2026-03-04

VERTEDERO

Residuos en Bariloche: explican cómo funcionará el nuevo sistema y por qué no es inmediato

Oscar Chan, asesor en gestión de residuos, explicó el proyecto que busca reconvertir el vertedero a cielo abierto en un relleno sanitario controlado. Habló de impacto ambiental, tiempos reales y cambio cultural.

El ingreso al Concejo Deliberante del pliego de bases y condiciones para una nueva gestión de residuos marca un punto de inflexión en Bariloche. Tras el reciente incendio en el vertedero municipal el debate se aceleró y el Ejecutivo busca avanzar con una transformación estructural del sistema.

En diálogo con el programa Ideas Circulares, el asesor en gestión de residuos Oscar Chan analizó la iniciativa desde una mirada técnica, alejándose de la discusión política. “Es una problemática compleja de abordar desde la cuestión técnica, política y social. Hay que analizarla con tranquilidad y buscar una solución eficiente y eficaz”, sostuvo.

El proyecto plantea que la empresa adjudicataria elabore un proyecto ejecutivo, construya el relleno sanitario y lo opere, incluyendo un plan de gestión ambiental con controles periódicos. Chan fue claro en la diferencia: “Un relleno sanitario no es una cava donde tiramos la basura. Son celdas con membranas, estudios de ingeniería y sistemas para controlar lixiviados y gases”.

El especialista explicó que uno de los puntos críticos es evitar que los líquidos generados por la descomposición de residuos —los lixiviados— se filtren al suelo y contaminen napas de agua. “El sistema tiene membranas y piletas de tratamiento. Además, cada seis meses se realizan estudios de suelo, agua y aire con laboratorios habilitados. No es algo librado al azar”, detalló.

También incluye balanza para controlar el ingreso de residuos, iluminación, cercado perimetral, equipos contra incendios y protocolos de detección temprana. “Neutralizar la problemática crítica es el primer paso. No es cerrar hoy y listo. Si cerramos, ¿dónde llevamos los residuos mañana?”, planteó.

Según explicó, entre el proyecto ejecutivo y la construcción pueden transcurrir entre seis meses y un año. “Prefiero perder un poco más de tiempo en un buen proyecto ejecutivo. Es el cimiento del sistema”, afirmó.

Chan remarcó que la tecnología de punta existe, pero no siempre es viable en el contexto argentino. “Hay países que queman residuos con sistemas muy sofisticados. Pero son extremadamente caros y complejos de mantener. Tenemos que buscar la solución más viable con el presupuesto disponible”.

Y agregó una comparación gráfica: “Queremos pasar de un Fiat 600 a un Mercedes-Benz último modelo. Tal vez primero necesitamos algo intermedio”.

Chan trabajó durante años en la gestión del Girsu de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, donde logró reconvertir una situación crítica en una planta modelo. “Hace 15 años estaba peor que Bariloche. Hoy es un sistema controlado. Recibíamos visitas de todo el país”, aseguró.

El eje, explicó, no fue solo infraestructura, sino metodología, disciplina operativa y control estatal constante.

Consultado sobre cómo se llegó a la situación actual, el especialista apuntó a la expansión urbana sin planificación integral. “El 85% de las localidades del país tiene problemas similares. Las ciudades crecieron muchas veces sin un plan de ordenamiento urbano claro”, indicó.

En ese sentido, subrayó que la gestión de residuos no tiene bandera política. “Los residuos no son políticos. Nuestros hijos viven ahí. Tenemos que dejar de discutir quién tuvo la culpa y empezar a plantar el árbol hoy”.

Más allá de la infraestructura, Chan insistió en que el éxito depende también del comportamiento ciudadano. “Los cambios culturales llevan entre 10 y 20 años. Hoy los chicos ya vienen con otra conciencia ambiental. Nosotros tenemos que acompañar ese cambio”.

Explicó que separar residuos en origen mejora la eficiencia del sistema, facilita el trabajo de cooperativas y reduce el volumen que llega al relleno sanitario. “Si menos residuos llegan al relleno, el lugar dura más. Eso significa menos inversión futura”.

Y dejó un mensaje directo a los vecinos: “Puede fallar una etapa del sistema, pero el ejercicio de separar hay que seguir haciéndolo igual. Cuando todo funcione correctamente, si estamos entrenados, va a ser mucho más eficiente”.

El debate en el Concejo Deliberante será clave en las próximas semanas. La iniciativa propone un cambio estructural para dejar atrás el vertedero a cielo abierto y avanzar hacia un sistema controlado, con monitoreo ambiental y estándares técnicos.

El desafío es grande, pero como resumió Chan: “Primero neutralizar la emergencia. Después mejorar. Pero el primer paso hay que darlo”.

(Bariloche Opina)

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