Escapada de fin de semana: 5 pueblos escondidos en Santa Fe que vale la pena conocer
A pesar de que “Rosario siempre estuvo cerca”, la provincia de Santa Fe, esconde otros destinos turísticos ideales de los que seguramente no escuchaste hablar y son ideales para una escapada de fin de semana. Algunos con sus casitas congeladas en el tiempo, otros con atractivos naturales impensados, estos destinos se encuentran a escasos kilómetros de la capital y esperan a todos aquellos que deseen conocerlos.
Santa Fe es una de las provincias más frecuentadas de Argentina y por eso tiene una conexión bastante amplia con el resto del país. Desde oferta aérea, pasando por micros y hasta trenes, llegar es bastante accesible. Una de las empresas de larga distancia que tiene más cantidad de servicios a un gran número de localidades santafesinas es El Norte, una opción ideal para viajar si estás pensando en pasar por Santa Fe.
Tanto si vivís en la provincia como si estás de paso, descubrir algunos pueblos desconocidos para la mayoría tiene su encanto. Normalmente son lugares tranquilos, sin semáforos y donde se puede respirar aire puro mientras se disfruta del más ameno silencio. Si ya estás prácticamente convencido, acá tenés 5 opciones para tu próxima escapada de fin de semana.
1. Aaron Castellanos
Existe una posibilidad de que hayas escuchado nombrar a este pueblo, ya que en 2024 fue nominado para convertirse en uno de los pueblos rurales más lindos del mundo. Con esta introducción, es imposible que no quieras venir a visitarlo.
Ubicado a casi 500 kilómetros de Santa Fe capital, Aaron Castellanos es una mini localidad en la que viven solamente 400 personas y que tiene 8 cuadras de ancho cortadas por diagonales que desencadenan en la iglesia.
El pueblo tiene todo lo que un lugarcito salido de un cuento tiene que tener: una pulpería, una hermosa plaza principal y un pequeño anfiteatro. Su cualidad más destacada es la pastelería, y la economía que mueve a su población está basada en la pesca de pejerrey y carpa, que se industrializan en productos que se exportan a Pakistán, Bolivia e India.
2. Moises Ville
Moisés Ville es un pueblo santafesino de 2.600 habitantes conocido como la Jerusalén de América. ¿La historia? Fue la tierra a la que arribaron judíos inmigrantes que se escapaban de las restricciones del zar Alejandro III en 1889. Esta pequeña localidad es cuna de la historia religiosa, histórica y gastronómica de una cultura que se asentó en el país y atrae a turistas de todo el mundo.
La cultura judía es muy fuerte en Moisés Ville y puede verse en sus sinagogas y en los festivales y eventos culturales que cada año celebran las tradiciones de la comunidad. Si nunca viviste en carne propia las costumbres judías, en este pueblo vas a poder probar cocina kosher y participar en actividades como danzas folclóricas y música klezmer.
Y eso no es todo, Moisés Ville es dueño de hermosos paisajes naturales como el Parque Recreativo Moisés Ville. Si buscás pasar un día de contacto con la naturaleza, podrás hacerlo en sus áreas verdes, senderos para caminatas y espacios para picnic. Un pueblo para visitar.
3. Colonia Medici
Si estás buscando una escapada de campo, Colonia Medici es el pueblo santafesino que tenés que conocer. A 350 kilómetros de la capital provincial, conserva la historia de los inmigrantes que lo fundaron y sus tradiciones. Su atractivo principal es el Museo Interactivo del Queso. Nada más para agregar.
La historia detrás de esta curiosidad es que Colonia Medici es una de las regiones de mayor productividad láctea en América Latina. Dicho esto, el Museo Interactivo del Queso toma un valor aún mayor que pretende a partir de un recorrido interactivo, que el visitante pueda conocer en profundidad el mundo de la producción láctea.
El pueblo, además, cuenta con una pulpería que fue la primera edificación del lugar, construida a fines del siglo XIX. También se encuentra la parroquia María Auxiliadora, un emblema del lugar; y el Club Atlético La Suiza.
4. Fighiera
Fighiera es un pequeño pueblo a 297 kilómetros de la capital de Santa Fe y es mayormente conocido por el Salto del Pavón. Una hermosa caída de agua de 8 metros que llama a los turistas a disfrutar de su paisaje mientras se refrescan en el arroyo que lleva el mismo nombre.
Pero este sitio no sólo se destaca por su belleza natural, sino que fue exactamente en ese lugar donde se dio la Batalla de Pavón, en 1861 en la que se enfrentaron el general Justo José de Urquiza y el general Bartolomé Mitre. En sus inmediaciones se puede apreciar el casco histórico y conocer más sobre este suceso.
Para los fanáticos de los deportes y la adrenalina, hay actividades como kayak por la cascada, trekking bordeando el río, paseo en cuatriciclos por las barrancas y un parque aéreo para grandes y chicos. Cerca del lugar hay opciones de alojamiento como el Camping Balneario San Cayetano y el Ecocamping Municipal 8 de Noviembre. Ambos cuentan con todos los servicios e infraestructura para una estancia cómoda y relajada.
5. Pilar
A aproximadamente 430 kilómetros de Santa Fe capital se encuentra Pilar, un pueblo de 7000 habitantes, rodeado de campos que ofrece a sus visitantes la oportunidad de descansar bajo la sombra de sus árboles luego de dar un paseo por su bello patrimonio histórico.
Pilar fue fundado en 1876 por un empresario alemán. Su iglesia es el edificio más icónico del pueblo, ubicado en el centro, frente a la plaza principal y es el orgullo de sus habitantes. Los lugares de tradición religiosa son el atractivo más importante de Pilar.
Más allá de ser un pueblo pequeño, Pilar es una importante fuente de actividades económicas vinculadas a los sectores agrícola ganaderos y al rubro metalúrgico. Si estás buscando un sitio que ofrezca paz, silencio, y tranquilidad, Pilar es el indicado.
Las escapadas de fin de semana siempre renuevan las energías y ayudan a encarar la semana de una manera más positiva. Estos 5 pueblos escondidos en Santa Fe tienen esa magia de los pequeños lugares congelados en el tiempo que llaman a conocerlos. Organizá tu próximo viaje, comprá tus pasajes de micro en Central de Pasajes y preparate para disfrutar de lo desconocido.