2025-10-18

Carlos Wiederhold Piwonka: orígenes de San Carlos de Bariloche y el debate sobre su legado

A 90 años de su fallecimiento, el nombre de Carlos Wiederhold Piwonka, considerado el fundador de Bariloche, vuelve al centro del debate. El Municipio gestiona la repatriación de sus restos desde Chile, mientras historiadores y vecinos revisan su legado y las distintas fechas que marcaron las “fundaciones” de la ciudad.

En una nueva entrega del segmento "Descubriendo Bariloche", dentro del programa Ideas Circulares, Anabella Marrapodi, nos invita a reflexionar sobre la fundación de San Carlos de Bariloche.

La historia de las ciudades está hecha de recuerdos, disputas y símbolos. San Carlos de Bariloche no escapa a esa regla. En los últimos meses, el nombre de Carlos Wiederhold Piwonka, reconocido como fundador del primer asentamiento comercial de la ciudad, volvió a ocupar el centro de la escena a partir de una iniciativa municipal para repatriar sus restos desde Chile, donde fue sepultado hace 90 años.

El intendente Walter Cortés confirmó que se trabaja en el proyecto para trasladar a la ciudad los restos de quien es considerado el primer poblador. “Se está hablando con Cancillería y con familiares, viendo esa posibilidad”, señaló el jefe comunal, y remarcó: “Para nosotros tiene un significado muy grande. Es una forma de poder homenajear a una persona que significa mucho para la ciudad”.

Aunque el trámite es complejo por la antigüedad del fallecimiento, ya se localizaron los registros del Cementerio General de Santiago de Chile, donde Wiederhold fue enterrado. La intención del Ejecutivo es que cada 3 de mayo, día del aniversario de la ciudad, se realice una ofrenda floral en su tumba como gesto de reconocimiento permanente. “Nuestro pueblo debe tener un sentido de pertenencia”, expresó Cortés.

La búsqueda en Santiago

El vecino Claudio Vargas Ojeda, integrante del Círculo Chileno Gabriela Mistral, emprendió una pesquisa personal que arroja más preguntas que respuestas. En diciembre de 2024 viajó al cementerio general de Santiago, pero no logró dar con la tumba. Sí consiguió valiosa documentación: el pase de sepultación, papeles de la cochería que trasladó el cuerpo, y las actas de nacimiento de los tres hermanos Wiederhold.

Según su relato, la tumba debería hallarse en la parte histórica del cementerio, hoy cubierta de vegetación y con poco mantenimiento. “No pude encontrar la tumba. Una versión indicaba que posiblemente había sido trasladado a un nicho. Tiempo después viajó su cuñado persiguiendo el mismo objetivo y tampoco lo halló”, contó Vargas.

Así crecen las dudas sobre la ubicación exacta de su féretro, y el propio municipio aún no pudo confirmar haberla encontrado. “Yo tengo los papeles que dicen que está ahí y quedaron en los archivos, pero a la tumba suya no llegué”, insistió.

De Osorno a Bariloche: el hombre que abrió caminos

Carlos Wiederhold Piwonka nació el 9 de julio de 1867 en Osorno, Chile, y murió el 29 de julio de 1935 en Santiago de Chile. Hijo de Guillermo Wiederhold y Emilia Piwonka, ambos alemanes llegados al sur chileno durante la colonización de Valdivia, Osorno y Llanquihue, fue un empresario y arquitecto que dejó una huella profunda en la historia regional.

Cursó sus estudios primarios en el Instituto Alemán de Osorno y completó su formación en el Imperio Alemán, donde obtuvo el título de arquitecto. De regreso en Chile, en 1894 se estableció en Puerto Montt, donde fundó la compañía “Carlos Wiederhold y Cía.”, dedicada a la importación y distribución de productos europeos.

En 1895 decidió explorar una nueva ruta comercial entre Puerto Varas y el lago Nahuel Huapi, junto a sus hermanos Germán y Rolf y al chilote Antonio Millaqueo. En esa travesía abrió el camino que más tarde se conocería como la “Ruta de los Raulíes”, que unía Casa Pangue, Peulla y Puerto Blest. En ese marco construyó un almacén que llamó “La Alemana”, luego renombrado “San Carlos”, en la actual esquina de Mitre y Quaglia. Ese pequeño edificio de 4 por 5 metros, que servía también como vivienda, fue el primer establecimiento comercial del actual Bariloche.

