2025-04-18

RETRO TOTAL

Un viaje hacia el niño interior entre muñecos, historietas y televisión

Titiritero, dibujante y soñador: Marcelo de los Ríos recorre 40 años de arte con sus personajes, museos y anécdotas inolvidables junto a figuras como Carlitos Balá, Portal y Sofovich.

Marcelo de los Ríos es una leyenda viviente, con más de 40 años de trayectoria en la televisión argentina. Un artista de talla internacional: dibujante, guionista, titiritero, comediante y coleccionista.

Padre del carismático Willy Baterola, fundador del museo ¡Qué Dúo! dedicado a Laurel y Hardy (El Gordo y el Flaco), y del Museo de la Infancia. Su vida es un viaje hacia el alma y los recuerdos. Una entrevista de Retro Total.

Retro Total: — Marcelo, ¿cómo y a qué edad comenzó tu vida como artista?
Marcelo de los Ríos: — Mi vida artística, en realidad, comenzó cuando nací. Desde muy chico dibujaba y modelaba personajes en plastilina. A Willy Baterola lo creé para una clase de actividades prácticas en la escuela. Profesionalmente, empecé dibujando para la revista Anteojito, haciendo historietas y viñetas. También trabajé en las tiras animadas del Libro Gordo de Petete. Recuerdo que siendo muy joven ayudé a Néstor D'Alessandro a mover a Petete… y ahí me picó el bichito de crear mis propios personajes.

RT: — ¿Cuáles fueron tus primeros trabajos gráficos?
MR: — Como te contaba, empecé en Anteojito, dibujando chistes, viñetas y lo que hiciera falta. A comienzos de los 80 logré publicar mi propia historieta: La Prehistorieta de Canibaldo. Luego trabajé en otras publicaciones de García Ferré y también en Billiken, Cosmik, e hice campañas para marcas como Arcor, Sábanas Fiesta, Plastirama, DRF, entre otras. Trabajé para Disney, Hanna-Barbera, Revista Goles... En 1983 diseñé los fondos del programa Telejuegos, y fue en ese contexto donde surgió la magia de Willy Baterola.

RT: — Hablemos de los títeres y muñecos. ¿Cuál fue el primero y cuál el último que creaste?
MR: — El primero fue Willy, en la escuela. Luego creé personajes para una serie de terror con muñecos llamada Horripilandia: Frankie (que estuvo en Azul Toons por Canal 9), Cejismundo (que pasó por Robocopia, A pleno sábado, A la cama con Moria, entre otros). También diseñé monstruos para Los Juegos del Terror junto a Raúl Portal en Telefe. Aunque ese programa no se concretó, fue una gran escuela. ¿El último personaje? Todavía no lo hice.

RT: — ¿Cómo fue la época de Telejuegos con Willy, Alfonso, el robot Tuerquita, las conductoras, los chicos...?
MR: — Mágica. Era muy chico y el primer día en el Estudio 1 de ATC casi se me caen las medias. Estaba lleno de chicos y colegios. No tenía experiencia, pero me adapté rápido. Willy creció muchísimo en el público. Empezaron las giras, la grabación de discos... Compartí esa etapa con Gachi Ferrari, Cecil Charré y su perro Alfonso, Eduardo Gerardi con el robot Tuerquita y luego Candela, que se sumó cuando Cecil dejó el programa.

RT: — ¿Cómo está compuesta tu familia?
MR: — Por mi esposa Gabriela, mis hijos Ezequiel y Melany... ¡y por supuesto todos mis amigos imaginarios!

RT: — Eras muy joven trabajando con figuras adultas y famosas. ¿Cómo viviste esa experiencia?
MR: — A pesar de mi edad, no me costó. Siempre fui responsable y maduro. Trabajé con García Ferré, Berugo Carámbula, Tato Bores, Pepitito Marrone, Carlitos Balá, Las Trillizas de Oro, Badía, Raúl Portal, Raúl Becerra, Gerardo Sofovich, Carlos Rottemberg... ¡una escuela increíble! Como dibujante, compartí exposiciones con Sábat, Quino, Fontanarrosa, Garaycochea. Un lujo.

RT: — Has trabajado con muchas personalidades. ¿Alguna anécdota divertida?
MR: — Muchas. Por ejemplo, en Robocopia 3, mi personaje El Chochán hacía de notero y cubría eventos de farándula. En un Martín Fierro, Raúl Portal me pasa el teléfono y me dice: “Es para vos”. ¡Era el presidente Menem reclamando que El Chochán aún no le había hecho una nota!

RT: — Cejismundo es un monstruo entrañable para muchos. ¿Cuál es su historia?
MR: — Lo creé para Horripilandia. Mientras trataba de vender ese proyecto, se lo mostré a Raúl Portal. Me propuso llevar un monstruo por programa en Los Juegos del Terror. Así nació Devora Dora, la planta carnívora, y luego llevé a Cejismundo, que enamoró a todos. Luego nos fuimos a ATC con Robocopia, que tuvo tres temporadas en vivo.

RT: — ¿Cómo nacen los museos ¡Qué Dúo! y Museo de la Infancia?
MR: — Como todo en mi vida: ellos me eligieron a mí. Desde chico admiré a Laurel y Hardy, al punto de que el día que nací me regalaron dos muñecos de goma de ellos. Eso fue el germen del museo. Años más tarde, al casarme, convertí el altillo de nuestra casa en un espacio de exhibición. Mi hijo Ezequiel me dijo: “Papá, hacete un Facebook”. ¡Y ahí comenzó todo! Fuimos reconocidos como el tercer museo del mundo dedicado al dúo, y me invitaron a los otros dos: Ulverston (Inglaterra) y Georgia (EE.UU.). Luego nos mudamos a Córdoba y abrimos el museo en un entorno turístico. Más tarde, en el Eden Hotel de La Falda, se sumó el Museo de la Infancia.

RT: — ¿Proyectos a futuro?
MR: — El futuro es resultado del presente. Sigo difundiendo la obra de El Gordo y el Flaco y manteniendo viva la memoria infantil. Actualmente tengo dos museos, espectáculos, obras de teatro y una muestra con más de 50 personajes que participaron en decenas de programas. Por suerte, la energía me sigue acompañando.

RT: — Como artista infantil y creador de fantasías, ¿qué mensaje les das a las nuevas generaciones?
MR: — Lo mismo que siempre: ¡no dejen que les duerman la infancia! Disfruten esta etapa, que es la más corta de la vida. Jueguen, abracen a sus padres, que no son eternos. Y si quieren rebelarse cuando crezcan, háganlo contra los verdaderos enemigos: la corrupción, los vicios, la mediocridad. Es fácil rebelarse contra quienes te aman... pero hay otros lobos disfrazados de cordero que sí merecen una verdadera rebeldía.

📌 Marcelo de los Ríos en Facebook
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(Retro Total)

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