2026-09-17

A los 59 años se subió a una moto y comenzó a recorrer el país

La barilochense encontró en los viajes en moto una nueva forma de conectarse con la naturaleza después de jubilarse. Recorrió Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y Perú, y a los 67 años ya prepara nuevas aventuras. “La gente de más de 60 tiene que cumplir sus sueños”, aseguró.

Alicia Burnowicz tenía 59 años cuando se subió por primera vez a una moto durante un viaje turístico. La experiencia le gustó tanto que terminó convirtiéndose en una nueva etapa de su vida, marcada por los viajes, las rutas y la posibilidad de conocer lugares a su propio ritmo.

En diálogo con Tardes con Voz, por Voz Radio 103.7, contó que durante muchos años practicó trekking junto al Club Andino, pero los problemas en sus rodillas comenzaron a limitar esa actividad. La moto apareció entonces como una alternativa para seguir en contacto con la naturaleza.

Su primera experiencia propia fue con una moto de 125 centímetros cúbicos y un viaje desde Bariloche hasta El Bolsón. Fueron unos 240 kilómetros de ida y vuelta en el día.

“Llegué a la feria de artesanos y había motos grandes por todos lados. Yo no entendía nada, había ido con un casco y ropa de trekking. Me puse a hablar con la gente y dije: ‘Esto es lo mío’”, recordó.

A partir de allí comenzó a vincularse con motociclistas de Bariloche, cambió de moto y empezó a ampliar cada vez más sus recorridos.

Uno de sus viajes más extensos fue en solitario hacia Brasil. Salió desde Argentina, cruzó a Uruguay, recorrió parte de Brasil, pasó por Cataratas, Mendoza y finalmente regresó a Bariloche. Fueron alrededor de 13.000 kilómetros durante dos meses y medio.

“Me gusta viajar sola. He viajado en grupos de dos, tres, cuatro, diez o cuarenta personas, pero el viaje que realmente disfruto es el que hago sola”, explicó.

También recorrió la Carretera Austral, en Chile, donde en 2023 sufrió uno de los inconvenientes mecánicos más importantes de sus viajes. La moto tuvo que permanecer una semana en reparación en el sur chileno.

Fue allí donde volvió a comprobar, según relató, la solidaridad que existe entre los motociclistas. A través de contactos llegó hasta una mujer llamada Marina, quien la recibió durante una semana en su casa en Aysén mientras reparaban el vehículo.

“Siempre hay gente buena, gente que realmente te ofrece una mano de corazón”, sostuvo.

Alicia aseguró que viajar en moto también exige preparación. Antes de salir revisa cuidadosamente el vehículo y aprendió conocimientos básicos de mecánica para afrontar algunos problemas en la ruta.

En uno de sus viajes, por ejemplo, la moto dejó de funcionar en Puerto Iguazú. Después de intentar solucionar el inconveniente por sus propios medios, nuevamente recurrió a la red de motociclistas y terminó cruzando a Foz de Iguazú, donde pudieron escanear la moto y solucionar el desperfecto.

La seguridad es otro de los aspectos que tiene especialmente en cuenta. Evita circular durante la noche y también intenta no viajar durante las temporadas turísticas, cuando considera que existe mayor cantidad de vehículos y conductores distraídos.

Además procura evitar las grandes ciudades y busca rutas alternativas para continuar sus recorridos.

Hoy tiene 67 años y ya prepara nuevos proyectos. Una de sus motos está orientada especialmente a caminos de tierra, con la intención de recorrer sectores menos conocidos de la Patagonia, mientras que para viajes largos utiliza otra unidad que analiza reemplazar por una más liviana.

Entre los destinos que todavía tiene pendientes aparece nuevamente Perú. Tras conocer Machu Picchu, quedó interesada en recorrer otras regiones del país y eventualmente continuar hacia el norte.

Más allá de mostrar algunos de sus viajes en Instagram, Alicia aclaró que su objetivo no es competir por seguidores ni convertir sus recorridos en contenido permanente para redes sociales.

“Yo les hablo a las mayores de 55, pero no les digo que se suban a una moto. Les digo que cumplan ese sueño que quedó relegado porque criamos hijos, porque trabajábamos o porque teníamos otras cosas que hacer”, expresó.

Y resumió el mensaje que busca transmitir después de estos años recorriendo rutas: “La gente de más de 60 tiene que cumplir sus sueños. Es el momento de hacerlo”. (Bariloche Opina)

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