DESDE 1962
Emotivo reconocimiento a La Andina, ícono gastronómico de Bariloche
En un emotivo acto desarrollado, la tradicional pizzería bodegón La Andina recibió una distinción del Senado de la Nación en reconocimiento a su aporte cultural, social y gastronómico a la ciudad. Fue la senadora rionegrina Silvina García Larraburu quien encabezó la entrega de este homenaje, en el marco de las actividades por un nuevo aniversario de la ciudad.
Ubicada en una de las esquinas emblemáticas del centro, La Andina es, sin dudas, la pizzería más antigua de Bariloche. Sus paredes han visto pasar generaciones de vecinos y turistas, y hoy sigue siendo punto de encuentro para locales y visitantes.
Un reconocimiento con sabor a historia
Durante la sencilla pero emotiva ceremonia, la senadora García Larraburu remarcó: “Es un reconocimiento a un lugar tan especial, particular para Bariloche. No sólo por su historia, sino porque representa esa identidad que la ciudad todavía conserva en sus rincones más tradicionales”. La legisladora explicó que desde hace algunos años llevan adelante este tipo de distinciones para comercios y trabajadores que superan los 25 o 30 años de actividad en la ciudad.
“Son lugares que te reciben con una sonrisa, con buena comida, con recuerdos de infancia”, expresó García Larraburu. La legisladora recordó además que cuando era chica, los domingos en su casa se cenaba pizza de La Andina, y que cada vez que vuelve al lugar revive esos momentos familiares.
La Andina forma parte de ese selecto grupo de comercios que, pese a los cambios económicos, sociales y turísticos, se mantiene de pie gracias al esfuerzo de sus trabajadores y propietarios. “No es todo color de rosas acá en Bariloche, hemos pasado crisis, cenizas volcánicas, el hantavirus, y sin embargo estos comercios resisten, con mucho esfuerzo, trabajo y amor por lo que hacen”, expresó la senadora en diálogo con Bariloche Opina.
Yolanda Inalef: 37 años en la cocina
Una de las figuras clave en la historia de La Andina es Yolanda Inalef, cocinera del bodegón desde hace 37 años, quien emocionada compartió su experiencia tras recibir el diploma. “He visto pasar muchas pizzas, muchas comidas, distintos patrones con sus ideas, pero la esencia siempre estuvo en la cocina”, dijo.
Yoly, como todos la llaman, sostuvo que el secreto del lugar está en el cariño con el que se cocina. “Siempre fui responsable, cumplí mis horarios, cuidé mi lugar de trabajo, pero sobre todo le puse amor. Eso es lo que hace que la comida tenga otro sabor”, relató.
Con la humildad de quien prefiere los fuegos de la cocina antes que las luces de la sala, recordó algunas anécdotas, como la visita artistas y gente destacada que pasaron por allí. “Siempre estuve ahí, firme, en mi cocina. Me pone contenta ver que este lugar sigue y que la gente se acuerda”, concluyó.
La Andina: un refugio de sabores
Con una propuesta que conserva las recetas clásicas de pizza, empanadas, pastas y estofados, La Andina supo adaptarse a los tiempos sin perder su esencia. Carlos Patarata y Claudia González, propietarios desde hace 10 años del lugar, destacaron la importancia del reconocimiento y recordaron los momentos difíciles atravesados al igual que todos los comercios gastronómicos de la ciudad, especialmente durante la pandemia.
“Estamos muy agradecidos por esta distinción, porque gratifica el esfuerzo de toda nuestra familia y de los trabajadores que pasaron por acá”, señalaron. También valoraron que la distinción revalorice los comercios que construyen identidad en Bariloche.
Un bodegón con alma barilochense
En Bariloche, donde la renovación comercial es constante, espacios como La Andina se transforman en verdaderos refugios de identidad local. En su carta conviven platos tradicionales y recetas que sobreviven el paso de los años. “Hoy tenemos un menú más de bodegón, pero las pizzas, las empanadas y las pastas siempre están. Eso nunca se dejó de hacer”, sostuvo Yolanda.
Actualmente, el local mantiene su estructura clásica, con algunas renovaciones pero conservando ese aire de bodegón de antaño que tanto valoran los barilochenses. “Lo más lindo es cuando entra gente y te dice ‘acá venía con mi viejo’ o ‘acá traje a mis hijos a comer pizza’”, comentaron los propietarios. (Bariloche Opina)