SECTA RUSA
Secta en Bariloche: la esposa de Konstantin Rudnev afirmó que su marido es “un preso político”
La esposa de Konstantin Rudnev, detenido desde abril del año pasado e imputado por presunta trata de personas en el marco de una causa vinculada a una supuesta secta en Bariloche, aseguró que su marido “se está muriendo en la cárcel” y lo definió como “un preso político”.
En declaraciones al programa Tiempo de Policiales, por ATP Stream, Tamara Rudneva afirmó que la Justicia argentina “fabricó” la causa, denunció graves irregularidades procesales y remarcó la falta de atención médica adecuada para su esposo, quien se encuentra alojado en la cárcel de Rawson.
“Cuando voy a visitarlo trato de sostenerlo para que no se caiga. Está muy débil. Esperábamos el arresto domiciliario para que pudiera recibir tratamiento médico, pero no ocurrió”, expresó. Además, sostuvo que Rudnev padece fibrosis pulmonar, tuvo un ataque al corazón y perdió mucho peso durante su detención.
Según relató, Rudnev firma solicitudes médicas en ruso debido a que no habla español, pero no serían traducidas ni tramitadas. “En la cárcel es imposible que se cure. Está en un pabellón donde todos fuman y eso para él es mortal”, aseguró.
Rudneva también cuestionó el accionar judicial y afirmó que un juez federal había cerrado inicialmente la causa por falta de pruebas, aunque luego fue reabierta por otro magistrado. “No entiendo cómo se puede cerrar un caso y volver a abrirlo tan rápido sin pruebas”, señaló, y denunció que se utilizan prisiones preventivas sin sustento probatorio.
La causa está a cargo del fiscal general Fernando Arrigo, junto a los auxiliares fiscales Gustavo Revora y Tomás Labal.
En ese contexto, la mujer vinculó la situación de su esposo con factores geopolíticos y afirmó que Rudnev es un disidente ruso, crítico del presidente Vladimir Putin. “Sin dudas mi esposo es un preso político”, afirmó, y sostuvo que la relación del gobierno argentino con Estados Unidos podría haber influido en su detención.
Sobre la presunta víctima Elena Makarova, quien tuvo un hijo en el sur argentino, Rudneva negó cualquier vínculo con ella y aseguró que ni ella ni su esposo la conocían, algo que —según indicó— la propia joven también habría manifestado en sede judicial.
“No sé si lo volveré a encontrar con vida y ese es el miedo con el que despierto todos los días”, expresó Rudneva, quien cerró con un pedido desesperado: “Ayuden a liberarlo, ayuden a salvar a mi esposo. Esto es inhumano”.
Con información de Noticias Argentinas