Día Mundial para la Prevención del Suicidio: detectar señales y acompañar a tiempo

Marcelo Mandri, titular de la Red Argentina de Suicidología, remarcó la importancia de hablar de prevención, fortalecer las redes de contención y prestar atención a las señales de quienes atraviesan situaciones de crisis. También advirtió sobre la necesidad de ampliar las políticas de salud mental y el abordaje comunitario.
miércoles 09 de septiembre de 2026

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora cada 10 de septiembre, Marcelo Mandri, titular de la Red Argentina de Suicidología, dialogó con Tardes con Voz, por Voz Radio 103.7, sobre una problemática que durante muchos años estuvo atravesada por silencios, prejuicios y dificultades para ser abordada públicamente.

Mandri planteó desde el comienzo una distinción que consideró fundamental: en los medios de comunicación el eje no debería estar puesto en los detalles de los casos de suicidio, sino fundamentalmente en las herramientas para prevenirlos.

“El suicidio es un tema difícil de abordar. En realidad, en los medios de comunicación lo que se debe hablar es de prevención del suicidio”, explicó.

El especialista recordó que existen lineamientos internacionales y nacionales para el tratamiento responsable de estos temas. Entre otros puntos, desaconsejan difundir datos personales de quienes atravesaron estas situaciones, describir métodos o intentar establecer públicamente una única motivación.

En cambio, señaló que los medios pueden cumplir una función importante difundiendo información preventiva, dando a conocer las posibilidades de asistencia y fortaleciendo un mensaje central: una situación de crisis puede ser acompañada y existen alternativas para buscar ayuda.

Mandri definió al suicidio como una problemática multicausal y biopsicosocial. Esto significa que no existe una explicación única ni puede atribuirse exclusivamente a una cuestión psicológica.

“Si bien hay circunstancias de carácter psicológico que tienen mucho que ver con la problemática, también las hay de carácter social”, señaló.

Por esa razón, consideró que la prevención tampoco puede quedar únicamente en manos de psicólogos, psiquiatras o profesionales del sistema sanitario.

Los medios de comunicación, organizaciones comunitarias, instituciones educativas, familias, amigos y compañeros de trabajo también pueden tener un rol importante a la hora de detectar cambios, escuchar una manifestación de sufrimiento y facilitar que una persona pueda acceder a ayuda profesional.

“Todos desde cada uno de nuestros lugares podemos contribuir a la prevención”, afirmó.

Estadísticas para prevenir, no solamente para contar casos

Otro de los aspectos abordados es el crecimiento de las estadísticas relacionadas con el suicidio en Argentina y la necesidad de interpretar esos números correctamente.

Mandri explicó que en los últimos años mejoraron considerablemente los sistemas de recopilación de información y recordó que anteriormente existían jurisdicciones que directamente no enviaban datos o que contaban con registros incompletos.

Según explicó, antes de 2015 el escenario estadístico era muy diferente, por lo que establecer comparaciones históricas requiere cautela.

Esto no significa, aclaró, que no exista un crecimiento de los casos. Mandri sostuvo que efectivamente se ha registrado un incremento, tanto en Argentina como en otros lugares del mundo, pero indicó que parte de las diferencias estadísticas también responde a una mayor capacidad para registrar los hechos.

Contar con información más precisa permite determinar qué poblaciones requieren mayor atención y diseñar políticas de prevención de acuerdo con las características de cada territorio.

Sin embargo, hizo una advertencia sobre la manera de mirar las estadísticas. “No tenemos que descuidar nunca que no son números, son personas”, expresó.

A esto se suma el impacto que una muerte puede producir sobre familiares, amigos, compañeros y personas cercanas. Por eso, afirmó, la problemática tiene una dimensión que se extiende mucho más allá de las cifras oficiales.

Una problemática que supera otras causas de muerte violenta

Durante la entrevista también se hizo referencia a las estadísticas que muestran el peso creciente del suicidio frente a otras causas de muerte violenta, entre ellas los siniestros viales.

Mandri utilizó esa comparación para plantear otro interrogante: mientras existen numerosas campañas públicas permanentes vinculadas con seguridad vial, enfermedades o distintas problemáticas sociales, todavía son escasas las campañas sostenidas específicamente orientadas a la prevención del suicidio.

“¿Cuántas campañas de concientización social vemos para la prevención del suicidio? Pocas”, planteó.

Para Mandri, hablar responsablemente de prevención en una entrevista, una escuela, una institución o una comunidad también forma parte de ese proceso de concientización.

Una de las claves, remarcó, es no minimizar determinadas expresiones. “Cuando una persona manifiesta intenciones de quitarse la vida no está llamando la atención caprichosamente, sino que es su forma de pedir ayuda y nunca hay que desestimar ningún pedido de ayuda”, sostuvo.

Adolescentes y adultos mayores

En relación con los grupos poblacionales, Mandri explicó que existen diferencias tanto por sexo como por edad.

De acuerdo con lo señalado durante la entrevista, se registran más suicidios consumados entre los varones, mientras que existen más tentativas entre las mujeres. Pero además hay determinadas franjas etarias que aparecen especialmente expuestas.

Una de ellas es la adolescencia, una etapa atravesada por profundos cambios emocionales, sociales y personales.

