2026-08-24

24 DE AGOSTO

Día del Lector: por qué se celebra cada 24 de agosto y cómo cambió la forma de leer

Cada 24 de agosto se celebra en Argentina el Día del Lector, una fecha que tiene un vínculo directo con Jorge Luis Borges. La jornada también invita a pensar cómo cambió la lectura con la llegada de los dispositivos digitales.

Cada 24 de agosto, Argentina celebra el Día del Lector. Pero, ¿por qué se eligió esta fecha y qué se conmemora?

La elección no es casual. El 24 de agosto de 1899 nació Jorge Luis Borges, uno de los escritores argentinos más reconocidos de todos los tiempos y una figura fundamental de la literatura universal.

Borges fue, además de escritor, un lector apasionado. Sus obras estuvieron atravesadas por referencias a libros, bibliotecas, autores y mundos imaginarios construidos a partir de la lectura. La fecha de su nacimiento fue tomada como una oportunidad para celebrar justamente ese vínculo entre las personas y los libros.

El Día del Lector fue establecido oficialmente en Argentina en 2012, mediante la Ley 26.754, que fijó el 24 de agosto como una jornada destinada a promover la lectura y homenajear a los lectores.

Pero leer no significa necesariamente tener un libro de papel entre las manos.

Durante siglos, el libro impreso fue el principal soporte para acceder a historias, conocimientos, poemas, investigaciones y noticias. Hoy continúa teniendo un lugar importante, pero comparte ese espacio con celulares, tablets, computadoras y lectores electrónicos.

La tecnología cambió la forma de acceder a los textos. Un teléfono puede contener cientos de libros y permitir leer prácticamente en cualquier lugar. Los lectores electrónicos, por su parte, incorporaron una experiencia más cercana al papel, mientras que las bibliotecas digitales permiten acceder a obras que antes podían resultar difíciles de conseguir.

También cambió la manera de leer las noticias. El diario impreso dejó de ser el único camino para informarse y actualmente millones de personas leen artículos periodísticos desde una pantalla, muchas veces desde el mismo dispositivo que utilizan para comunicarse, trabajar o entretenerse.

Sin embargo, el soporte puede cambiar, pero el acto de leer permanece.

Leer una novela, un cuento, un poema, una investigación, un diario, una revista o incluso una pantalla llena de información implica detenerse, interpretar, relacionar ideas y construir una mirada propia.

En una época marcada por la velocidad y por contenidos que compiten constantemente por nuestra atención, recuperar el hábito de la lectura también puede ser una forma de hacer una pausa.

El Día del Lector propone justamente eso: recordar la importancia de leer y celebrar una actividad que puede adoptar muchas formas, desde el tradicional libro de papel hasta una novela almacenada en un teléfono.

Y quizás Borges, que dedicó buena parte de su vida a los libros, habría encontrado algo interesante en esa transformación: cambió el lugar donde están las palabras, pero todavía seguimos buscándolas.

(Bariloche Opina)

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