del transporte es considerada un factor central.

Durante la misma entrevista, Denoya había destacado precisamente que la cantidad de vuelos y la posibilidad de conectar rápidamente Bariloche con Buenos Aires, Córdoba y Rosario representan una ventaja competitiva frente a otros destinos patagónicos.

Por ese motivo, desde el sector advierten que los problemas recurrentes de una compañía no quedan limitados a la relación entre la empresa y el pasajero, sino que pueden terminar repercutiendo sobre toda la cadena turística.

Hace un mes que no vuela y no pasa nada”, cuestionó Denoya durante la entrevista, al referirse a las dificultades recientes de Flybondi y a la continuidad de la comercialización y publicidad de pasajes. (Bariloche Opina)

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