PODER JUDICIAL
Autorizan a una madre a viajar al exterior con su hijo ante la ausencia del padre
Cada vez que su madre quería llevarlo a ver a su familia al otro lado de la cordillera, surgía el mismo problema. Organizaba el viaje, buscaba pasajes, reunía papeles, pero se detenía en el mismo punto: la autorización del padre. Sin importar cuántas veces lo intentara, la respuesta era siempre la misma: silencio.
Su hijo nació y creció bajo su cuidado exclusivo. Desde entonces, él se convirtió en su responsabilidad diaria, emocional y económica. A lo largo de los años, el padre se mantuvo distante, sin involucrarse en decisiones, sin responder a llamados ni citaciones, ni asumir sus obligaciones. Ante esa ausencia, la mujer recurrió al Poder Judicial.
La presentación se formalizó en junio de este año, en Cipolletti. La madre pidió que se le permitiera salir del país con su hijo sin tener que volver a solicitar permiso cada vez. Explicó que ya había tenido que iniciar causas anteriores para poder viajar, y que esos procesos le generaban gastos y frustraciones innecesarias para ambos.
Acompañó su solicitud con pruebas: documentos, relatos, actas de mediación donde el padre no se presentó, y una historia marcada por la ausencia prolongada. Además, relató que, por orden judicial, quien realiza los aportes alimentarios no es el progenitor, sino la abuela paterna.
El fuero de Familia citó al hombre, pero no respondió ni asistió a la audiencia fijada para el 28 de agosto. Mientras tanto, el niño fue escuchado por la Defensora de Menores e Incapaces, quien emitió un dictamen claro: debía priorizarse el interés superior del niño, su derecho a disfrutar de espacios de recreación, compartir tiempo con su familia y vivir su infancia con menos barreras.
La jueza a cargo evaluó la prueba, consideró la normativa vigente y citó convenciones internacionales sobre los derechos de la infancia. Concluyó que, frente a la actitud del progenitor y el dictamen de la Defensora, no existía motivo para rechazar el pedido.
Por ello, autorizó la salida del país del menor, siempre que lo haga acompañado por su madre y hasta que alcance la mayoría de edad. Aclaró que la medida no habilita a fijar residencia permanente en el exterior, sino que facilita viajes ocasionales que no alteren su vida cotidiana.
La resolución es clara: desde ahora, ese niño podrá visitar a sus seres queridos fuera del país sin depender de una firma que nunca llega.