2026-08-26

FENÓMENO CLIMÁTICO

El Niño se fortalece: qué efectos puede tener en Argentina y la región cordillerana

El SMN confirmó que Argentina atraviesa una fase cálida de El Niño y anticipa una alta probabilidad de continuidad durante los próximos meses. Especialistas advierten que sus efectos pueden variar según la región.

El fenómeno El Niño continúa fortaleciéndose y ya presenta condiciones compatibles con una fase cálida en el océano Pacífico ecuatorial. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que, de acuerdo con los modelos disponibles, existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño se mantenga durante el trimestre agosto-septiembre-octubre

La evolución del fenómeno también es seguida por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que señaló a fines de julio que se está instaurando un episodio fuerte de El Niño y que se espera que tenga una influencia importante sobre los patrones de temperatura y precipitaciones durante los próximos meses.

Pero ¿qué significa esto para la Argentina?

En diálogo con Noticias Argentinas, la presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, Carla Gulizia, explicó que El Niño es una fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), vinculada al aumento de la temperatura del océano Pacífico ecuatorial y a cambios en la circulación de la atmósfera.

Según la especialista, esas modificaciones pueden generar mayores precipitaciones en algunas regiones y condiciones más secas en otras, por lo que los efectos no son iguales en todo el territorio argentino.

Una de las zonas que aparece entre las más expuestas es el Litoral, especialmente por su vinculación con la cuenca del Plata. Gulizia señaló que un escenario de mayores precipitaciones puede incrementar el riesgo de crecidas de los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú, además de generar anegamientos.

También pueden registrarse efectos en la zona centro y norte del país y en la Pampa Húmeda, donde las lluvias intensas pueden generar complicaciones para las actividades agropecuarias.

En el caso de la Cordillera de los Andes, el comportamiento es diferente. Gulizia explicó que las condiciones asociadas a El Niño pueden favorecer mayores nevadas en los Andes centrales, situación que posteriormente puede traducirse en mayores caudales durante el verano debido a la acumulación de precipitaciones en forma de nieve durante el invierno.

Este punto resulta particularmente relevante para las regiones cordilleranas, aunque los efectos concretos sobre cada localidad dependen también de otros factores meteorológicos y climáticos. Por eso, El Niño no permite anticipar por sí solo cómo será una temporada completa en Bariloche.

El fenómeno tampoco significa que todas las regiones vayan a experimentar necesariamente condiciones extremas. La propia evolución de El Niño presenta diferencias entre un episodio y otro y su impacto está condicionado por otros patrones de variabilidad climática.

Gulizia destacó precisamente que en los últimos años aumentó el conocimiento sobre esa diversidad y mejoraron los modelos capaces de analizar la interacción entre el océano y la atmósfera.

La especialista también puso el foco en la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención frente a posibles eventos extremos. Señaló que resulta fundamental mejorar la información destinada a organismos de emergencia, defensas civiles y tomadores de decisiones, así como la coordinación entre las instituciones.

En ese sentido, remarcó la importancia del sistema de alerta temprana y del rol del Servicio Meteorológico Nacional como organismo oficial encargado de emitir alertas y avisos meteorológicos.

“Los eventos extremos cada vez son más frecuentes y más intensos”, advirtió Gulizia, quien consideró necesario fortalecer los recursos humanos, la infraestructura, la tecnología y la coordinación institucional para anticiparse a sus posibles impactos.

Para la región cordillerana, el seguimiento de la evolución de El Niño será especialmente importante durante los próximos meses, junto con los pronósticos específicos que permitan determinar cómo se traducirá el fenómeno en lluvias, nevadas, temperaturas y caudales en cada sector.

(Bariloche Opina)

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