García Larraburu: “Videla murió juzgado y condenado”
El terrorismo de Estado que comandó, se propuso quebrantar los lazos de solidaridad sociales, impuso el miedo como concepción de vida para separar a los hombres, romper la unidad y la organización de un pueblo que luchaba por lo que creía justo. El plan económico de la miseria y el hambre, sirvió para disciplinar a toda una Argentina, querían que nos quedáramos tranquilos, sin protestar ni hacer mucho ruido, para someternos y arrodillarnos frente a la lógica del gran poder concentrado extranjero e interno. Se llevaron a 30.000 militantes populares para conseguirlo, pero no pudieron callar a un pueblo que no perdona y exige justicia.
Hoy no es un día para alegrarse ni festejar; porque aunque la dictadura cívico-militar despreció la vida, nosotros nos aferramos a la justicia, y en todo caso podemos dormir en paz sabiendo que este genocida recibió doble condena, la judicial y la condena social de todo un pueblo que no permitirá jamás que se repita la misma historia.