El impulso de Wiederhold fue determinante. En 1898 construyó el Hotel de Peulla y promovió la navegación en el Nahuel Huapi, encargando el vapor Cóndor, trasladado pieza por pieza a lomo de mula a través de la cordillera. Con esas acciones, fomentó un intercambio económico entre Chile y la Argentina, que incluyó exportaciones ganaderas y el surgimiento de un comercio bilateral inédito para la época.

Reconocimientos y homenajes

En 1900 delegó sus operaciones en Argentina a su socio Federico Hube, consolidando la actividad comercial mediante la “Casa Hube y Achelis”. Dos años después, el 3 de mayo de 1902, el gobierno argentino fundó oficialmente la ciudad de San Carlos de Bariloche, adoptando el nombre del almacén de Wiederhold y reconociéndolo como su primer vecino.

En 1905 fue nombrado cónsul del Imperio Alemán en Chile, y más tarde se radicó en Santiago, donde falleció de leucemia. A pesar de su partida, su figura no se borró del todo de la memoria barilochense. El 8 de febrero de 1925, al cumplirse 30 años de su llegada, fue homenajeado por un grupo de vecinos, entre ellos Primo Capraro, Emilio Frey y Otto Goedecke, quienes le enviaron un pergamino reconociéndolo como fundador.

Sin embargo, hacia fines de los años ’30 los festejos desaparecieron del calendario. En 1945, al cumplirse el cincuentenario de la ciudad, se colocó en el vestíbulo municipal una placa recordatoria con la inscripción: “Al primer poblador de San Carlos”.

La casa original de Wiederhold se mantuvo en pie durante décadas, aunque parte de su estructura fue demolida en 1940 para abrir la calle Mitre. En los años 80 fue trasladada al faldeo del cerro Otto, donde permanece abandonada, cubierta de malezas y deteriorada, a pesar de su enorme valor patrimonial.

Las tres fundaciones de Bariloche

El historiador Ricardo Daniel Fuentes propuso una lectura interesante: Bariloche tuvo tres fundaciones.
La primera, la de Wiederhold en 1895, representó la continuidad de vínculos sociales intercordilleranos y un modelo económico regional. Hasta la década de 1960, el aniversario de la ciudad se celebraba el 8 de febrero, fecha de su llegada.

La segunda fue la fundación administrativa y jurídica, formalizada por el decreto del presidente Julio Argentino Rocael 3 de mayo de 1902, tras la sanción de la “Ley de Hogar”.

La tercera, de tipo historiográfica, fue la “fundación de Ezequiel Bustillo”, impulsada durante la dictadura de Onganía. En su libro El Despertar de Bariloche (1968), Bustillo narró la ciudad como una creación propia, imponiendo una visión urbanizadora y sin conflictos, reforzada luego por el sacerdote Raúl Entraigas, quien propuso en 1969 fijar el 3 de mayo como fecha oficial del aniversario.

Fuentes menciona incluso un “fundador no reconocido”: el capitán Mariano Fósbery, jefe del Regimiento 3 de Caballería, que en 1902 construyó la comisaría, el juzgado y trazó el primer plano urbano del pueblo. De hecho, la actual calle Mitre se llamó originalmente Fósbery hasta 1910.

El legado en debate

Más de nueve décadas después de su muerte, la figura de Carlos Wiederhold vuelve a interpelar a Bariloche. ¿Dónde está su tumba? ¿Se justifica el esfuerzo de traer sus restos? ¿Qué significaría para la identidad local?

El propio documento histórico invita a reflexionar: “Las fundaciones no solo se escriben en decretos, sino también en la memoria colectiva. Pueblo y mito son contemporáneos. Las ciudades necesitan refundaciones que las vitalicen. Quizás hoy sea necesaria una nueva fundación, más inclusiva y justa.”

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