2025-12-05

NACIONALES

El Gobierno aprobó la Política de Inteligencia Nacional: los 10 ejes estratégicos de la SIDE

Publican documento, lema: “Inteligencia Nacional, vigilia permanente por la Seguridad Estratégica de la República Argentina”.

El presidente Javier Milei firmó el Decreto 864/2025, que establece por primera vez en más de dos décadas los lineamientos estratégicos del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN), con eje en ciberseguridad, soberanía, terrorismo y crimen organizado.

La medida aprueba la nueva Política de Inteligencia Nacional, un documento que fija los objetivos que guiarán la actividad de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y de todos los organismos que integran el sistema. El Gobierno confirmó además la designación de nuevas autoridades en la SIDE.

El decreto reconoce que es la primera definición formal de la política de inteligencia en más de 20 años. También instruye a la SIDE a elaborar una Estrategia de Inteligencia Nacional, que establecerá las acciones concretas para implementar los lineamientos aprobados.

Diagnóstico sobre el sistema de inteligencia

El documento parte de un análisis crítico y señala un deterioro prolongado del Sistema de Inteligencia Nacional, que —según el texto oficial— afecta el funcionamiento institucional y expone al país a riesgos diversos.

Se mencionan como antecedentes relevantes los atentados a la Embajada de Israel (1992) y a la AMIA (1994), así como la muerte del fiscal Alberto Nisman, considerada de “suma gravedad institucional”.

También se repasa la intervención y posterior disolución de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), reemplazada por la actual SIDE y sus cuatro organismos desconcentrados: Servicio de Inteligencia Argentino, Agencia de Seguridad Nacional, Agencia Federal de Ciberseguridad y División de Asuntos Internos.

Intereses estratégicos definidos por el Gobierno

La nueva política establece cinco intereses estratégicos para orientar las acciones del sistema: soberanía nacional, integridad territorial, protección de la población, defensa del sistema democrático y preservación de los recursos estratégicos.

En materia de soberanía, el documento destaca la necesidad de identificar amenazas externas, monitorear influencias sobre decisiones nacionales y proteger el desarrollo científico y tecnológico. Sobre la integridad territorial, se plantea vigilar dinámicas de fragmentación y presencia extranjera en fronteras, espacios marítimos y áreas vinculadas a la proyección antártica.

Diez lineamientos estratégicos

El decreto desarrolla diez lineamientos que abarcan temas centrales para la inteligencia nacional, desde política exterior hasta seguridad interior. El primero se enfoca en la competencia entre potencias globales y su impacto en América Latina. El segundo aborda los riesgos de influencia externa y desinformación, señalando efectos posibles sobre la cohesión social y los procesos electorales.

Otro de los lineamientos analiza el poder integral del Estado, incluyendo factores económicos, institucionales y tecnológicos, y advierte sobre la pérdida de talento especializado y la dependencia de plataformas extranjeras.

Malvinas, Antártida y recursos naturales

El Gobierno introduce lineamientos específicos para el seguimiento de la proyección antártica y la situación en el Atlántico Sur, con referencia a la presencia extranjera en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. El documento describe un escenario de “competencia silenciosa” con relevancia geopolítica.

También se incluyen orientaciones vinculadas a los recursos naturales estratégicos, entre ellos litio, gas no convencional, acuíferos y ecosistemas de alto valor ecológico, considerados zonas de presión por parte de actores estatales y corporativos.

Ciberseguridad, tecnología, terrorismo y crimen organizado

El capítulo dedicado al ciberespacio considera a este ámbito como un vector crítico de ataque e influencia, capaz de permitir acciones encubiertas de alcance transnacional. A esto se suma un lineamiento dedicado a las tecnologías de frontera, como inteligencia artificial, computación cuántica y sistemas autónomos.

El documento aborda además la amenaza del terrorismo, con énfasis en redes transnacionales vinculadas a Medio Oriente y antecedentes regionales. En relación con el crimen organizado, se lo describe como una estructura paralela fortalecida por rutas estratégicas, permeabilidad fronteriza y circuitos financieros informales.

El último lineamiento se refiere a la contrainteligencia, considerada clave para detectar interferencias, evitar cooptaciones y proteger los procesos estratégicos del Estado.

(Fuente Noticias Argentinas)

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