Semana de la Juventud: Alumnos del Colegio Don Bosco donaron su casa de “Up” a una escuela de Ñirihuau
Lo que comenzó como un proyecto escolar terminó transformándose en una historia de solidaridad. Los alumnos de 5º C del Colegio Don Bosco participaron en la Semana de la Juventud de Bariloche 2025 con un stand inspirado en la película Up: una aventura de altura, recreando con detalle la famosa casita de Carl y Russell.
Al finalizar el evento, tomaron la decisión de donar la estructura completa a la Escuela 190 de Ñirihuau. “No queríamos que el stand terminara en pedazos de madera tirados por ahí, sin ningún significado —explicó Romina Burlon a Bariloche Opina, madre de uno de los estudiantes—. Los chicos habían trabajado muchísimo durante 14 días para construir esa casita, y merecía un final feliz. Nos pareció que donar algo tan lindo a una escuela que lo necesitara era una forma de cerrar el ciclo con sentido”.
“Hicimos la logística al día siguiente, con mucho viento y la llevamos igual”, recordó Marco Magrini, padre de uno de los alumnos. “Cuando llegamos y vimos el paisaje de la escuela, con la montaña de fondo, fue impresionante. Supimos que el lugar era perfecto”.
La casita quedó instalada como parte del espacio recreativo de la escuela y, según los padres, podría durar uno o dos años más gracias al trabajo cuidadoso de montaje.
Un proyecto con alma y propósito
La idea de recrear la casa de Up surgió de los propios alumnos, quienes quisieron transmitir valores de amistad, sueños y conexión entre generaciones. “Elegimos esa película porque simboliza seguir adelante, incluso después de perder algo o a alguien. Nos recuerda que siempre hay nuevas aventuras y personas por descubrir”, expresaron los jóvenes.
Durante los días del evento en el Centro Cívico, los estudiantes entregaron insignias a niños y adultos mayores, como un gesto simbólico inspirado en el explorador Russell, protagonista de la historia. “Reconocer tanto la energía de los jóvenes como la experiencia de los mayores era parte del mensaje que queríamos dar”, contaron.
El stand se convirtió rápidamente en uno de los más visitados. Turistas, egresados y familias se detenían a sacarse fotos frente a la colorida estructura, que contrastaba con la piedra del Centro Cívico. “Nos conmovieron todas las personas que reconocieron nuestro trabajo, la alegría de los niños y la ternura de los adultos al ver nuestra casa. Fue un fin de semana soñado, tal como en la película”, recordaron los alumnos.
Para los padres, la decisión de donar la casita representó un aprendizaje que va más allá de los premios o las competencias. “Como grupo de familias, sentimos que los chicos ya ganaron. Nos enseñaron que la juventud puede priorizar el trabajo en equipo y el bien común”, expresó Burlon.
El grupo de padres organizó la logística del traslado y la reinstalación junto a docentes y autoridades de la escuela receptora. “Fue una donación consciente, una forma de que su esfuerzo se transforme en algo útil. Tal vez esto motive a otros cursos a hacer lo mismo en futuras ediciones de la Semana de la Juventud”, reflexionó Marco.
También desde la Secretaría de Turismo municipal confirmaron además un aporte económico para compensar parte de los gastos que los alumnos invirtieron en la construcción del stand. Ese dinero se destinará también a cubrir la cena de egresados de dos compañeros que no podían afrontarla, ampliando aún más el sentido solidario del proyecto.
“Tal vez sea hora de que los stands también tengan continuidad", concluyó Burlon," que puedan transformarse en espacios útiles para escuelas, jardines o comedores. Sería una forma hermosa de seguir sumando aventuras reales a las historias que soñamos construir”. (Bariloche Opina)