2026-03-18

CULTURA

Arte y naturaleza se fusionan en el Radisson Blu Bariloche con el proyecto Sendero Patagónico

Instalaciones de Guillermo Mena y Catalina Galdón invitan a vivir el paisaje del Nahuel Huapi desde una experiencia sensorial única.

El viento, el lago y el arte se integran en una propuesta única en Bariloche. El Radisson Blu Bariloche presenta el proyecto curatorial Sendero Patagónico, una iniciativa que busca llevar la naturaleza hacia el interior del espacio arquitectónico a través de experiencias sensoriales.

La propuesta atraviesa de manera integral el complejo Capitalinas, con un enfoque que no se limita a representar el paisaje, sino que apunta a hacerlo sentir. Como un recorrido vivo, el arte invita a los visitantes a transitar el espacio como si fuera un sendero, donde cada intervención dialoga con el entorno y la arquitectura.

En este marco, desde el 18 al 24 de marzo, dos instalaciones artísticas se desplegarán en el hotel, con entrada libre y gratuita para el público.

Una de las obras centrales es “Laboratorio de Viento”, del artista argentino Guillermo Mena, que interviene el espacio arquitectónico conocido como El Ojo, ubicado en la explanada del hotel.

Allí, mediante una serie de telas semitransparentes suspendidas, la instalación permite visualizar el movimiento del aire. Cada ráfaga genera formas únicas, transformando un fenómeno invisible en una experiencia visual en constante cambio.

La propuesta se apoya en el denominado efecto Venturi, donde el viento se intensifica al pasar entre estructuras, convirtiendo el espacio en un canal donde la dinámica del paisaje se vuelve perceptible.

Además, el artista incorpora trazos digitales animados proyectados sobre las telas, generados a partir de la observación del viento sobre el agua, ampliando así la dimensión sensorial de la obra.

Por su parte, desde el 21 de marzo, se suma la artista local Catalina Galdón con la instalación “¿Puede una vasija contener un lago?”, una propuesta que dialoga con el Día Mundial del Agua.

La obra está compuesta por una serie de mini vasijas dispuestas como un paisaje en movimiento, evocando las formas del lago. Cada pieza funciona como un gesto simbólico que invita a reflexionar sobre el cuidado del agua y el vínculo con el entorno natural.

En esta propuesta, la artista plantea una paradoja poética: intentar contener en un objeto pequeño algo inmenso como un lago. En esa tensión surge una reflexión profunda sobre la imposibilidad de abarcar la naturaleza, pero la necesidad de protegerla.

La agenda incluye además activaciones especiales, como proyecciones, intervenciones en vivo y una acción performática de cierre, consolidando una experiencia artística dinámica y participativa.

El proyecto cuenta con la curaduría de Catalina Swieykowski, quien articula las distintas obras dentro de un concepto que entiende al paisaje como materia viva y experiencia emocional.

De esta manera, Sendero Patagónico propone una forma distinta de habitar el arte en Bariloche, donde la naturaleza no se observa, sino que se experimenta.

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