El segundo grupo mencionado por el especialista fue el de los adultos mayores, una población que muchas veces no aparece inmediatamente asociada con esta problemática.

Mandri señaló que en este sector pueden existir conductas que pasan inadvertidas, como abandonar tratamientos, dejar de tomar determinada medicación o descuidar deliberadamente la salud.

Por eso destacó que también es importante prestar atención a expresiones reiteradas de desesperanza, cansancio vital o deseos de no continuar, especialmente cuando vienen acompañadas por cambios concretos en los hábitos de cuidado.

Factores de riesgo y factores de protección

Uno de los conceptos centrales desarrollados por Mandri fue el de los factores de riesgo y los factores de protección.

El especialista aclaró que no pueden establecerse causas automáticas y universales porque una misma situación puede tener un impacto completamente diferente dependiendo de la persona.

Una experiencia muy dolorosa puede generar en alguien una profunda vulnerabilidad y, en otra persona, convertirse con el tiempo en una motivación para acompañar a otros que atraviesan experiencias similares.

Mandri utilizó como ejemplo a familiares de víctimas de siniestros viales que, después de atravesar una pérdida, transformaron parte de ese dolor en participación comunitaria y tareas de prevención.

Lo mismo ocurre con la familia. Para alguien que vive dentro de un entorno afectivo saludable, puede representar uno de sus principales factores de protección. Pero en un contexto atravesado por violencia, abuso o maltrato puede transformarse, por el contrario, en un factor de riesgo.

Por eso, explicó, el análisis siempre tiene que hacerse sobre la situación particular de cada persona. Además, hizo una aclaración importante: tener factores de riesgo no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar pensamientos suicidas.

Sirven, en cambio, para prestar atención y comprender cuándo alguien puede estar atravesando un momento de mayor vulnerabilidad.

De los problemas a una situación de crisis

Mandri explicó también cómo puede desarrollarse progresivamente una crisis.

La primera etapa puede comenzar sencillamente con una acumulación de problemas, algo que en algún momento atraviesa prácticamente cualquier persona.

Cuando esas dificultades comienzan a sentirse imposibles de resolver, pueden transformarse en conflicto. En esa instancia, señaló, “la emocionalidad empieza a pesar más que la razón” y resulta cada vez más difícil encontrar soluciones a situaciones que inicialmente podían ser manejables.

Si el proceso avanza, puede aparecer una crisis caracterizada por una fuerte inestabilidad emocional.

Sin acompañamiento adecuado, pueden comenzar pensamientos cada vez más negativos: sentir que todo sale mal, que los problemas no tienen solución o incluso interpretar que uno mismo se ha convertido en el problema.

A partir de allí puede aparecer la ideación suicida. Mandri sostuvo que comprender este proceso resulta fundamental porque permite actuar antes y detectar señales que muchas veces pueden aparecer en una conversación cotidiana con un amigo, familiar o compañero de trabajo.

También cuestionó una de las ideas equivocadas que habitualmente rodean esta problemática. “La persona que piensa en el suicidio no quiere morir. Lo que no quiere es vivir de la manera que está viviendo”, afirmó.

Ese concepto, explicó, ayuda a entender por qué resulta tan importante que quien atraviesa una situación de sufrimiento pueda encontrar alternativas, acompañamiento y un espacio para hablar de lo que le sucede.

“Pedir ayuda está bien. Es la mejor forma para que cuando una carga se pone pesada y no podemos solos o solas, nos acompañen”, remarcó.

La salud mental necesita también una red comunitaria

Hacia el final de la entrevista, Mandri fue consultado sobre la situación actual de la atención de la salud mental y el acceso a los profesionales. Reconoció que existe una demanda importante y que hacen falta más recursos.

“Necesitamos mucho más porque la demanda es grande”, sostuvo. Sin embargo, volvió a insistir en que sería un error pensar que toda la responsabilidad de la prevención debe recaer en quienes trabajan dentro del sistema sanitario.

Una persona puede recibir un tratamiento psicológico o psiquiátrico adecuado y aun así continuar atravesando dificultades si después regresa a un escenario de aislamiento, violencia, falta de vínculos o ausencia de acompañamiento.

“Si la persona tiene un buen abordaje terapéutico, pero después no tiene acompañamiento social, ese abordaje que se realiza desde lo clínico no va a ser lo efectivo que se pretende que sea”, explicó.

Para Mandri, allí aparece nuevamente la dimensión comunitaria de la prevención.

La atención profesional resulta indispensable, pero también es necesario construir una red de contención alrededor de la persona: vínculos familiares, amistades, instituciones, organizaciones y espacios comunitarios que puedan acompañarla.

La prevención, sostuvo durante la entrevista, comienza justamente por allí: hablar responsablemente del tema, escuchar sin minimizar, reconocer señales, facilitar el acceso a ayuda especializada y comprender que una persona que atraviesa una crisis no debe enfrentarla sola.

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Para recibir ayuda urgente o asesoramiento en prevención del suicidio en la provincia de Río Negro, puedes comunicarte con las .
- 911: Linea teléfonica de EMERGENCIAS.
- 0800 999 0091: Línea Teléfonica Nacional Gratuita para Orientación y Apoyo en la urgencia de Salud Mental.
- 0800-345-1435 C.A.S. (Centro de Asistencia al Suicida)
- Web nación: Abordaje integral de la problemática del suicidio
 
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