2025-06-03

PODER JUDICIAL

Un adolescente de Bariloche fue autorizado a quitarse el apellido paterno

Alegó abandono y maltrato. La jueza consideró que el pedido tenía fundamentos y ordenó la modificación registral.

Una jueza de Familia de Bariloche autorizó a un adolescente a quitarse el apellido paterno y su segundo nombre, ambos vinculados a su padre biológico, con quien no mantiene contacto desde hace años.

El joven, que ahora llevará solo el apellido materno, alegó maltrato, abandono y un hecho que lo marcó: su padre dejó de pagar la cuota escolar y perdió la vacante.

En su presentación judicial, el adolescente expresó que el apellido paterno representaba para él una carga emocional. Relató que nunca se sintió parte de la familia de su progenitor y que durante su infancia las visitas fueron forzadas y cada vez más incómodas. La desvinculación definitiva ocurrió a los 15 años, cuando decidió cortar el contacto.

La jueza tomó la decisión luego de una audiencia personal con el joven, dos peritajes forenses y el dictamen de la Defensoría de Menores. El informe psicológico indicó que el adolescente comprende plenamente el sentido de su solicitud y que no hay influencia externa. El informe social confirmó la desvinculación con el padre y describió un entorno familiar estable junto a su madre y su pareja.

El padre biológico fue legalmente notificado del proceso, pero no se presentó.

La magistrada aplicó el principio de autonomía progresiva, que reconoce el derecho de niñas, niños y adolescentes a ejercer decisiones personales cuando tienen madurez suficiente. Recordó que, si bien el nombre por regla es inmutable, puede modificarse si se acredita que afecta negativamente a quien lo lleva.

El fallo ordenó la supresión del apellido paterno y del segundo nombre, así como la actualización de los registros civiles. Desde ahora, el adolescente llevará el nombre que eligió, el que representa su historia y su identidad.

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