TECNOLOGÍA

Argentina implementa un protocolo unificado para el reconocimiento facial en fuerzas de seguridad

Argentina implementa un protocolo unificado para el reconocimiento facial en fuerzas de seguridad
Argentina implementa un protocolo unificado para el reconocimiento facial en fuerzas de seguridad
martes 19 de noviembre de 2024

El Ministerio de Seguridad de la Nación estableció un protocolo único para el reconocimiento y comparación facial, mediante la Resolución 1234/2024. Este nuevo marco normativo busca garantizar la coherencia en el uso de esta tecnología por parte de las fuerzas federales, como la Gendarmería Nacional y la Policía Federal Argentina, alineándose con estándares internacionales para asegurar procedimientos precisos y libres de sesgos.

El reconocimiento facial es una herramienta tecnológica que permite identificar o verificar la identidad de una persona a través de imágenes de su rostro. Utilizada en investigaciones criminales y búsquedas de personas desaparecidas, también se aplica en entornos como aeropuertos y fronteras para optimizar procesos de identificación.

Según informó Noticias Argentinas, el nuevo protocolo tiene como objetivo estandarizar la metodología en todas las fuerzas federales, estableciendo criterios claros y homogéneos para su uso. Esto incluye indicaciones detalladas sobre cómo realizar comparaciones faciales y cuándo aplicar esta tecnología en contextos de investigación, buscando garantizar la calidad del análisis forense.

Alineación con estándares internacionales

El protocolo se basa en guías reconocidas internacionalmente, como el manual del ENFSI (European Network of Forensic Science Institutes) y las directrices del FISWG (Facial Identification Scientific Working Group). Estas herramientas aseguran procedimientos técnicos rigurosos y minimizan errores, permitiendo que las investigaciones cuenten con una base sólida de evidencia.

La obligatoriedad de este protocolo para todas las fuerzas federales refuerza la uniformidad en las prácticas de identificación facial, lo que resulta crucial para mantener la validez de la evidencia en procesos judiciales. Además, se promueve la especialización del personal técnico y científico, mejorando las capacidades de análisis dentro de las fuerzas de seguridad.

Preocupaciones sobre privacidad y derechos civiles
A pesar de los avances que promete esta normativa, la privacidad y la transparencia han generado inquietudes. El carácter reservado del protocolo y sus anexos limita el acceso público a detalles sobre su implementación, lo que podría dificultar la supervisión independiente.

Estudios internacionales han señalado posibles sesgos en tecnologías de reconocimiento facial, particularmente en el reconocimiento de personas de grupos minoritarios. Esto subraya la necesidad de supervisión estricta para evitar errores que puedan derivar en consecuencias injustas.

El sistema también invita a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a adherirse al protocolo, promoviendo una colaboración más amplia en la implementación de esta tecnología. Sin embargo, la adhesión dependerá de la decisión política de cada jurisdicción, lo que podría generar disparidades en su aplicación a nivel nacional.

Si bien el protocolo apunta a fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad, su implementación debe ser transparente y justa para evitar vulneraciones a los derechos fundamentales de los ciudadanos. La supervisión adecuada y el uso responsable de esta tecnología serán esenciales para garantizar que la seguridad no se logre a costa de las libertades individuales.

(Bariloche Opina)

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