Este martes se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una fecha que tiene como objetivo generar conciencia sobre la importancia de este órgano vital, prevenir enfermedades neurológicas y promover decisiones cotidianas que contribuyan a su buen funcionamiento.
El lema elegido para este año es “Salud cerebral para todas las edades”, una consigna que invita a reflexionar sobre cómo influye el bienestar mental en cada etapa de la vida y de qué manera nuestras rutinas pueden fortalecer o perjudicar la capacidad de pensar, aprender, recordar, comunicarse y actuar con autonomía.
Desde antes del nacimiento, existen oportunidades para proteger el cerebro: los cuidados durante el embarazo, una infancia con estímulos adecuados, una adultez activa y saludable, y una vejez con vínculos sociales y chequeos médicos regulares, son pilares fundamentales para construir una buena salud mental a lo largo del tiempo.
En la actualidad, los trastornos neurológicos representan una de las principales causas de discapacidad en el mundo. Se estima que más de 50 millones de personas conviven con epilepsia, unos 57 millones con demencia —siendo el Alzheimer la más común— y cada año, cerca de seis millones de personas mueren por accidentes cerebrovasculares (ACV).
Reconocer los signos de alerta, especialmente ante un ACV, puede marcar una gran diferencia. Una regla útil es la técnica “FAST” por sus siglas en inglés: Face (rostro caído), Arms (debilidad en un brazo), Speech (dificultad para hablar) y Time (el tiempo es clave, hay que actuar rápidamente y contactar al sistema de emergencias).
A través de la prevención primaria y secundaria, cada acción suma: comer saludablemente, realizar ejercicio físico, mantener la mente activa con pasatiempos, estudiar, resolver desafíos mentales, dormir al menos siete horas por noche, controlar factores de riesgo cardiovascular, buscar apoyo ante el estrés y cultivar relaciones sociales son prácticas que fortalecen el bienestar mental y emocional.
En este Día Mundial del Cerebro, especialistas recuerdan que cuidar la mente es tan importante como cuidar el cuerpo. Las decisiones que tomamos cada día, desde cómo organizamos nuestra rutina hasta cómo respondemos ante una señal de alarma, tienen un impacto directo en nuestra calidad de vida.
(Bariloche Opina con información de NA)