2026-08-27

Un documental muestra cómo reducir el impacto del tránsito en la montaña

La científica Clara Pissolito explicó en Tardes con Voz el trabajo de restauración y reordenamiento de senderos realizado en el entorno del refugio Frey. Un estudio determinó que cerca del 80% de los visitantes ya utiliza la nueva senda. El proceso quedó registrado en el documental La Senda del Mallín, que se proyectará este viernes en el Club Andino Bariloche.

El impacto que genera el creciente tránsito de personas sobre algunos de los ambientes más frágiles de la montaña volvió a estar en el centro del debate. En ese contexto, un proyecto desarrollado durante varios años en el entorno del refugio Frey permitió reorganizar los senderos, reducir la superficie afectada y comenzar a medir los resultados de esa intervención.

La científica Clara Pissolito, una de las integrantes del proyecto, explicó en diálogo con Tardes con Voz, por Voz Radio 103.7, que la experiencia quedó registrada en el documental La Senda del Mallín, que será presentado este viernes en la sede del Club Andino Bariloche.

“El documental retrata la ejecución de un proyecto de conservación, restauración y mejora de sendas en el entorno al refugio”, explicó Pissolito. El trabajo comenzó a partir de inquietudes compartidas entre investigadores y quienes trabajaban en Frey, preocupados por los efectos que producía el tránsito de visitantes sobre los ambientes naturales.

Según detalló, las investigaciones previas permitían observar de qué manera el paso de los caminantes afecta distintos tipos de comunidades vegetales. A partir de esos resultados surgió una pregunta concreta: cómo ordenar la circulación para disminuir ese impacto sin impedir el acceso de las personas a la montaña.

Una sola senda para reducir el impacto

En 2021 el proyecto obtuvo financiamiento internacional a partir de una convocatoria de una organización europea dedicada a la conservación de ambientes naturales.

La iniciativa contempló una readecuación integral de la red de senderos existente alrededor del mallín, con el objetivo de concentrar la circulación en un recorrido definido.

“Lo que habíamos planificado era toda una readecuación de la red de sendas que había en torno al mallín para unificarlas y así poder reducir el área total que se está impactando”, explicó.

Pero el proyecto no se limitó a cerrar caminos alternativos. La nueva senda también fue diseñada para que resulte más cómoda, segura, clara y accesible para quienes visitan el sector.

Uno de los principales problemas que existía previamente era la proliferación de pequeñas huellas y recorridos alternativos. En sectores abiertos, como pastizales, humedales o ambientes altoandinos, los visitantes pueden abandonar fácilmente una senda para acercarse a una flor, tomar una fotografía o simplemente evitar una zona anegada.

En Frey se sumaba además una dificultad propia del mallín: algunos senderos se inundaban, se congelaban o quedaban cubiertos de nieve, obligando a los caminantes a buscar recorridos alternativos.

Ese proceso puede generar lo que los investigadores denominan “sendas informales”.

“Cuando eso ocurre, se puede multiplicar hasta por diez el área total que se está impactando con este tipo de actividad”, explicó Pissolito.

Una de las primeras evaluaciones realizadas luego de la intervención arrojó resultados alentadores.

La investigadora Alondra Crego, quien desarrolla su tesis doctoral sobre el tema, analizó la forma en que los visitantes comenzaron a utilizar el nuevo recorrido.

El objetivo era determinar si existía una adopción espontánea de la senda, sin necesidad de establecer prohibiciones estrictas.

“Lo que encontró es que cerca del 80% del tránsito se canaliza hoy en día en la senda, siendo que antes el tránsito era súper disperso”, señaló Pissolito.

El dato resulta relevante porque muestra que una infraestructura correctamente diseñada puede modificar el comportamiento de los visitantes y disminuir el impacto sobre el ambiente.

Durante la entrevista también surgió el debate sobre cómo lograr una mayor conciencia entre quienes realizan actividades de montaña.

Para Pissolito, las respuestas no pasan únicamente por las prohibiciones o los controles, sino también por profundizar el conocimiento sobre la manera en que se utilizan estos espacios.

“No se puede gestionar un impacto si no conocemos cuántas personas lo están usando, cómo, en qué momento del año, qué necesitan esas personas, qué buscan en ese lugar”, sostuvo.

La científica destacó la necesidad de mantener sistemas de monitoreo que permitan determinar no solamente la cantidad de visitantes, sino también los momentos de mayor concentración y las características de cada ambiente.

“A veces no pasa por la prohibición, sino por ordenar, por distribuir el uso más homogéneamente en el tiempo para que no haya picos tan agudos de uso”, explicó.

En ese sentido, consideró que existen diferentes herramientas para conservar estos lugares sin limitar innecesariamente el contacto de las personas con la naturaleza.

“Hay muchas herramientas para que no lleguemos a excluirnos y excluir a las personas del acceso a la naturaleza, que tan bien nos hace”, remarcó.

Proyección en el Club Andino

La Senda del Mallín tiene una duración aproximada de 20 minutos y documenta el proceso de intervención realizado en el mallín de la laguna Toncek, junto al refugio Frey.

Este viernes habrá dos proyecciones en la sede del Club Andino Bariloche.

La primera será a las 19 horas e incluirá un espacio más amplio de intercambio y debate. Ese turno ya completó su capacidad.

Por ese motivo se sumó una segunda función a las 20.15, que tendrá un espacio de debate más breve y para la cual no será necesaria inscripción previa.

“Tenemos unas imágenes bellísimas para mostrar”, anticipó Pissolito, quien invitó a la comunidad a conocer una experiencia que busca mostrar que el disfrute de la montaña y su conservación pueden ir de la mano.

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